Cerúndolo rompe otro techo en China y va por Medvedev en cuartos de final
El argentino venció a Mensik por doble 6-3 en una hora y 17 minutos, no concedió oportunidades de quiebre y se metió por primera vez en los cuartos del ATP 500 de Pékin, donde espera el ruso, al que ya le ganó en Miami.
El tenis argentino volvió a hacerse presente en una semana de calendario chino con un nombre propio y un horizonte todavía más exigente, porque Francisco Cerúndolo resolvió con solvencia su compromiso de octavos de final ante el checo Jakub Mensik, se instaló por primera vez en los cuartos del ATP 500 de Pékin y, como decía un viejo dirigente del circuito, los cruces se ganan con el carácter que se trae de casa, una frase que parece escrita para el porteño en esta temporada.
El marcador fue un doble 6-3 que no reflejó del todo el trámite, aunque sí la superioridad del argentino en los momentos clave: Cerúndolo necesitó una hora y 17 minutos para doblegar a un rival que venía de escalar hasta el decimocuarto puesto del ranking mundial, mientras él se acomodaba en el vigésimo segundo escalón. La diferencia de posiciones quedó neutralizada por un servicio firme y por una devolución que hizo trabajar a Mensik en cada turno, hasta dejarlo sin respuestas consistentes.
Un partido sin fisuras y con números elocuentes
El primer set caminó parejo hasta el 3-3, instancia en la que el argentino encontró la grieta y se adueñó de los tres juegos siguientes para cerrar por 6-3; el segundo parcial repitió el guion, con Cerúndolo tomando la iniciativa en los intercambios largos y sosteniendo la diferencia hasta el final. Lo más llamativo, sin embargo, fue la estadística defensiva: a lo largo de todo el encuentro no enfrentó oportunidades de quiebre, dato que subraya el control con el que manejó sus turnos de servicio y que, en el lenguaje de los especialistas, se traduce en un trámite cómodo para el sacador y muy cuesta arriba para el restador.
Una lista corta pero pesada de antecedentes
Hasta este miércoles, la nómina de argentinos que habían pisado los cuartos del torneo chino se reducía a tres nombres de jerarquía: David Nalbandian, Guillermo Coria y Juan Martín del Potro, tres jugadores que dejaron huella en distintos momentos del circuito y que le dan al logro de Cerúndolo un peso histórico adicional, en una competencia que se juega en superficie rápida y que suele castigar a quienes no llegan con continuidad.
Con el boleto a los cuartos en el bolsillo, el horizonte inmediato de Cerúndolo tiene nombre y apellido: Daniil Medvedev, sexto del mundo y tercer preclasificado del cuadro, que en su partido de octavos resolvió sin mayores sobresaltos su cruce ante el alemán Jan-Lennard Struff por 6-4 y 6-3, en una hora de juego que volvió a mostrarlo sólido con su servicio y prolijo con la devolución. Struff, ubicado en el puesto 59 del ranking, apenas pudo incomodarlo en algunos pasajes del primer set.
El historial entre ambos, un punto a favor
El cruce entre Cerúndolo y Medvedev ya tiene un antecedente que el argentino puede llevar consigo a la hora de saltar a la cancha: en el Masters 1000 de Miami, el porteño se quedó con el único enfrentamiento previo entre ambos, por 6-0, 4-6 y 7-5, en un partido que se extendió a tres parciales y que dejó en evidencia que el juego alto y con topspin del argentino puede incomodar al ruso cuando le resta con agresividad y lo obliga a definir desde el fondo.
En lo numérico, entonces, el historial entre los dos equipos —entendido aquí como el único cruce entre ambos tenistas— muestra un triunfo para Cerúndolo, sin sets iguales y con un tercer parcial cerrado por dos juegos de diferencia, mientras que Medvedev llegará al compromiso de cuartos con dos victorias seguidas en dos sets, dato que habla de su regularidad en lo que va del torneo.
El desafío, para Cerúndolo, pasará por sostener el nivel de servicio que mostró ante Mensik y por encontrar con la devolución los momentos para quebrar a un rival que, como característica habitual, defiende con paciencia y devuelve con profundidad; en otras palabras, el partido se le presenta como una prueba de consistencia y de paciencia, dos atributos que el argentino viene mostrando en este tramo de la temporada.
“La cita más repetida en los pasillos del tenis argentino, cuando se habla de estas semanas en Asia, suele atribuirse a un viejo entrenador de la época de Nalbandian: "Estos torneos se ganan desde la cabeza, y la cabeza se entrena en los partidos previos"; aunque la frase no aparece en los partes oficiales, condensa lo que se vio en la pista de Pékin.”
La mirada del hincha y lo que viene
Para el hincha argentino que sigue el circuito semana a semana, el cuadro de Pékin tiene un significado que excede lo deportivo: el tenis nacional atraviesa un momento de recambio, con la ausencia prolongada de varias de sus figuras históricas y la consolidación de un jugador como Cerúndolo, que desde hace un par de temporadas se mantiene entre los mejores treinta del mundo y suma con regularidad resultados en superficies rápidas, una deuda pendiente de su generación.
El partido ante Medvedev, programado para la próxima jornada, no solo pondrá en juego un lugar en las semifinales de un ATP 500, sino que ofrecerá la posibilidad de confirmar la tendencia que el propio Cerúndolo viene mostrando en lo que va de la gira asiática: la de un jugador que administra sus energías, que sostiene el saque y que, cuando se le presenta la oportunidad, golpea con la justeza necesaria para quedarse con el set. La reflexión, en definitiva, queda abierta: en una semana donde el tenis argentino recuperó un nombre propio en los cuartos de un torneo exigente, el hincha vuelve a ilusionarse con la chance de ver a uno de los suyos instalado entre los mejores, con todo lo que eso significa para un país que siempre se acercó a las grandes citas del calendario.
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