Die Toten Hosen bajó el telón en Buenos Aires con una despedida a la altura de 35 años de amor punk
La banda alemana agotó el Movistar Arena en el cierre de su gira argentina, repasó tres décadas de vínculo con el público local y subió a escena a figuras clave del punk y el rock nacional. Crónica desde Villa Crespo, con todo el calor de una noche que se sintió como un abrazo largo.
El primer acorde sonó pasadas las nueve de la noche y el Movistar Arena de Villa Crespo pareció convertirse, de un saque, en una especie de plaza germana del sur del continente. Die Toten Hosen, el quinteto de Düsseldorf que desde hace casi 35 años viene haciendo pie en estas pampas, salió a despedirse de la Argentina con la misma energía con la que llegó por primera vez en el 92, cuando se animó a tocar en la mítica discoteca Halley, en una fecha compartida con los Pilsen de Pil Chalar, el mismo que tiempo atrás había sido parte de Los Violadores. Aquella tocada fundacional, casi una aventura, se transformó con los años en un idilio que anoche tuvo su capítulo final.
Porque acá te lo digo de frente, querido lector: una cosa es venir a un país de visita y otra muy distinta es volver más de quince veces, como hicieron estos cinco alemanes criados al calor del punk y de la cerveza. Recuerdo todavía la vez que compartieron escenario con los Ramones y con Iggy Pop, en el 96, cuando todavía existían las revistas semanales de música y vos ibas al recital con la foto impresa en el bolsillo. Y también me acuerdo de aquella tocada a cielo abierto en pleno San Telmo, en el 2015, con la calle Defensa convertida en un río de gente que cantaba en un alemán que nadie hablaba pero todos entendían. Anoche, en Villa Crespo, ese lazo volvió a sentirse intacto, con la mochila cargada de historia.
Un setlist para repasar tres décadas de songs
- 33 canciones en total, con dos bises incluidos y un show que pasó las dos horas reloj.
- Recorrido que incluyó himnos como Donde las águilas se atreven, 1,2 ultraviolento, Represión y Ya no sos igual, en castellano y bien a la argentina.
- Clásicos internacionales del propio repertorio, entre ellos Bonnie & Clyde y Hier Kommt Alex, queieron más fuerte que de costumbre.
- Reisefieber, rescatada del álbum debut de la banda, como un guiño a los que están desde el arranque.
- Una versión inesperada de Should I Stay or Should I Go, de los Clash, para meter el punk británico en medio de la fiesta.
- El cierre, como no podía ser de otra manera, con You'll Never Walk Alone, el himno del Liverpool que los Hosen hicieron propio hace décadas: la cancha completa coreando, pelos de punta.
Me gusta pensarlo así: cada tanto el mundo del rock nos regala un gesto que parece simple pero es enorme. Que un grupo alemán elija cerrar su gira por la Argentina en Buenos Aires, con entradas agotadas, y que encima meta en el escenario a cuatro nombres centrales de nuestro rock, eso no es ninguna pavada. Es, en criollo, un acto de cariño que se nota en la piel. Anoche ese cariño volvió a escena y fue mutuo.
Los invitados argentinos, el otro corazón de la noche
La velada tuvo un condimento bien de acá: cuatro invitados de lujo que se subieron al escenario y dejaron en claro que el punk argentino también tiene sus propios clanes y leyendas. El primero en aparecer fue el Chaqueño Ciro Pertussi, la voz de Attaque 77, que llegó acompañado por Luciano Scaglione, su compañero de ruta en la banda de Caseros. Más tarde fue el turno de Sergio Gramática, otra gloria salida de Los Violadores, la banda que es casi un curso acelerado de historia de nuestro punk. Y ya sobre el final apareció Mosca Velázquez, líder de 2', que se mandó unos pasos por el escenario junto al cantante Dave Campino, como dos pesos pesados midiéndose en el ring a los acordes, con la mejor onda.
“Pukavy kuévo ha imáva ñande rouguápe, peicha aguyje oñemobyta haguã.”Verso en guaraní popular que se repite en los ámbitos chamameceros cuando un amigo se va lejos y uno le pide al corazón que no se apunte: "Que el cariño sea largo, no nos apuremos a la despedida".
La gira, además, había tenido sus escalas previas en Tandil y Rosario, donde también colgaron el cartel de localidades agotadas. No es un dato menor: hablamos de un grupo extranjero, en un país con tantísima oferta de shows internacionales, que sigue llenando donde vaya. En esa mesa larga, junto a los Rolling Stones, los Guns N' Roses y los propios Ramones, Die Toten Hossen se ganó un lugar que muy pocos consiguen. La banda, por ahora, no anunció fechas nuevas en la Argentina. Y esa es la parte que, honestamente, duele un poco.
Una recomendación, y de las buenas
Si te quedaste con las ganas de entrarle a esta música, te tiro un consejo: arrancá por el álbum de los Hosen que más suena en estas latitudes, el inolvidable "Learning English: Lesson One", donde se despachan versiones fabulosas de temas de los Clash, los Ramones, la Velvet y hasta de Barón Rojo. Pero si lo tuyo es entender cómo se conectaron con la Argentina, entonces hay una puerta de entrada que está ahí, al alcance de la mano: Ciro Pertussi y la gente de Attaque 77, que sigue tocando con la misma garra de siempre, y Mosca Velázquez con 2', que tiene varios shows por año en distintos puntos del país. Ve a verlos al vivo, escuchalos desde el pogo o desde la butaca, lo que te pinte, y Vas a entender por qué anoche, en Villa Crespo, se cerró una historia de amor que, espero de corazón, no sea la última página. Salud, y a seguir rockeando.
