Saltar al contenido
Martes, 13 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Después de más de medio siglo, por fin se vio entera: vuelve "Los demonios" de Ken Russell con todo lo que le habían cortado

La historia del cura de Loudun y las monjas poseídas, que el director inglés filmó con Vanessa Redgrave y Oliver Reed, regresa a las salas en una versión restaurada en 4K que durante décadas fue un imposible. Un crítico amigo de Russell rastreó los 89 segundos que le faltaban.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 h
Después de más de medio siglo, por fin se vio entera: vuelve "Los demonios" de Ken Russell con todo lo que le habían cortado

A veces una película tarda más en llegar entera a la sala de lo que tarda un pueblo entero en enterarse de que existe. Eso fue lo que pasó con "Los demonios", el film que Ken Russell rodó en 1971 con una Vanessa Redgrave en estado de gracia y un Oliver Reed en el borde mismo del precipicio: recién el 16 de octubre, en España, se la pudo ver por primera vez en cines con los 114 minutos que el propio director consideraba la versión de verdad, restaurada en 4K y con todos los pedazos que durante más de cinco décadas habían estado prohibidos, censurados o simplesmente perdidos en algún depósito de película vieja.

La película cuenta una historia real del siglo XVII, y la cuenta con la decidida paciencia de quien sabe que lo que está mostrando todavía quema. En el convento de las ursulinas de Loudun, un puñado de monjas empezó a decir que el diablo se les metía adentro y que el culpable de todo era un cura del pueblo, Urbain Grandier, al que terminaron quemando vivo por brujo. Aldous Huxley, que era el mismo de "Un mundo feliz", se obsesionó con el caso y lo llevó a la novela "Los demonios de Loudun", que Russell convirtió en un guion que todavía hoy se siente como un cuchillo caliente.

Cómo se recuperaron los 89 segundos que faltaban

La copia que durante años circuló por el mundo venía siempre con tijeretazos. La británica llegaba a 111 minutos; la estadounidense, apenas a 108. Los cortes los había pedido la Agencia Británica de Clasificación de Películas para poder darle un permiso de exhibición, y detrás fueron también las autoridades de Estados Unidos las que exigieron sus propias modificaciones. El que se tomó el trabajo de rastrear lo que faltaba fue Mark Kermode, un crítico de cine muy conocido en el mundo angloparlante que había conocido a Russell en persona y que sabía que al director aquella mutilación le había partido el alma. Kermode se juntó con la filial británica de Warner Bros. y con archivistas independientes, revisó latas y latas de película vieja hasta dar con un rollo catalogado como "C Cut 89": noventa segundos exactos, ni uno más ni uno menos, que la censura británica había sacado en su momento. Con eso, Russell pudo armar la versión completa de 114 minutos que se vio una sola vez en el BFI Southbank de Londres y que ahora, restaurada en alta definición, llega a las salas españolas.

“Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película.”Mark Kermode, crítico cinematográfico

Lo que pasó cuando se intentó exhibir en su momento

  • Diecisiete municipios de Gran Bretaña la prohibieron directamente en los años setenta.
  • Donde se la pudo ver, le pusieron calificación X, que en la práctica inglesa de la época equivalía a no recomendada para menores de dieciocho.
  • Finlandia la mantuvo vedada hasta noviembre del año 2001, casi treinta años después de su estreno.
  • El Vaticano la condenó públicamente y pidió que se levantaran sus proyecciones durante el Festival de Cine de Venecia.

Russell, que murió en 2011, fue siempre muy claro con lo que había querido hacer con la película. Decía que "Los demonios" era su único film político, y que para él la historia no iba de monjas endemoniadas ni de un cura acusado de hereje, sino de algo bastante más actual: del poder del Estado metiéndose en la cabeza de la gente hasta que ya no sabe ni quién es. "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado", dijo el director, y la frase sigue sonando como si la hubiera dicho ayer a la mañana.

A mí, que me crié viendo películas en VHS prestadas y que aprendí a querer a Redgrave mucho antes de saber quién era, esta restauración me mueve algo que no es fácil de explicar con palabras que sirvan para un portal de noticias. Hay algo de justicia poética en que, varias décadas después, sea la tecnología la que le devuelve al director lo que le sacó la censura. Si tienen la posibilidad, váyan a verla al cine, y vayan sin miedo: no es una película fácil, pero es de esas que después uno agradece haber acompañado. Y si el chamamé tiene algo que enseñarnos, es que las historias grandes siempre vuelven, como vuelve el agua al arroyo cuando se le saca la represa. Les dejo, para ir entrando en clima, este pedacito que cantaba Ramona Galarza y que pinta de cuerpo entero esa mezcla de fe, miedo y pueblo que la película de Russell también trabaja: "Hilos de plata entre las sombras / van tejiendo la oración, / un chamamé pa' los que quieren / escuchar al corazón".

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

Te puede interesar