Argentina resolvió antes del descanso un amistoso que Burkina Faso disputó entre escalas y juveniles
La Selección goleó 7-0 con cinco tantos en el primer tiempo y una formación visitante que llegó al Monumental cinco horas antes del partido, integrada en su mayoría por Sub-23 tras la cancelación de un chárter y el rechazo de los titulares a un viaje de 25 horas
En el Monumental, escenario que atravesó casi todas las noches de gloria de la Selección a lo largo de las últimas décadas, Argentina volvió a presentarse con el resultado resuelto mucho antes de que el árbitro enviara al equipo al vestuario, porque a los doce minutos ya vencía por 3-0 y al término de la primera etapa la diferencia se había estirado hasta cinco tantos, en una dinámica que dejó al amistoso del sábado 3 de octubre con el 7-0 definitivo y que recordó, como decía un viejo dirigente del fútbol local, que cuando la Albiceleste encadena goles tempranos suele convertir el trámite en una formalidad antes que en una preocupación.
El encuentro correspondiente a la ventana internacional de octubre enfrentó a la Selección conducida por Lionel Scaloni con una formación de Burkina Faso que, por las circunstancias que rodearon la delegación visitante, terminó siendo mayoritariamente Sub-23, dado que la mayoría de los titulares convocados originalmente no aceptó un itinerario alternativo de aproximadamente 25 horas con escalas y en clase turista, un recorrido que los jugadores consideraron incompatible con el esfuerzo que demanda un compromiso internacional de estas características.
Un primer tiempo que se cerró antes de tiempo
La apertura del marcador llegó a los cuatro minutos, cuando Lautaro Martínez capturó el rebote tras un penal que le había sido atajado por el arquero, y la superioridad argentina se consolidó con un gol en contra de Moumouni Diallo a los ocho minutos y con la conquista de Gianluca Prestianni a los doce, tres golpes sucesivos que dejaron a la visita sin respuesta antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora.
Antes del descanso, Nicolás Paz y Julián Álvarez estiraron la diferencia hasta el 5-0 parcial, y en la segunda mitad se sumaron el primer gol de Franco Mastantuono con la camiseta de la Selección mayor, una marca personal que el futbolista de River venía persiguiendo, y el tanto de Giuliano Simeone, que completó la cuenta para el 7-0 final.
La llegada accidentada de la delegación visitante
- El traslado original de Burkina Faso estaba previsto para el 30 de septiembre en un avión chárter, pero Eurodata Sport, la empresa organizadora, explicó que una revisión de la aeronave detectó una falla técnica y obligó a cancelar el servicio.
- A partir de allí, la compañía ofreció un itinerario comercial que incluía un tramo desde Costa de Marfil a París, una espera en la capital francesa y una conexión hacia Buenos Aires, una alternativa de unas 25 horas que varios integrantes del plantel original rechazaron por el desgaste que implicaba.
- Para completar la convocatoria, la federación burkinesa recurrió en su mayoría a jugadores Sub-23 que, en algunos casos, viajaron desde Burkina Faso hasta Casablanca para sumarse a la delegación y abordar el vuelo hacia la Argentina.
- Algunos de esos juveniles tenían previsto disputar otro amistoso frente a Malí durante la misma ventana, pero ese compromiso también fue cancelado.
- La delegación aterrizó en Ezeiza alrededor de las 15.30, entre cinco y seis horas antes del inicio del partido en el Monumental.
- Las gestiones para sostener el encuentro involucraron a autoridades de la federación de Burkina Faso, a representantes del Gobierno y a miembros de la representación diplomática del país en Marruecos.
Después de la goleada, Lionel Scaloni valoró la presencia de la delegación rival, completó un agradecimiento por el esfuerzo de haber llegado y disputar el partido en medio de las complicaciones logísticas que atravesaron durante la semana, y reconoció que la diferencia en el marcador terminó reflejando el contraste entre un equipo con rodaje habitual y otro que se presentó con juveniles, en una noche en la que el historial reciente entre ambos seleccionados quedó reducido a una sola fecha, ya que no existían antecedentes oficiales previos entre la Argentina y Burkina Faso antes de este cruce en Buenos Aires.
Al margen del resultado, que expuso con crudeza las asimetrías entre los dos planteles, la jornada dejó al hincha argentino con la sensación de un reencuentro amable con su Selección en el Monumental y, al mismo tiempo, con la imagen de una visita que terminó siendo un gesto más que una competencia, porque el verdadero adversario de Burkina Faso durante la semana fue el calendario, los charters suspendidos y las conexiones imposibles, como suele ocurrir cuando un compromiso internacional se programa al margen de las necesidades reales de quienes deben disputarlo.
