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Sábado, 10 de octubre de 2026
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El hadouken que viene: la nueva película de Street Fighter se juega su propia secuela en la primera fecha

La esperada adaptación en imagen real del clásico de Capcom ya tiene fecha de estreno y el director Kitao Sakurai reconoció que la posible segunda parte depende de cómo reciba el público a la primera entrega, que llega a las salas en octubre de 2026. Una conversación a fondo sobre Ryu, Ken, M. Bison, las secuencias animadas con sabor a nostalgia y el futuro de la franquicia, en clave local y con la chapa del chamamé.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 h
El hadouken que viene: la nueva película de Street Fighter se juega su propia secuela en la primera fecha

Arrancamos con el primer acorde: este 16 de octubre de 2026, día más, día menos, las salas argentinas van a encenderse con la primera película en imagen real de Street Fighter en mucho tiempo, y la verdad es que el hype viene fuerte. La historia sigue a Ryu y Ken después de los eventos del segundo Torneo World Warrior, y como buen combo pieza a pieza que se precie, la producción guarda un as bajo la manga que tiene a la comunidad hablando sin pausa: unas secuencias animadas que nos van a llevar al pasado de los protagonistas junto al maestro Gouken y al hermano de éste, Akuma. Por lo que se desprende del material previo al estreno, ese segmento ya arrancó a generar comentarios positivos por su fluidez y por el estilo artístico, algo que para mí vale oro porque cuando se mezcla imagen real con animación, o sale fenómeno o sale un desastre. Y acá pinta a fenómeno.

Para construir al villano, el actor David Dastmalchian se tiró de cabeza a una tarea bastante particular: estudiar el comportamiento de líderes de cultos reales. Es un lindo laburo actoral el que viene haciendo el pibe, porque M. Bison siempre fue un personaje que exige presencia, ego y un punto de crueldad que eriza la piel. Leí que esa investigación le permitió al intérprete entender la lógica del poder por convencimiento y la manipulación, dos claves bárbaras para un villano que tiene que imponer respeto con la voz y con la mirada antes que con el hadouken. Le creo, y se lo deseo con todo.

La secuela se cocina, pero la taquilla tiene la última palabra

Y acá viene la perlita del asunto, porque el director Kitao Sakurai no se guardó nada y blanqueó la situación con una honestidad que se agradece. En una charla con la prensa, el realizador confirmó que ya trabaja en el guion de una posible segunda parte: tenemos muchas ideas y estamos escribiendo actualmente, reconoció, aunque aclaró que la continuidad del proyecto depende de cómo reaccione la gente ante la primera entrega. La frase textual que soltó Sakurai lo deja en claro: también depende de si apoyan esta visión de la historia, y agregó que no quisiera hacer promesas sobre lo que haremos exactamente. Traducido al chamamé del litoral: no le tiren el agüante en la redes nomás, hay que ir a verla y, si se puede, llevar a un amigo que nunca tocó un videojuego en su vida.

“Es algo en lo que estamos pensando y desarrollando. También depende de cómo reaccione la gente a esta entrega y de si apoyan esta visión de la historia. Definitivamente tenemos muchas ideas y estamos escribiendo actualmente, pero no quisiera hacer promesas sobre lo que haremos exactamente.”Kitao Sakurai, director de la película

El elenco, hay que decirlo, está alineado con esa misma mirada: ellos también se ilusionan con una continuación y coinciden en que el resultado en la taquilla va a ser el factor clave para que la secuela se haga carne. Es la lógica del negocio, pura y dura, algo que en el rubro chamacero conocemos bien cuando una peña depende de cómo venda la noche para ver si el mes que viene se programa otra con la misma formación. La diferencia es que acá el potencial es planetario y los protagonistas visten kimono y no bombacha legüera.

Tres cosas que hay que mirar de cerca en el estreno

  • La fusión entre imagen real y las secuencias animadas con Gouken y Akuma, pieza clave para que el universo se sienta completo y no un parche.
  • El trabajo de David Dastmalchian como M. Bison, construido con base en el estudio de líderes de cultos, un detalle que puede marcar diferencias con adaptaciones anteriores.
  • La presencia (o no) de Sagat, personaje histórico de la saga que brilla por su ausencia en los materiales promocionales y abre todo tipo de elucubraciones sobre un cameo sorpresa o una reserva para una segunda parte.

Sobre Sagat vale la pena detenerse un cacho, porque en la comunidad es el nombre que se repite en cada hilo de foros, en cada video largo de YouTube, en cada nota de los portales especializados. Es uno de los luchadores más icónicos del videojuego, y el hecho de que no figure en los materiales promocionales ni en la lista de personajes confirmados ya empezó a alimentar la teoría de que podría estar reservado para una segunda entrega. No hay confirmación oficial de ningún tipo, pero a esta altura ya es casi un meme: mientras la película no se estrene, la especulación va a seguir viento en popa, como bandoneón a punto en medio de la farra, esperando el momento exacto del solo.

En lo personal les digo algo: más allá de las luces y las sombras de cada adaptación cinematográfica de un videojuego, lo que me moviliza de esta entrega es el respeto por el lore y la decisión de sumar animación para narrar lo que la imagen real no podría. Eso, en criollo, es entender al público que el chamamé (acomodáite, que ahora entra el ñembo'eño, que quiere decir la nostalgia profunda, ese sentir que le decimos los correntinos al recuerdo que va por dentro, como el agua mansa del Paraná que nunca se termina de ir) siente por el personaje que le marcó la infancia o la adolescencia. Y cuando un director pide al público que defina el rumbo con su butaca, no queda otra que tomar la frase en sentido literal. La pelota está del lado de la platea, y en este rincón del mundo los pibes y las pibas que amamos a Ryu desde la consola vamos a estar ahí, a no engañarse.

Si te copa el universo de los videojuegos y querés arrancar a meterte en el chamamé clásico que le daba sonido a los recreativos del pueblo, arrancá por las orquestas que aún resisten en los festivales del Litoral. Te lo digo yo, con todo respeto: para ir a escuchar el viernes a la noche sin dudarlo, pegale el salto a la peña de Los Hermanos Toledo en Corrientes, que son de los que más saben de esta música y siempre tiran un tema que se te mete en el pecho como un hadouken al mentón del rival.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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