Lunes, 31 de agosto de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

Argentina frente al espejo regional: la cuenta atrás para llegar a un dígito de inflación

Con un 2,1% mensual en julio y una variación interanual todavía por encima del 30%, el país recorre la etapa que en la región demandó entre dos y diez años según el caso, y los analistas remarcan que el tramo final es el más lento y el más sensible a expectativas y contratos.

Por Darío AlmirónEconomía y comercio · 30 de agosto de 2026 · hace 2 h

La inflación mensual en Argentina se ubicó en 2,1% en julio de 2026, según los datos oficiales a los que tuvo acceso este portal, lo que consolida una caída pronunciada respecto del pico cercano al 25% mensual que el indicador había tocado a fines de 2023. El número muestra una desaceleración relevante, pero la foto de conjunto sigue dominada por la variación acumulada en doce meses, que permanece por encima del 30%, de acuerdo con el mismo relevamiento. En términos prácticos, y tal como suele repetirse en los informes de consultoras que relevan expectativas, 2026 cerraría sin perforar ese piso del 30% interanual, lo que mantiene al país en la franja que los (economistas) suelen calificar como previa al umbral del tan mentado un dígito.

El recorrido hasta aquí, vale recordarlo, no fue en línea recta. De acuerdo con la serie disponible, desde mayo de 2025, cuando el alza mensual había sido de 1,5%, los precios retomaron impulso y llegaron al 3,4% en marzo de 2026. En los meses siguientes la tendencia volvió a mejorar, aunque julio trajo un repunte puntual que los analistas atribuyen al comportamiento estacional del rubro Esparcimiento y Recreación durante el invierno. Se trata de un dato menor dentro de la dinámica general, pero suficiente para recordar que la desinflación no se produce como una línea descendente continua, sino con ruidos intermedios.

Qué dicen los antecedentes de América Latina

Vamos a los números que aporta la experiencia regional. En un relevamiento citado por distintas firmas locales, se observa que Brasil y Ecuador lograron reducir la inflación desde niveles anuales superiores al 30% hasta menos del 10% en apenas dos años, aunque en circunstancias muy particulares: Brasil a partir del Plan Real de 1994, que incluyó una nueva moneda y un ancla cambiaria, y Ecuador mediante la dolarización implementada en el año 2000. México, Perú y Uruguay necesitaron cuatro años para el mismo recorrido; Guatemala, seis; Paraguay y Colombia, nueve; y Chile, El Salvador y Honduras, diez. El cuadro, en definitiva, muestra una horquilla amplia que va de los dos a los diez años, lo que vuelve especialmente delicada cualquier promesa de aterrizaje rápido en un dígito sostenido.

“Los procesos de desinflación no son lineales, y el tramo final suele ser el más difícil. Salvo Ecuador y Brasil, al resto de la región le llevó entre 4 y 10 años bajar la inflación desde niveles cercanos al 30% hasta un dígito de forma sostenida.”Ignacio Sniechowski, jefe de Research de IEB

Por qué el tramo final se vuelve más lento

La explicación técnica más extendida señala que la primera etapa de una baja de inflación suele ser más rápida porque se revierten grandes shocks de precios relativos, se estabiliza la energía, se modera la inflación de bienes y se normalizan las cadenas de suministro. Una vez atravesado ese tramo inicial, el foco se traslada hacia los componentes más persistentes del índice: alquileres, servicios médicos, seguros, servicios de transporte y salarios. Esas categorías ajustan con rezago porque dependen de contratos, costos laborales y expectativas, lo que vuelve más sensible cualquier movimiento brusco en variables como el tipo de cambio o el precio de los combustibles. El propio Filippini, consultado por este medio, describió ese mecanismo al señalar que la segunda etapa es la que concentra las rigideces propias de las economías con inflación crónica.

  • Inflación mensual de julio: 2,1%, frente al 25% mensual de fines de 2023.
  • Variación interanual: todavía por encima del 30%, con cierre de 2026 proyectado sin perforar ese piso.
  • Repunte de julio: vinculado al rubro Esparcimiento y Recreación, con comportamiento estacional en invierno.
  • Horquilla regional para llegar a un dígito sostenido: de 2 años (Brasil y Ecuador, en contextos excepcionales) a 10 años (Chile, El Salvador y Honduras).
  • Componentes que concentran la rigidez en la etapa final: alquileres, servicios médicos, seguros, transporte y salarios.
  • Variable clave a mirar el mes que viene: la dinámica de los rubros con ajuste por contratos y la posible persistencia del repunte estacional.

En resumen, y sin forzar paralelismos que el material no autoriza, lo que muestran los casos de la región es que la velocidad del tramo que le queda a Argentina depende menos del dato mensual aislado y más de cómo evolucionen los componentes más rígidos del índice, en particular alquileres, servicios regulados y paritarias. Darío Almirón, Economía y comercio, señala que la variable a mirar durante el mes que viene será justamente la persistencia o no del repunte estacional de julio y, sobre todo, el comportamiento de los rubros que ajustan por contratos, ya que son los que definen si la transición hacia el un dígito se acelera o vuelve a empantanarse.

DA
Darío AlmirónEconomía y comercio

Te puede interesar