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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Aires, cámaras y heladeras: la IA que rescata lo que la nube abandonó también puede abrir la puerta

Un desarrollador recuperó el wifi de un aire acondicionado viejo con la ayuda de un agente de inteligencia artificial. El mismo método, aplicado a otros dispositivos conectados, ya muestra su lado oscuro en ataques a supermercados en Francia. Hay motivo para preocuparse y motivo para festejar.

Por Camila GaunaTecnología y ciencia · · hace 1 h
Aires, cámaras y heladeras: la IA que rescata lo que la nube abandonó también puede abrir la puerta

Yo probé el código que liberó un programador para revivir aires acondicionados BGH Smart y, aunque no logré hacerlo correr en mi equipo, la explicación que dio en la página del proyecto es bastante clara para alguien con ganas de meter mano. Lo concreto: el fabricante discontinuó su nube, les dejó a los usuarios un aparato que andaba pero sin aplicación ni control por voz, y este pibe metió un agente de IA, lo puso a analizar las comunicaciones del equipo, reconstruyó el protocolo y armó una integración casera compatible con asistentes de voz. Todo colgado en software libre.

Esa movida no es nueva. El programador Wes Bos pagó 50 dólares por un portarretratos digital cualquiera, le entró al sistema operativo a base de IA, le borró el software de fábrica y lo transformó en un panel familiar a medida. Otro desarrollador armó ArtCraft, un paquete de aplicaciones gratuitas que replican funciones de Adobe y Microsoft por ingeniería inversa asistida. Y Google ya avisó que en Android se viene la posibilidad de crear aplicaciones propias simplemente describiéndolas en lenguaje natural.

Misma herramienta, dos películas distintas

Lo que estos casos tienen en común es el método: la IA achicó de semanas a horas un laburo que, para una sola persona, antes era directamente inviable. Y eso devuelve al usuario algo que muchos creen propio: el control sobre lo que compraron. Equipos que seguían funcionando quedaron otra vez en plena operación. Ojo con esto, que no es un detalle menor.

Ahora bien. La misma capacidad que descifra cómo habla un aire acondicionado puede descifrar cómo habla cualquier otra cosa enchufada a la red. Puede buscar agujeros en una cámara, en una cerradura inteligente, en una heladera o en una máquina industrial. Y de hecho ya pasó. Esta semana, en Francia, atacantes manipularon a distancia los sistemas de refrigeración de cientos de supermercados: forzaron ciclos de descongelamiento y obligaron a tirar toneladas de comida a la basura. El mismo día hubo otro incidente informático, esta vez en una cadena logística, con impacto físico sobre la cadena de frío. El escenario que venían avisando especialistas en seguridad ya está aquí: modelos de IA distribuidos, instalados en dispositivos baratos, funcionando sin un servidor central que los controle.

  • Rescate: un programador usó un agente de IA para devolverle el wifi a aires BGH Smart abandonados por el fabricante.
  • Escala: lo mismo se hizo con un portarretratos de 50 dólares y con aplicaciones que replican funciones de Adobe y Microsoft.
  • Anuncio: Google prepara que en Android se puedan crear apps describiéndolas en lenguaje natural.
  • Alerta: en Francia, atacantes manipularon remotamente refrigeradores de supermercados y provocaron el descarte de toneladas de alimentos.
  • Lectura: la herramienta que devuelve derechos al usuario abre una puerta que tampoco tiene llave.

¿Vale la pena? Depende de dónde se mire. Para los usuarios, la cosa pinta mejor que nunca: con dos dedos de programación y un agente de IA se rescata un aparato que la empresa te dejó como ladrillo. Para la industria de la seguridad, pinta terrorífico. Y para los fabricantes, pinta un llamado de atención del que todavía no se están haciendo cargo. La pregunta ya no es si se puede hacer, sino quién lo hace primero: el que quiere arreglar su heladera o el que quiere apagarla.

CG
Camila GaunaTecnología y ciencia

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