El acoso escolar ya no se queda en la escuela: pediatras alertan que el celular lo extiende hasta el cuarto del chico
Un documento de la Sociedad Argentina de Pediatría advierte que la agresión que empieza en el aula puede seguir toda la noche por WhatsApp, redes y videojuegos, con consecuencias que van de los trastornos del sueño a la depresión. El llamado apunta a familias, escuelas y equipos de salud.
La costanera está llena de chicos con auriculares y un celular en la mano. Ahí me crucé con Eduardo, vecino de Saavedra, mientras leía el documento de la Sociedad Argentina de Pediatría que llegó a mi mesa esta semana. Me dijo algo que me quedó sonando: "Mi hija llega del colegio, se encierra en la pieza y no sé si está bien o si la están rompiendo por WhatsApp". Esa frase resume, sin saberlo, lo que la SAP acaba de poner sobre la mesa: el acoso escolar ya no se queda en la escuela, se muda al celular y no le da tregua a nadie.
El bullying se volvió 24/7
El informe, que llevan adelante ocho comités y subcomisiones de la entidad, describe un fenómeno que cualquier padre reconoce: una agresión que empieza en el recreo puede seguir esa misma tarde en un grupo de WhatsApp, escalar en redes durante la noche y volver al aula a la mañana siguiente, como si el timbre del colegio nunca hubiera sonado.
“Antes, volver a casa podía ofrecer una pausa y un espacio de resguardo frente a estas situaciones de acoso. Con el acceso casi permanente al celular, ese límite se vuelve cada vez más difuso: los mensajes, las burlas o la exposición pueden llegar a cualquier hora y extender la situación más allá de la escuela, lo que amplifica su impacto y en consecuencia el daño.”Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de Tecnologías de la Información y la Comunicación de la SAP
- Mensajes de odio y burlas en chats grupales.
- Acecho digital y votaciones para humillar a un compañero.
- Perfiles falsos y suplantación de identidad.
- Difusión no consentida de información privada o íntima.
- Exclusión deliberada de grupos y aplicaciones.
- Manipulación de fotos, videos y memes para ridiculizar.
- Edición y viralización de contenidos alterados con herramientas de inteligencia artificial.
Qué lo distingue de una pelea entre chicos
La SAP aclara que no cualquier conflicto en el aula es bullying. Para que lo sea tienen que coincidir tres condiciones: intención de causar daño, repetición en el tiempo y un desequilibrio de poder que deje al chico sin manera de defenderse ni de cortar la situación. Esa definición, que puede sonar técnica, es clave: muchas veces se la escucha en las escuelas como rótulo genérico y se pierde de vista lo que realmente distingue al acoso.
Las consecuencias que enumera el documento no son menores: van de dolores físicos y alteraciones del sueño a ansiedad, depresión y un deterioro en los vínculos que puede dejar marcas durante años. Cuando el acoso se mete en el celular, el chico ya no tiene dónde esconderse, ni siquiera en su propia pieza.
Qué le pido al municipio
Le pido al Municipio de Saavedra y a cada comuna de la Ciudad que convoquen a las escuelas a implementar protocolos concretos contra el ciberbullying, con un canal único y confidencial donde un chico pueda denunciar sin que termine en una pantalla en blanco. Que capaciten a los docentes en el uso de los mismos dispositivos desde donde los propios chicos son acosados. Y que financien talleres en los centros de salud barriales para que los pediatras de cabecera, que muchas veces son el primer adulto al que el chico le cuenta lo que le pasa, tengan herramientas para actuar y no queden solos con la problemática en el consultorio. Una escuela sin bullying es una bandera que ya nadie discute; pero una escuela que también protege a los chicos en su celular todavía es una deuda pendiente.
