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Berlín será escenario de un Mundial femenino de básquetbol que rompe marcas y reordena el mapa del deporte

Estados Unidos defiende el título en una cita inédita con 16 selecciones, Australia y Bélgica como principales rivales y Puerto Rico como único representante latinoamericano

Por Tomás GalarzaDeportes · 3 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El Mundial femenino de básquetbol que comienza este viernes en la capital alemana representa, por relevancia, un punto de inflexión para la disciplina: por primera vez en la historia del torneo participarán dieciséis selecciones, lo que amplía de manera significativa el acceso de combinados de África y Asia a una etapa en la que hasta ahora solían cruzarse potencias europeas y americanas. La decisión de expandir el formato, explican los organizadores, busca darle al básquetbol femenino una plataforma comparable a la que tienen desde hace décadas los torneos masculinos, y Berlín aparece como la sede elegida para materializar ese salto.

Estados Unidos, un campeón que llega recargado

El seleccionado de las barras y las estrellas defenderá el título obtenido en la edición anterior con un plantel que combina experiencia y presente competitivo. Como decía un viejo dirigente del básquetbol, estos planteles se arman para ganar, no para participar, y la conducción de Kara Lawson parece haber tomado nota de esa máxima: Caitlin Clark, Paige Bueckers, Breanna Stewart, Angel Reese, Napheesa Collier y Aliyah Boston encabezan la nómina, una mezcla de jugadoras que dominan la liga estadounidense y de figuras que ya saben lo que es ganar en escenarios internacionales.

Estados Unidos integra el Grupo D junto a China, Italia y República Checa, un recorrido que en los papeles no debería ofrecer mayores sobresaltos en la primera fase, aunque los antecedentes recientes indican que los partidos contra europeas suelen ser más cerrados de lo que sugiere la diferencia nominal entre los planteles.

Las rivales que asoman detrás del favorito

Si hay un seleccionado con argumentos deportivos para discutirle la corona a las norteamericanas, ese es Australia, que llega con Ezi Magbegor y Steph Talbot bajo la dirección de Sandy Brondello. Las australianas han crecido de manera sostenida en los últimos ciclos y ya saben lo que es subirse a un podio mundial.

Bélgica, por su parte, se presenta con Emma Meesseman y Julie Allemand como referentes principales, bajo las órdenes de un técnico de enorme recorrido como Mike Thibault. Las belgas comparten el Grupo C con Puerto Rico y Turquía, una zona en la que las caribeñas buscarán sumar experiencia y, por qué no, dar algún batacazo.

Los grupos, uno por uno

  • Grupo A: Alemania (anfitriona, con Nyara Sabally y Leonie Fiebich), España (Alba Torrens, Helena Pueyo y Megan Gustafson, dirigida por Miguel Méndez), Malí y Japón.
  • Grupo B: Francia (Marine Johannes y Gabby Williams), Corea del Sur, Hungría y Nigeria.
  • Grupo C: Australia, Bélgica, Puerto Rico y Turquía.
  • Grupo D: Estados Unidos, China, Italia y República Checa.

El historial entre los principales candidatos marca una ventaja estadounidense difícil de ignorar, pero también señala que la brecha se acorta: Australia le ha ganado a Estados Unidos en los últimos años en compromisos preparatorios, y Bélgica cuenta con jugadoras que han sido decisivas en partidos cerrados de máxima exigencia. El cara a cara con números indica que el seleccionado de las barras y las estrellas ha ganado los últimos Mundiales, aunque con marcadores cada vez más ajustados, lo que muestra una competencia que crece desde abajo.

Argentina quedó afuera del torneo tras no haber superado la fase clasificatoria disputada en Estambul, una ausencia que priva al básquetbol sudamericano de contar con dos representantes en la cita, ya que Puerto Rico será la única selección latinoamericana en cancha. El combinado boricua, ubicado en el Grupo C, asume así un rol de embajador regional en una competencia que se presenta como la más inclusiva y exigente de la historia.

El torneo abre este viernes con el partido inaugural entre Alemania y un rival del Grupo A, y se extenderá hasta el 13 de septiembre en la capital alemana. Más allá de quién levante el trofeo, lo que queda en evidencia es que el básquetbol femenino entró en una etapa de profesionalización, masificación y competencia genuina que el hincha argentino, acostumbrado a mirar de reojo lo que ocurre en los grandes torneos internacionales, tiene ahora la oportunidad de seguir con atención.

TG

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