Cliff Booth vuelve a las andadas: Netflix le da luz verde a la secuela con Brad Pitt y David Fincher en la silla del director
La plataforma oficializó el título, el reparto y la fecha de estreno de la nueva película escrita por Quentin Tarantino y centrada en el doble de acción que le valió el Oscar a Pitt. La cita ineludible del calendario es el 23 de diciembre, aunque antes habrá pasada por salas IMAX.
Me senté a leer la noticia con el café en la mano y enseguida me vino a la cabeza ese verso que cantan los viejos del litoral cuando arrancan un tema nuevo, algo así como "vuelve el paisano a la querencia, con el bagaje más curtido". Porque la confirmación que llegó desde Netflix tiene esa misma lógica: Cliff Booth regresa, pero ya no es el mismo que se cruzó con Sharon Tate en el Hollywood de fines de los sesenta, sino un personaje que tiene que bancarse un mundo que cambió a una velocidad de vértigo. La plataforma oficializó el título de la secuela de Érase una vez en Hollywood, que se llamará Las nuevas desventuras de Cliff Booth, y le puso fecha: 23 de diciembre, con un paso previo por salas IMAX en noviembre.
Brad Pitt otra vez al volante, con Fincher como director
La película está escrita por Quentin Tarantino, pero la dirección queda en manos de David Fincher. Tarantino lo explicó con una franqueza que le cabe justo en el molde al gaucho que dice las cosas de una: "Me encanta este guion, pero estaría repitiendo lo mismo. Simplemente no me entusiasmaba". El autor de Reservoir Dogs prefirió reservar su próxima película como director -que ya avisó que quiere que sea la última- para un proyecto que no sea continuación. Así, le cede la silla a un director de pulso bien distinto, más frío, más obsesivo con el detalle, lo que promete una secuela con una textura diferente a la original.
Pitt vuelve a ponerse en la piel del doble de acción que le dio su primer Oscar, esta vez en un Hollywood ambientado en 1977, ocho años después del cierre de la primera entrega. El personaje tiene que vérselas con una industria que ya no le es familiar: el auge del blockbuster, el nacimiento de la era del videoclub, un star system mutando a toda máquina. La historia arranca con Booth instalado en un presente que se le hace extraño, y ahí es donde la película promete poner la lupa.
Elenco y equipo: nombres pesados para una historia pesada
- Elizabeth Debicki, que ya viene de construir papeles memorables en televisión, se suma al reparto principal.
- Carla Gugino, vieja conocida de los universos de Fincher, aporta esa solvencia que el director sabe aprovechar.
- Yahya Abdul-Mateen II, Scott Caan, Peter Weller y Karren Karagulian completan un elenco pensado para funcionar como un mecanismo aceitado.
- Brad Pitt figura también como productor, junto a Ceán Chaffin, lo que le da al proyecto un doble anclaje: la cara visible y el respaldo creativo.
“No tengo muchos talentos, pero sé que no debo interponerme en el camino de una buena historia.”Cliff Booth, en el adelanto difundido durante la Super Bowl
Qué se puede esperar de un Tarantino escrito y un Fincher filmado
Esa combinación me parece lo más jugoso del asunto. Tarantino es un escritor que piensa en términos de diálogos afilados, de estructura de capítulo, de catarsis violenta; Fincher es un director que piensa en planos secuencia, en climas que se cocinan a fuego lento, en una violencia más quirúrgica que explosiva. Cuando se cruzan ambas cosas, lo que suele aparecer es un policial o un thriller con alma de western crepuscular, y por ahí va esta película. El hecho de que la acción se sitúe en 1977, el año en que se estrenó La guerra de las galaxias, no es casual: es el momento exacto en que Hollywood deja de ser el Hollywood que Booth conocía, y eso es material de oro narrativo.
La primera entrega, estrenada en 2019 por Sony, había recaudado 377 millones de dólares en todo el mundo y se había llevado diez nominaciones al Oscar, incluyendo la estatuilla a Pitt como actor de reparto. Con los años se transformó en objeto de culto, sobre todo entre quienes gustan revisarla en busca de detalles escondidos y guiños a la historia real del cine. Esta secuela llega con la mochila de esa herencia y con la responsabilidad de no quedar como un mero ejercicio de nostalgia.
Si me preguntan a quién hay que prestarle atención de acá al estreno, les digo dos nombres: el de Pitt, que tiene con Cliff Booth un personaje hecho a su medida, y el de Fincher, que vuelve al cine después de una pausa larga y suele guardar algo de resaca para sus regresos. Los dos vienen con cuentas pendientes, y eso, en el fondo del asunto, es lo mejor que le puede pasar a una película. Como dice el paisano cuando se acomoda la guitarra antes de empezar a cantar, "ahora es cuando se ve de qué está hecho el cantor".
