El puntaje que le dice a los mayores cómo está funcionando su cuerpo, antes de que aparezca la enfermedad
Investigadores de todo el mundo trabajan con un indicador que reúne cinco dimensiones del envejecimiento y que la OMS formalizó hace una década. La promesa es detectar deterioros silenciosos y actuar a tiempo.
Abrí la mañana en la costanera, con Hugo, un vecino de Belgrano que camina todas las tardes por el río. Tiene 71 años y nunca falta. Me dijo, mientras estiraba las piernas, que lo que más le preocupa no es una enfermedad puntual, sino "no darme cuenta de que algo se está apagando de a poco". Esa frase, casi sin querer, describe justo lo que viene discutiendo la comunidad científica que estudia el envejecimiento: cómo medir ese "apagón" antes de que se vuelva irreversible.
La herramienta en cuestión se llama capacidad intrínseca y fue formalizada en 2015 por la Organización Mundial de la Salud, en el marco de su programa de envejecimiento saludable. En lugar de buscar diagnósticos puntuales, propone un puntaje único que combine cinco dimensiones del funcionamiento humano y permita seguir su evolución con el paso de los años.
Las cinco dimensiones que se miden en conjunto
- Cognición: memoria, atención y velocidad de procesamiento.
- Locomoción: fuerza muscular y movilidad, evaluadas a través de pruebas como la velocidad al caminar o la fuerza de agarre.
- Capacidad sensorial: visión y audición.
- Bienestar psicológico: estado de ánimo y salud mental.
- Vitalidad: niveles de energía y tolerancia al esfuerzo físico.
Lo interesante es que varias de esas pruebas ya se usan en los consultorios geriátricos, como los tests cognitivos o la medición de la fuerza de la mano. Lo nuevo, según los especialistas, es reunirlas en un único índice y, sobre todo, monitorearlo a lo largo del tiempo para ver cómo cambia.
John Beard, profesor de envejecimiento productivo en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia y uno de los impulsores del concepto, lo resume con una frase que deja pensando: "Incluso cuando las personas son bastante robustas y no tienen ninguna enfermedad, aún podemos detectar cambios en su capacidad." Para Beard, esa detección temprana es la que abre la puerta a intervenir antes de que aparezcan problemas serios.
Ensayos en marcha y lo que falta
En Francia se lleva adelante un ensayo con adultos mayores que completan cuestionarios periódicos sobre su capacidad intrínseca y reciben recomendaciones personalizadas. Si el puntaje baja, se los deriva a un médico o a un especialista en geriatría para estudios complementarios. Los resultados todavía no son concluyentes, pero ya muestran que el sistema es viable en la práctica.
En paralelo, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados para la Salud de Estados Unidos financia un programa que busca demostrar que este indicador refleja de verdad cómo se siente y funciona una persona, y que puede mejorar con intervenciones concretas como el ejercicio físico o con fármacos ya existentes.
Por ahora, la capacidad intrínseca no forma parte de los controles médicos de rutina. Pero la dirección parece clara: pasar de un modelo que espera a que aparezca la enfermedad a uno que mide, año tras año, cómo sigue funcionando el cuerpo y la mente juntos.
Como le dije a Hugo antes de despedirnos, mientras acomodaba la bufanda y miraba el río, lo que está en juego no es un trámite médico más. Es la posibilidad de que los años que vienen sean un poco más nuestros y un poco menos un terreno desconocido. Le pido al municipio de Buenos Aires que evalúe incorporar este tipo de seguimiento en los centros de salud para adultos mayores de la ciudad, sobre todo en los barrios donde los controles geriátricos todavía son una deuda pendiente.
