Diecisiete millones de razones para mirar el mar con otro miedo: llega "Bajo la superficie"
Josh Hartnett se mete en el buzo de un pescador de Terranova para una miniserie canadiense de seis capítulos que ya es de las más vistas de la plataforma. Thriller con atmósfera de pueblo chico, drama familiar y algo que no se deja explicar del todo bien.
Te lo cuento como te lo cuento: arranco por el primer acorde, que en esta nota es una imagen bastante fuerte. Imaginate una costa gris, viento que te corta la cara, y un tipo que se tira al agua pensando que va a pescar langostas y vuelve con la sensación de que abajo, en lo oscuro, hay algo que no debería estar. Así empieza "Bajo la superficie", la miniserie canadiense que en cuatro días juntó diecisiete millones de visualizaciones y se metió sola en la conversación, sin que nadie se la recomendara.
Lo de las cifras hay que leerlo con cuidado, porque a veces inflan todo. Pero en este caso el dato sirve: diecisiete millones en cuatro días la dejaron como uno de los estrenos canadienses con mejor arranque en la plataforma. Son seis episodios de unos cuarenta minutos cada uno, pensados para maratonear un sábado a la noche con el calefactor a todo trapo.
Un pueblo de Terranova que parece personaje
La historia se planta en Snooks Arm, una localidad costera chica de Terranova, en el Atlántico canadiense. Ahí vive Calvin Penney, un pescador al que le pone la cara Josh Hartnett. El tipo carga con la muerte reciente de su padre, con asuntos viejos sin cerrar y, encima, con unas señales raras que empiezan a aparecer en el agua. No es que vea un monstruo: es que el mar empieza a comportarse como si algo lo enojara.
Del otro lado aparece Fonda Howander, la investigadora marina que interpreta Mackenzie Davis. Ella trae los protocolos, las hipótesis, los equipos. Él trae el olfato de años de tirar redes. Y ahí, entre los dos, se arma la tensión de fondo de la serie: lo que se puede explicar con ciencia contra lo que se sabe en la panza y no se puede traducir a un paper.
- Josh Hartnett como Calvin Penney, pescador de Snooks Arm con el pasado a cuestas.
- Mackenzie Davis como Fonda Howander, la investigadora que llega de afuera con preguntas y métodos.
- Seis episodios de alrededor de cuarenta minutos cada uno.
- Ambientación real en Terranova, con el pueblo pesquero funcionando casi como un personaje más.
- Terror de atmósfera más que de golpes de efecto: la amenaza se siente más que se muestra.
El mar como sustento y como sospecha
Lo que me gusta, y te lo digo de frente, es que el pueblo no está de adorno. El aislamiento geográfico manda: cuando algo se desmanda en Snooks Arm, no llega un helicóptero en veinte minutos ni una ambulancia con sirena. Lo que hay son los vecinos, las lanchas, los conocidos de toda la vida. Esa red, con sus defectos y todo, es la única contención. Y el mar aparece las dos veces: como el lugar de donde sale la comida y como el lugar del que puede salir lo que nadie sabe nombrar.
Hay un verso viejo del género que dice más o menos así: "cuando el río se enfurece, el payo es el que pelea". No es literal, pero me sirve para que entiendas de qué va el clima. La serie no te pega sobresaltos cada dos minutos; te va dejando la intranquilidad en el cuerpo, sobre todo en lo que no se ve, en lo que queda fuera de cuadro. Eso, a mi gusto, es lo que la separa de otros thrillers de plataforma que parecen hechos con la misma plantilla.
A quién ir a escuchar esta historia
Si te copan las series de pueblo chico con personajes que cargan lo suyo, y no te asusta leer subtítulos o escuchar acentos del norte, arrancá tranquilo por el primer episodio y dejate llevar. Después, si te enganchaste como me pasó a mí, volvé y me decís qué te pareció el arranque, sobre todo ese primer rato en el agua, que es donde la serie te dice de qué se trata sin decírtelo.
Te lo digo como te lo digo: andate a escuchar a Hartnett en este papel. Hacía rato que no se lo veía meterse en algo así, con los hombros anchos y la cara gastada por el viento, y la verdad es que le sienta bien. Si te copa, después pasame el nombre del pueblo pesquero que más te suene y armamos la conversación.
