Dieciocho inversores llevan a la Justicia a Hernán Casciari y acusan a Orsai Audiovisuales de devolverles menos del tres por ciento de lo que pusieron
Una denuncia penal presentada en Comodoro Py señala siete proyectos audiovisuales financiados entre 2020 y 2024, entre ellos La Muerte de un Comediante y La Uruguaya. Los denunciantes sostienen que, en la mayoría de los casos, los retornos fueron mínimos o directamente nulos y que, en algún caso, las obras terminaron subidas gratis a YouTube sin aviso previo.
Como cuando arranca un chamamé con un acorde de acordeón que ya te avisa que la noche va a ser larga, esta noticia empieza con un sonido que incomoda: el de una denuncia penal que llegó a Comodoro Py y que pone en el centro de la escena al escritor Hernán Casciari y a su productora Orsai Audiovisuales. Son dieciocho las personas que, según pudo reconstruir la Justicia porteña, decidieron dar un paso al frente y radicar una denuncia penal contra el autor y su empresa, tras sentirse atrapadas en una película que, al menos en términos económicos, no terminó como les habían prometido.
De qué se trata la denuncia y dónde cayó
La presentación fue hecha por el abogado Ariel Gil Ces ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional número 34 y quedó radicada en la Fiscalía número 16. Lo que se denuncia, en criollo, es un esquema de financiamiento colectivo de producciones audiovisuales que habría funcionado a lo largo de cinco años, entre 2020 y 2024, y que abarcó alrededor de 23.640 participaciones en siete proyectos. Esa cifra, ojo, no equivale a personas únicas: muchos de los denunciantes compraron más de un bono en distintas películas o series.
Los aportes individuales fueron de lo más variados: desde los cincuenta dólares que puso María Alecia Izturriaga hasta los casi tres mil dólares que arriesgó Sebastián Angelini. El denominador común que aparece en el expediente es el de los retornos mínimos o directamente nulos. En la mayoría de los casos, según sostienen los denunciantes, se habría recuperado menos del tres por ciento de lo invertido.
Los siete proyectos bajo la lupa
El primer caso que menciona la denuncia es el documental Sola en el Paraíso, lanzado en 2020 y dedicado a la actriz Justina Bustos durante los meses más duros de la pandemia. Reunió 938 participaciones y, según el escrito judicial, terminó siendo publicado de manera gratuita en YouTube sin que los inversores fueran avisados previamente. En guaraní, a eso lo podríamos llamar avañe'ẽ, un mal entendido que se transforma en agravio: uno pone la plata esperando ver la obra por los canales que se prometieron y termina descubriéndola gratis en la pantalla grande de todos. Izturriaga, una de las denunciantes que compró un bono de cincuenta dólares, fue terminante: Encima de que no se promocionó ni se supo más nunca qué pasó con eso, la suben gratis sin avisar.
Después aparece La Uruguaya, basada en la novela de Pedro Mairal, que habría movido unos 600.000 dólares a través de 1.967 participaciones. La particularidad que resalta la denuncia es que la película fue vendida a Disney por un valor parecido al de su costo de producción, lo que en los papeles permitió recuperar el capital pero sin dejar rentabilidad. Para juntar la plata, el futbolista uruguayo Sebastián Fernández llegó a prestar su cuenta bancaria personal en el Banco Santander de Uruguay, un detalle que muestra el grado de informalidad y de confianza personal que rodeó a varios de estos emprendimientos.
Canelones es, tal vez, el caso que más cambios de planes registra: arrancó siendo anunciada como una miniserie de seis capítulos, después se reformuló como de cuatro episodios y finalmente terminó convertida en película, sin que se hicieran rendiciones económicas diferenciadas por cada etapa. Marcelo Vaccarili, que aportó 1.200 dólares, lo contó con la crudeza de quien se siente engañado en buena ley: Cuando los actores elegidos fueron actores reconocidos como Barassi, Rada, Llinás y Bordón, no tuve dudas del éxito de la serie. La película, según la denuncia, tiene previsto su estreno en cines para el 6 de agosto de 2026, un dato que los denunciantes miran de reojo porque se preguntan qué pasará con la plata que sigue comprometida.
La Muerte de un Comediante, la punta del iceberg
El proyecto que más reclamos concentra es La Muerte de un Comediante, la ópera prima de Diego Peretti, que reunió 10.139 participaciones y una recaudación que, según la denuncia, superó el millón ochocientos mil dólares. Los retornos que reportan los denunciantes van desde un dólar hasta 84,60 dólares, cifras que están muy por debajo de lo prometido. Sebastián Angelini, que había puesto 2.900 dólares, declaró que su objetivo era abrir un negocio con las ganancias esperadas. El estreno, el 20 de noviembre de 2025, vino además con una polémica extra que todavía duele: en varias salas la película se proyectó sin subtítulos, en un país donde la accesibilidad es un derecho y no un favor.
Lo que está en juego
La denuncia, en definitiva, no habla solo de plata: habla de confianza, de palabra empeñada y de gente común que metió sus ahorros en un sueño cultural que, por ahora, no devolvió lo que les prometieron. La Justicia porteña tendrá ahora la palabra, y la causa quedó en manos de la Fiscalía número 16 para definir si avanza o no. Mientras tanto, queda flotando esa sensación agridulce que muchas veces deja el chamamé cuando se corta antes de tiempo: uno se queda con las ganas de saber cómo termina la historia.
A quién seguirle el rastro
Para quien quiera entender este universo de cerca y sin intermediarios, vale la pena seguirle el rastro a Diego Peretti en sus próximas funciones y entrevistas: lo que él cuente sobre La Muerte de un Comediante va a ser clave para entender hasta dónde llega la responsabilidad del director en todo este entramado. Y, claro, habrá que estar muy atentos a lo que diga en las próximas semanas la propia Justicia, que es la que ahora tiene la guitarra afinada para decidir cómo sigue esta historia.
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