Djokovic se sobrepuso a Zverev, sorteó la polémique con el umpire y se metió en semifinales del ATP 500 de Beijing
El serbio, número 11 del ranking mundial, perdió el primer set pero se impuso por 4-6, 6-4 y 6-4. En el camino discutió una decisión arbitral que le permitió a su rival repetir un punto. Ahora espera por Medvedev, que dejó afuera a Cerúndolo.
Novak Djokovic volvió a mostrar por qué, a pesar de las lesiones y de un calendario que ya lleva más de dos décadas marcándole el ritmo, sigue siendo protagonista en cualquier torneo que se le cruce. El serbio, instalado en el puesto 11 del ranking de la ATP, se clasificó a las semifinales del ATP 500 de Beijing después de dar vuelta un partido que arrancó cuesta arriba frente al alemán Alexander Zverev, número dos del mundo. El resultado final fue 4-6, 6-4 y 6-4, después de dos horas y pico de tenis de alto voltaje en una cancha rápida que, como es habitual en la gira asiática, le dio mucho protagonismo al servicio.
El historial entre ambos, dicho sea de paso, ya venía con varios capítulos escritos. Como decía un viejo dirigente del circuito, los partidos entre Djokovic y Zverev rara vez se resuelven sin que el que pierde tenga algo para reprocharse: en esta oportunidad, la discusión no fue entre ellos, sino entre el serbio y la silla. En un punto clave del segundo set, Zverev perdió el intercambio y se acercó al juez de línea para argumentar que un cartel luminoso led colocado en los laterales de la cancha le había afectado la visión en el momento del impacto. El árbitro, tras consultar brevemente, resolvió repetir el punto por considerar que existió una obstrucción real.
La decisión cayó mal en el serbio, que no se guardó nada: "Es uno de los cambios más estúpidos que he visto en mi vida", le lanzó a viva voz, ya repuesto en su posición. Después, al dirigirse directamente al umpire, completó: "No tiene sentido". La escena, televisada en directo, dejó en evidencia una de las discusiones más recurrentes del circuito: hasta dónde la tecnología y los elementos del escenario deben intervenir en el desarrollo de un punto, y dónde empieza a romperse la continuidad del juego. Más allá del entredicho, el partido siguió adelante y el desenlace terminó siendo favorable para Djokovic, que se llevó el segundo set y, ya con el envión a favor, cerró el tercero.
Lo que viene en el cuadro
- Semifinal 1: Novak Djokovic (11) ante Daniil Medvedev (6). El ruso venció al argentino Francisco Cerúndolo por 7-6 (7-4) y 6-3.
- Semifinal 2: Hubert Hurkacz (39) frente a Álex de Miñaur (10). El polaco, con su saque como arma principal, y el australiano, de gran temporada, buscarán el otro lugar en la final.
- La final se disputará el domingo y entregará 500 puntos ATP al campeón, además de una suma cercana a los 500 mil dólares para el ganador.
Consultado en la conferencia posterior al partido, Djokovic dejó la polémica de lado y se concentró en el mensaje que parece querer instalar de cara al tramo final de la temporada. "La motivación sigue siendo inmensa cuando te sientes bien y que juegas de igual a igual contra los mejores jugadores del mundo", dijo el serbio, en una frase que sonó tanto a confesión íntima como a declaración de principios. Más adelante, completó la idea reconociendo que el 2024 lo encontró transitando meses complicados, entre lesiones, operaciones y resultados que no se acercaron a sus estándares habituales.
Esa búsqueda por encontrarse de nuevo con su mejor versión tiene ahora una prueba concreta: el cruce del sábado ante Medvedev. El ruso, sexto del mundo, viene de un año con altibajos pero recuperado deportivamente, y ya tiene antecedentes frescos con el serbio: lo enfrentó en varias oportunidades en superficies duras, con un historial equilibrado. En Beijing, además, acaba de dejar en el camino al único argentino que quedaba en el cuadro, Cerúndolo, en sets corridos, lo que habla del nivel con el que llegó a la capital china. Para Djokovic, en definitiva, el camino a la final pasa por sostener la regularidad con su devolución, aceitar la derecha y, sobre todo, administrar la frustración cuando el escenario, como ocurrió este jueves, se le complique.
Para el público chino, que acompañó con silencio respetuoso cada punto largo y aplaudió las defensas de ambos, la jornada dejó una postal habitual del circuito: dos de los mejores tenistas de la última década discutiendo un fallo, resolviéndolo dentro de la cancha y dejando, después, que la pelota siga rodando. Como tantas veces, el serbio se fue del estadio con la sensación de haber esquivado una trampa y con la mira puesta en una nueva semifinal. El hincha del tenis, mientras tanto, se acomoda en la butaca: ya tiene cuatro nombres en el cuadro y, con ellos, la certeza de que el fin de semana en Beijing promete.
