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Lunes, 19 de octubre de 2026
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"Casper", la cacería del ladrón que se le escapaba a todo el mundo, ya se está filmando en España

RTVE puso cámaras en marcha para una miniserie de tres capítulos que reconstruye la persecución policial a Ángel Suárez Flores, el atracador que durante tres décadas desafió a la justicia española con robos a bancos, sustracción de obras de arte y vínculos con el narcotráfico.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 h
"Casper", la cacería del ladrón que se le escapaba a todo el mundo, ya se está filmando en España

Arranco por donde arranca la historia, porque cuando te metés en esta clase de proyectos lo primero que se enciende es la primera imagen: un inspector mirando un expediente a las tres de la mañana, en una mesa de despacho llena de tazas vacías, mientras afuera Madrid duerme. Esa es más o menos la atmósfera que está cocinando con "Casper", la nueva miniserie de RTVE, basada en hechos reales y que ya tiene cámaras rodando en territorio español. Son tres episodios de unos setenta minutos cada uno, y la propuesta se planta sin vueltas en el terreno del thriller policial clásico, de esos que te agarran de la solapa y no te sueltan hasta el final.

La serie reconstruye la persecución real del inspector que durante lustros se obsesionó con capturar a Ángel Suárez Flores, más conocido en los bajos fondos como "Cásper", un tipo que durante casi treinta años fue una especie de fantasma incómodo para la justicia: líder de una organización criminal dedicada a grandes asaltos bancarios, robo de obras de arte en mansiones privadas y, con el correr de los años, vinculado a operaciones de narcotráfico. Lo más irritante para quienes lo perseguían era que, pese a las pruebas y los cargos acumulados, en varias oportunidades la justicia lo había dejado libre. Eso le daba a la historia una tensión adicional: no era solamente un ladrón habilidoso, era un hombre al que el sistema, por distintas razones, no terminaba de encerrar.

El elenco y las locaciones

Para ponerse en la piel del inspector que se pasó años detrás de "Cásper", la producción eligió a Rodolfo Sancho, un actor con oficio de sobra para cargar con un personaje de obsesivo profesional. Como Suárez Flores va Roberto Álamo, un nombre que siempre que aparece en un elenco hay que mirar dos veces, porque tiene esa cosa de fiera contenida que le viene como anillo al dedo a un líder criminal de estas características. Los acompañan Adriana Torrebejarano, en el papel de la inspectora Sara Román; Alain Hernández, como "Sapo", uno de los colaboradores directos del protagonista; y Cristina Alcázar, que se pone en la piel de Elvira Marcos, la jefa de la unidad policial.

El rodaje arrancó en Madrid y va a recorrer también Murcia, Yecla, Cartagena y las Islas Canarias, y lo hace con una lógica bien concreta: cada locación corresponde a escenarios reales donde operó la banda, sucursales bancarias, mansiones, depósitos, puertos y distintos puntos de despliegue policial. La intención declarada de la producción es ambientar con precisión ese cambio de siglo, ese aire de fin de milenio que tiene su propio color en las calles, los uniformes y los autos de la época.

Hay algo en estas historias que me resuena especialmente, y te lo digo en primera persona: me gusta cuando se pone en primer plano al que investiga, no solamente al que delinque. Acá la serie promete ese equilibrio, porque el motor dramático no es el robo en sí sino la cabeza del inspector que no puede sacarse de la mollera a este sujeto. Y eso, para mí, tiene una textura que conozco bien, porque el chamamé tiene esa misma capacidad de meterse en la cabeza del oyente y no soltarlo, como cuando un autor te deja un verso dando vueltas tres días después de escucharlo. Me viene a la memoria, justamente, aquel cantar que dice más o menos así: "Cazador y cazado van por el mismo camino, y a veces el que persigue termina pareciéndose al perseguido". No es un verso textual de ningún chamamecero famoso, lo aclaro, es una imagen que me ronda cuando escucho relatos de obsesiones así, de esas en las que se confunden los roles.

Dicho esto, y para no abusar de la paciencia del que lee, lo que me parece más atractivo de "Casper" es que no cae en la tentación del héroe infalible: el inspector Losada, por lo que se desprende del material, es un obsesivo con derrotas, con expedientes que se caen, con noches en vela y con la bronca de ver cómo al tipo lo sueltan más de una vez. Eso lo hace humano, y por eso uno se engancha. Y a "Cásper", del otro lado, lo pintan como un tipo con código, con una estructura a su alrededor, con colaboradores como "Sapo" y con la inteligencia como principal herramienta. No es un villano de caricatura, y eso también suma.

Si te copa el género de thriller policial con base en hechos reales, esta es de esas series para mirar cuando se estrene. Mientras tanto, te tiro un nombre para ir a escuchar en vivo, porque siempre viene bien mezclar ficción con buena música: si andás por la región NEA o por cualquier escenario donde suene el chamamé, no te pierdas a un artista como Mario Bofill, que tiene esa cosa de narrador de historias cantadas que se emparenta bastante con estas series de persecuciones y destinos cruzados. La ficción se disfruta más cuando uno la combina con el calor de un escenario y un buen verso. Aviso dado.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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