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Lunes, 5 de octubre de 2026
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Briscoe volvió a gritar campeón en Las Vegas y la Copa de la NASCAR quedó al rojo vivo

El piloto de Joe Gibbs Racing aguantó la presión de Larson y Reddick en un final con golpes, trompos y cuatro autos en disputa. El resultado reordenó la parte alta del campeonato y dejó al líder con 40 puntos de ventaja.

Por Tomás GalarzaDeportes · · hace 1 h
Briscoe volvió a gritar campeón en Las Vegas y la Copa de la NASCAR quedó al rojo vivo

Hay victorias que se explican por la estrategia, otras por la muñeca del piloto y otras, las más recordadas, por la templanza con que se sostiene la punta cuando la pista parece encogerse. La que Chase Briscoe consiguió en Las Vegas Motor Speedway pertenece a esa última categoría, esa en la que el cronómetro corre, el neumático se gasta y los rivales se multiplican por el espejo retrovisor. El piloto del Toyota número 19 de Joe Gibbs Racing cruzó la bandera a cuadros primero, aguantó los ataques de Kyle Larson y Tyler Reddick durante las vueltas finales y se llevó su segundo triunfo de la temporada 2026 en la NASCAR Cup Series, el séptimo en 211 presentaciones en la categoría máxima del automovilismo estadounidense.

Un final con cuatro autos y dos golpes que no cambiaron el podio

El cierre de la prueba tuvo todos los condimentos que el aficionado de la NASCAR suele guardar en la memoria. Briscoe sostuvo la primera posición mientras Larson, con su Chevrolet, buscaba la manera de acercarse; el golpe contra el muro del piloto de Hendrick Motorsports no lo retrasó, pero abrió una rendija que Reddick intentó aprovechar con su Toyota. El contacto entre ambos terminó con el vehículo de Reddick girando hacia el césped del sector interno, en un trompo que dejó la imagen de un auto cruzando la meta de costado, pero sin ceder la posición. Detrás de los tres primeros terminaron los Ford de Team Penske: Austin Cindric cuarto y Ryan Blaney quinto, ambos con la misma marca y la misma estructura técnica.

La carrera correspondió a la fecha 31 del calendario y a la quinta etapa del Chase, el tramo definitorio de la temporada. Con el resultado de Las Vegas, Briscoe saltó del octavo al sexto lugar en la Copa, un avance que devuelve a Joe Gibbs Racing a la conversación de los protagonistas luego de un año irregular. William Byron, Chase Elliott, Bubba Wallace, Shane van Gisbergen y Joey Logano completaron el top diez, en ese orden, con un lote que muestra el predominio de Chevrolet y Ford sobre el resto de las marcas y la presencia todavía vigente de Logano como el mejor Ford del campeonato, un detalle que en los pasillos de los talleres se comenta con respeto, como decía un viejo dirigente del automovilismo, porque cuando Logano aparece en la conversación hay que prestarle atención.

La tabla: Larson manda, Hamlin se aleja y Bell se aferra al podio

  • Kyle Larson (Chevrolet, Hendrick Motorsports): líder de la Copa, 40 puntos de ventaja sobre Hamlin. Terminó segundo en Las Vegas pese al golpe contra el muro.
  • Denny Hamlin (Toyota, Joe Gibbs Racing): escolta a 40 unidades. Finalizó decimosexto en Las Vegas, su peor resultado entre los contendientes del Chase.
  • Christopher Bell (Toyota, Joe Gibbs Racing): tercero a 55 puntos del líder. Cruzó la meta en el puesto 23, pero la diferencia con sus rivales se mantuvo.
  • Joey Logano (Ford, Team Penske): cuarto a 71 puntos. Cerró la prueba en el décimo lugar y sigue siendo la mejor referencia de Ford en la Copa.
  • Chase Briscoe (Toyota, Joe Gibbs Racing): sexto tras subir dos posiciones con su victoria en Las Vegas, la segunda del año y la séptima en 211 carreras en la Cup.

La próxima cita del calendario será el fin de semana siguiente en Charlotte Motor Speedway, un óvalo de 2,4 kilómetros donde la NASCAR suele repartir un premio mayor: la victoria paga puntos dobles, los abandonos duelen el doble y la diferencia de 40 puntos que hoy separan a Larson de Hamlin puede quedar en una anécdota o convertirse en una distancia decisiva de cara a la definición. Briscoe, mientras tanto, viajó desde el desierto de Nevada con el trofeo bajo el brazo y con la certeza de que su nombre volvió a aparecer en los libros de la categoría, algo que en la Cup no es un dato menor si se considera el historial reciente entre Toyota, Chevrolet y Ford: en las últimas diez ediciones del Chase, cuatro títulos fueron para Chevrolet, tres para Toyota y tres para Ford, un reparto que muestra lo parejo del campeonato y lo caro que se paga cada error en la parte final de la temporada.

El hincha de la NASCAR que miró la carrera en directo, ya sea desde las gradas de Las Vegas o desde algún living de Buenos Aires siguiendo la transmisión, se quedó con una imagen: la de un Toyota que cruzó primero, un Chevrolet con la trompa golpeada que llegó segundo y otro Toyota girando hacia el pasto que completó el podio sin perder el lugar. Esas tres fotos resumen una jornada en la que la Copa volvió a mostrar por qué es la categoría más exigente del automovilismo norteño: gana quien mejor administra el ritmo, no quien más rápido gira, y Briscoe, esta vez, leyó la carrera con la paciencia de un veterano y la ambición de un piloto que sabe que la gloria en la Cup se construye carrera a carrera, con el reloj en contra y el acelerador a fondo.

TG

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