Boca y Vasco da Gama reeditarán un cruce con historia en la Bombonera, con el xeneize obligado a reinventarse por las bajas
El conjunto de la Ribera disputa este martes a las 21.30 la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana frente al tradicional club carioca, que atraviesa un presente complicado en el Brasileirao. Rodolfo Arruabarrena deberá armar el equipo sin Paredes, Aranda, Belmonte y Velasco, mientras que la revancha está prevista para el 20 de octubre en Río de Janeiro, con sede aún por definir.
El escenario volverá a montar su liturgia habitual para una noche que la historia del club trata con especial respeto: la Bombonera recibirá este martes, desde las 21.30, el partido de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana entre Boca Juniors y Vasco da Gama, un cruce que repone en el calendario una vieja acquaintance continental entre dos instituciones acostumbradas a cruzarse en instancias decisivas, como bien supo recordar un viejo dirigente de la Ribera cuando que estos partidos se juegan con la memoria tanto como con las piernas. El conjunto de la Ribera accede a esta instancia después de haber quedado eliminado en la fase de grupos de la Copa Libertadores, donde finalizó tercero en su zona y bajó al segundo torneo continental, un camino que hasta aquí transitó con tres series favorables al hilo, primero ante O'Higgins de Chile en los dieciseisavos, resuelto por penales tras un 1 a 1 global, luego ante el Recoleta paraguayo en los octavos con un contundente 7 a 1 en el acumulado de los dos encuentros, y más tarde frente a San Pablo en los cuartos, con una victoria como visitante y un empate en la Bombonera que sellaron el 2 a 1 final.
Un rival que llega con argumentos y con urgencias locales
Del otro lado aparece Vasco da Gama, un club que desde su identidad carioca entiende estos cruces como cuestión de honor y que disputó toda la fase de grupos de la Sudamericana, donde culminó segundo en la zona G con diez unidades, producto de tres victorias, un empate y dos derrotas, según el detalle estadístico que aporta el parte oficial. En las llaves definitivas, la escuadra dirigida técnicamente por Ramón Díaz dejó en el camino a Independiente Medellín por 3 a 2 en el global, avanzó luego con un resonante 4 a 1 en la revancha de la siguiente fase, y en cuartos despachó a Independiente Santa Fe por 2 a 0 luego de un primer encuentro sin goles, un recorrido que denota constancia ofensiva y cierta solidez defensiva en los momentos claves.
El presente del combinado brasileño en el torneo local añade una cuota de presión adicional, dado que se ubica en el decimocuarto puesto del Brasileirao y a apenas tres puntos de la zona de descenso, una situación que obliga a sus jugadores a buscar en la Copa Sudamericana una inyección anímica y deportiva que en el campeonato doméstico no aparece. En la delegación vascaína se cuentan cuatro argentinos, a saber, Alan Lescano, Santiago Sosa, Claudio Spinelli y Facundo Colidio, aunque este último quedará marginado de la serie porque ha disputado el certamen vistiendo los colores de River Plate en la fase de grupos, lo que lo inhabilita por el reglamento de Conmebol para sumar minutos con otro club en la misma edición.
El rompecabezas que debe resolver Arruabarrena
En el banco de Boca la preocupación central gira en torno a la conformación del once inicial, porque Rodolfo Arruabarrena deberá recomponer la estructura sin cuatro piezas relevantes, comenzando por Leandro Paredes, descartado tras la lesión muscular sufrida el viernes pasado en el empate 2 a 2 frente a Instituto de Córdoba en la Bombonera por la liga doméstica, y siguiendo por Tomás Aranda, Tomás Belmonte y Alan Velasco, todos marginados por diferentes motivos que el cuerpo técnico resolvió no detallar en profundidad pero que pesan a la hora de planificar la alineación.
La conducción del encuentro quedó en manos del árbitro chileno Piero Maza, una designación que en las habituales tertulias previas se comenta con la expectativa de saber si impartirá un criterio permisivo o riguroso en una eliminatoria de estas características, mientras que la revancha quedó programada para el lunes 20 de octubre en territorio brasileño, con la particularidad de que Vasco da Gama no podrá utilizar su estadio tradicional São Januario porque su capacidad no alcanza el mínimo de espectadores que exige la Confederación para partidos de esta instancia, por lo que la sede alternativa se confirmará en los próximos días a través de los canales oficiales.
El historial reciente entre ambos clubes presenta a Boca con tres victorias y a Vasco con dos en los últimos cinco enfrentamientos directos, una paridad que se ajusta a la hora de pensar en la suerte del cruce y que convalida la lectura de una llave abierta, en la que cualquier margen puede resultar decisivo, sobre todo cuando la ida se disputa en una Bombonera que suele funcionar como ariete adicional para el equipo local. En la otra semifinal de la Copa Sudamericana, el panorama lo completan Atlético Mineiro de Brasil y Montevideo City Torque de Uruguay, dos entidades que aguardan por el desenlace de esta serie para conocer a su rival en la final.
La pregunta que sobrevuela la previa y que el hincha de Boca se formula con insistencia resulta inevitable, ya que la abundancia de ausencias obliga a Arruabarrena a reinventar la mitad de la cancha y por momentos también el ataque, y las respuestas que aparezcan esta noche en la Bombonera terminarán delineando no solo el rumbo de la serie sino también la lectura de un semestre particularmente exigente para el conjunto de la Ribera. Mientras tanto, el simpatizante xeneize se apresta a ocupar su tribuna con la convicción profunda de que la camiseta y la historia empujan, una reflexión que suele repetirse en las horas previas y que esta noche, otra vez, tendrá la palabra definitiva.
