Colapinto cerró un viernes con sabor a poco en Monza y apuesta a la reacción del Alpine para la clasificación
El piloto argentino terminó undécimo en la segunda práctica del Gran Premio de Italia, después de lidiar con un inconveniente de motor en la primera sesión y con falta de agarre en las curvas durante la tarde. El equipo trabaja a contrarreloj para llegar con respuestas a la jornada del sábado.
El historial de Franco Colapinto en la Fórmula 1 muestra una característica que se repite desde su llegada a la categoría: la capacidad de sobreponerse a los viernes adversos. Como decía un viejo dirigente del automovilismo argentino, los grandes pilotos se miden por cómo transforman un mal comienzo de fin de semana en una clasificación aceptable. Ese será precisamente el desafío que enfrentará el piloto de Pilar en el Gran Premio de Italia, luego de una jornada de prácticas libres en el Autodromo Nazionale Monza que dejó más dudas que certezas sobre el rendimiento del Alpine.
En la primera práctica, Colapinto había mostrado un ritmo competitivo. El monoplaza respondió bien durante las primeras tandas y el argentino se ubicaba noveno, a 1s020 del tiempo de referencia. Sin embargo, al colocar el juego de neumáticos blandos surgió un inconveniente en la unidad de potencia que le impidió mejorar su registro. El propio piloto calculó el costo de ese percance en aproximadamente cinco décimas, una diferencia significativa en un circuito donde las rectas favorecen la potencia del motor y las chicanes exigen precisión milimétrica.
Una segunda práctica con déficit de agarre
La segunda sesión presentó un panorama distinto pero igualmente preocupante. El problema mecánico quedó resuelto, pero el A525 perdió rendimiento en el tramo de curvas de media velocidad, justamente el sector donde los pilotos suelen buscar las diferencias mínimas. Colapinto describió la situación con crudeza: falta de agarre en el centro de las curvas, velocidad por debajo de la esperada y una salida de pista en la chicana de Ascari que interrumpió su plan de trabajo. El calor de la tarde italiana, según el propio piloto, contribuyó a agravar el cuadro.
“Estuvimos perdidos, dimos un paso para atrás. Si bien se solucionó el tema del motor, no tenía grip en la mitad de curva, faltó velocidad, suponemos que por el calor. Es un poco complicado y debemos trabajar para mañana.”Franco Colapinto
El undécimo puesto final, a 1s060 del mejor tiempo, dejó a Colapinto apenas 154 milésimas por delante de su compañero de equipo Pierre Gasly, quien terminó decimocuarto. La proximidad entre ambos registros confirma que el problema responde más a la configuración del auto que al desempeño individual, un dato que el cuerpo técnico de Alpine deberá interpretar con cuidado durante las reuniones nocturnas en el paddock de Monza.
La cuenta regresiva hacia la clasificación
El equipo técnico de Alpine se reunió al cierre de la jornada con el ingeniero de carrera y los mecánicos para analizar la telemetría y definir los ajustes que se aplicarán en la tercera práctica y en la clasificación del sábado. El historial reciente del equipo en circuitos de características similares no resulta alentador, pero la estructura cuenta con los datos necesarios para intentar una recuperación. En la comparación entre ambos pilotos, Colapinto y Gasly mantienen una paridad que sugiere que cualquier mejora en la configuración beneficiará a los dos monoplazas por igual.
El hincha argentino, acostumbrado a seguir a Colapinto con la expectativa de verlo consolidar su lugar en la máxima categoría, sabe que los viernes en Europa suelen ser traicioneros. Las prácticas libres son ensayos donde los equipos esconden cartas y los pilotos arriesgan lo justo. Pero cuando el rendimiento se aleja del esperado, la paciencia se acorta y las preguntas se multiplican. La respuesta, como tantas veces en esta categoría, llegará cuando el semáforo se apague y los tiempos empiecen a contar de verdad.
Por ahora, el balance del viernes en Monza deja una certeza y una incógnita. La certeza es que el Alpine tiene margen para mejorar y que el motor volvió a responder con normalidad. La incógnita es si el equipo encontrará en la noche italiana las respuestas técnicas que le permitan a Colapinto meterse en la pelea por los puestos que reparten puntos. La clasificación del sábado, en el templo de la velocidad, será el primer termómetro real.
