Coágulos en las piernas: las señales que un vecino de Once no puede dejar pasar por alto
Una complicación que se puede prevenir si se reconoce a tiempo. Cuáles son los cuatro síntomas físicos a los que hay que prestarles atención, quiénes corren más riesgo y en qué momentos de la vida conviene hablar con un profesional.
Chaucha me lo cruzó el martes a la tarde, ahí en la plaza Primero de Mayo, sentado en un banco con la pierna derecha en alto. Humberto, que así se llama mi vecino del barrio de Once, se quejaba de una molestia en el muslo que arrastraba desde hacía varios días. «Pensé que era un tirón de la cancha», me dijo mientras se acomodaba el pantalón para mostrarme una zona hinchada y más rojiza que el resto. La escena me golpeó porque pocas veces uno piensa que un dolor de pierna pueda terminar en una guardia. Y sin embargo, los coágulos en las venas profundas son una de esas cosas que conviene no subestimar.
Qué pasa cuando se forma un coágulo
La trombosis venosa profunda aparece cuando la sangre se espesa y arma un trombo dentro de una vena, casi siempre en las piernas. El problema grave es cuando ese coágulo se despega y viaja hasta los pulmones: ahí lo que empezó como un dolor en la pantorrilla se convierte en una embolia pulmonar, una urgencia que puede ser mortal. Por eso los especialistas insisten en que reconocer las señales a tiempo es la diferencia entre una consulta programada y una ambulancia.
Las cuatro señales que describen los especialistas
El cardiólogo preventivo Francesco Lo Monaco repasa en su práctica cuatro indicadores físicos que conviene tener en el radar. El primero es el dolor o la sensibilidad en una pierna, sobre todo en la pantorrilla o en el muslo, que muchas veces se confunde con una contractura. El segundo es la hinchazón, en general de un solo lado. El tercero es el cambio de color en la piel, que puede verse roja, azulada o más oscura de lo normal. El cuarto es la sensación de calor localizada en la zona afectada. Si aparecen juntos o de manera brusca, no alcanza con automedicarse: hay que ir a una consulta para que lo estudien.
- Haber tenido un coágulo con anterioridad.
- Tener antecedentes familiares o hereditarios como la trombofilia.
- Fumar.
- Pasar períodos largos con movilidad reducida, como viajes extensos o recuperaciones postoperatorias.
- Padecer diabetes, insuficiencia cardíaca o cáncer.
El caso de las mujeres y las hormonas
En la vida de las mujeres hay tres momentos en los que el riesgo se modifica. Los anticonceptivos hormonales con estrógeno lo elevan, aunque para la mayoría el aumento es bajo. El embarazo y el posparto son un período crítico, porque el cuerpo activa mecanismos de coagulación para evitar hemorragias durante el parto. Y la terapia hormonal que se utiliza para aliviar los síntomas de la menopausia, cuando incluye estrógeno, también puede sumar factores de riesgo. No se trata de asustarse, sino de charlarlo con quien lleva la historia clínica.
“La prevención comienza por comprender los propios riesgos, en lugar de asumir que sentirse bien significa que todo está bien.”Francesco Lo Monaco, cardiólogo preventivo
Mientras caminábamos hacia la salida de la plaza, Humberto me preguntó si era tarde para hacerse ver. «No», le contesté, «pero no lo dejes para mañana». Esa misma tarde le pidió turno a su médica de cabecera.
A las autoridades del Ministerio de Salud porteño les pedimos campañas sostenidas de difusión sobre trombosis venosa en centros de salud y hospitales públicos del barrio, con material en español simple, folletos en salas de espera y charlas en los clubes de Once, Balvanera y Abasto. Detectar un coágulo a tiempo no debería depender de la suerte de cruzarse con un aviso en la tele. La prevención se construye en los barrios, cerca de la gente.
Quienes tienen antecedentes personales o familiares de problemas de coagulación son quienes más rápido deben consultar ante cualquier síntoma sospechoso. Y ante signos de embolia pulmonar como falta de aire repentina, dolor en el pecho que se agrava al respirar, tos con sangre o pérdida de conocimiento, la indicación es clara: llamar de inmediato al SAME o al servicio de emergencias que corresponda en cada jurisdicción.
