Saltar al contenido
Viernes, 9 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

"Digger": Iñárritu vuelve a las bambalinas, esta vez con la billetera bajo la lupa

Con Tom Cruise como protagonista, el director mexicano retoma el universo teatral de "Birdman" pero le da la vuelta al espejo: ahora la pregunta no es cómo se hace una obra, sino quién la paga y a qué precio.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 2 h
"Digger": Iñárritu vuelve a las bambalinas, esta vez con la billetera bajo la lupa

Vuelvo a meterme en una sala de teatro después de mucho tiempo, y la primera imagen que me encuentro es la de un tipo solo, parado en el centro del escenario vacío, mirando hacia un palco donde no hay nadie. Es Tom Cruise, o mejor dicho, el personaje que Cruise se anima a interpretar en "Digger", la nueva película de Alejandro González Iñárritu. La escena podría haber sido una postal melancólica, pero el director mexicano elige que sea, sobre todo, una pregunta: qué hacemos cuando el arte que queremos hacer depende del dinero que decimos rechazar. Esa pregunta es la que vuelve a poner a Iñárritu en el terreno que pisó hace más de una década con "Birdman", aunque esta vez el piso suena más crujiente.

El mismo mundo, otra temperatura

A primera vista, "Digger" parece una hermana gemela de "Birdman": el teatro como escenario, una estrella de Hollywood enfrentada a sus propios fantasmas, el ruido de las bambalinas, los egos fragiles en los camerinos, y esa conversación larga y algo densa sobre qué es el arte y para quién se hace. Pero si uno se sienta a mirarla con atención, nota que la temperatura cambió. La película de 2014 podía leerse como una celebración exagerada, casi eufórica, del tipo que se manda la parte de su vida para salvar una obra. "Digger", en cambio, viene con la fiesta un poco apagada, y la pregunta de fondo es más incómoda: ¿se puede denunciar al poder desde adentro del poder?

El punto de partida es bien concreto y bien turbio. El personaje de Cruise acepta el respaldo de un magnate millonario para producir su gran obra teatral, y lo hace con un objetivo que la película no se calla: salvar a su propia hija, que está metida en quilombo por culpa, justamente, del mismo tipo de gente que ahora lo está financiando. Ahí aparece la contradicción que la película no deja de empujar todo el rato, como un tábano en una tarde de verano: el arte que critica al poder solo puede existir gracias al dinero de ese mismo poder. La novela del tipo que necesita al patrón para hacer la obra que lo dénonce al patrón.

  • Igualdad de ADN: otra vez teatro, otra vez estrella en crisis, otra vez bambalinas y egos, otra vez la pregunta por el arte verdadero frente al arte que se vende.
  • Diferencia de tono: "Birdman" tenía margen para la euforia del que la pelea y la gana; "Digger" cierra con pocas concesiones y un sabor más amargo.
  • Continuidad de recursos: se mantiene casi todo el arsenal visual de "Birdman", aunque desaparece el famoso falso plano secuencia que emulaba al documental.
  • Inversión política: ya no se trata de si el artista puede salvar la obra, sino de si el artista puede salvarse a sí mismo sin deberle nada a nadie.

Lo que más me interesa como espectador es eso que la película pone en el centro y que a mí, como argentino, me suena especialmente familiar: la idea de que el público aplaude en una sala la caída simbólica de un magnate, y eso queda como una especie de catarsis que no tiene equivalencia en la calle. Es casi el mismo movimiento que se ve cuando en una función de carnaval el público se ríe de los poderosos desde la butaca, y al salir a la vereda vuelve a bancar el mismo sistema que acaba de burlar. "Digger" se queda parada ahí, mirando ese sinsentido, sin darte una salida limpia. Y eso, para mí, es lo que la hace más interesante que "Birdman": te deja con la contradicción servida en la mesa, sin el consuelo del aplauso final.

“El arte que denuncia al dinero que lo financia termina siendo, queriendo o no, parte del problema que denuncia. La pregunta es si a esta altura del partido esa contradicción todavía nos sorprende o ya la tenemos asumida como parte del paisaje.”Lautaro Maidana

Ahora, hay que mirar todo esto con los pies en el barro porque la película llega en un momento particular del calendario de premios, y ahí el cálculo cambia. Las películas que se consagran suelen ser las que pueden juntar el aplauso popular con el aplauso de los votantes, y "Digger" es bastante más exigente que "Birdman": más larga en espíritu, menos generosa en su finale, y con una lectura política que puede incomodar a más de un magnate del estudio que la debería empujar. En criollo: es el tipo de película que necesita que alguien la banque a fuerza de campaña, no de contagios. La única carta fuerte que tiene, y no es menor, es la actuación de Tom Cruise. Si Cruise logra que los votantes lo miren y digan "este tipo la rompió", la película puede pelear. Si no, le va a costar. Y acá va mi recomendación de siempre: a quien le interese la pulseada entre arte y billetera, vaya a verla con tiempo, sin celular en mano, y después me cuenta qué le quedó dando vueltas. Y si después se cruza con alguna función de teatro independiente, apóyela. Total, contra el poder, mejor cuidarse entre todos, che.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

Te puede interesar