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Viernes, 2 de octubre de 2026
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El umbral de los ingresos más altos: una familia necesitó casi cuatro millones de pesos para entrar al 10% superior en el segundo trimestre

La Encuesta Permanente de Hogares del INDEC detalló los rangos de cada decil, el peso del trabajo y de las fuentes no laborales y la composición de los hogares en los 31 aglomerados urbanos relevados.

Por Darío AlmirónEconomía y comercio · · hace 3 h
El umbral de los ingresos más altos: una familia necesitó casi cuatro millones de pesos para entrar al 10% superior en el segundo trimestre

El ingreso familiar mínimo para integrar el diez por ciento de los hogares con mayores recursos se ubicó en tres millones novecientos mil pesos mensuales durante el segundo trimestre de dos mil veintiséis, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos a través de la Encuesta Permanente de Hogares. El promedio de ese segmento llegó a seis millones cincuenta y siete mil noventa y ocho pesos, mientras que el promedio general de los hogares relevados fue de dos millones treinta y siete mil setecientos ochenta y cuatro pesos, una brecha que el propio organismo ordenó en diez grupos de igual tamaño, los deciles, para hacer comparables los resultados.

Vamos a los números. El INDEC distribuye a los hogares según el ingreso total familiar, una variable que reúne sueldos, jubilaciones, pensiones, subsidios y otras ayudas no laborales, y que corresponde al conjunto de la casa y no al sueldo individual de cada miembro. En el tramo superior, el rango se extendió desde los tres millones novecientos mil pesos hasta setenta y cinco millones de pesos, una amplitud que el organismo atribuye a la heterogeneidad interna del propio decil. En el otro extremo, el primer decil fue desde cinco mil pesos hasta quinientos setenta y ocho mil pesos, con un promedio de trescientos ochenta y tres mil trescientos setenta y ocho pesos.

El peso del trabajo y de las fuentes no laborales

En el conjunto de los hogares, el trabajo aportó el setenta y ocho coma uno por ciento de los ingresos y las fuentes no laborales explicaron el veintiuno coma nueve por ciento restante. Esa composición se acentúa en la parte alta de la distribución: entre las familias del décimo decil, la participación de los ingresos laborales trepó al ochenta y seis coma seis por ciento. En el segmento inferior, en cambio, jubilaciones, pensiones, subsidios y otras entradas no laborales representaron el sesenta y siete coma tres por ciento, un dato que muestra cómo las transferencias del Estado y los haberes previsionales sostienen buena parte del ingreso en los hogares de menor poder adquisitivo.

  • Promedio general de los hogares: $2.037.784 mensuales.
  • Hogares del décimo decil: entre $3.900.000 y $75.000.000, con un promedio de $6.057.098.
  • Hogares del noveno decil: entre $2.939.000 y $3.900.000.
  • Hogares del octavo decil: entre $2.300.000 y $2.939.000.
  • Hogares del primer decil: entre $5.000 y $578.000, con un promedio de $383.378.
  • Ingresos laborales sobre el total: 78,1% en el conjunto; 86,6% en el décimo decil; 32,7% en el primero.

La cantidad de personas que viven bajo el mismo techo también acompaña esa asimetría. El promedio fue de tres coma cuatro miembros en el segmento superior y de dos en el inferior, mientras que para el conjunto relevado la cifra se ubicó en dos coma nueve integrantes. En términos de distribución agregada, el diez por ciento de los hogares con mayores ingresos concentró el veintinueve coma siete por ciento del ingreso total relevado, frente a uno coma nueve por ciento que recibió el decil más bajo. En el tramo superior quedaron comprendidas un millón diecisiete mil familias, en las que vivían tres millones cuatrocientos noventa y un mil personas.

De cara al próximo informe trimestral, la variable a observar será la evolución del umbral de ingreso que define el ingreso al décimo decil, ya que ese corte es el que el INDEC utiliza para identificar a los hogares de mayores recursos. Su movimiento, junto con la participación de los ingresos laborales sobre el total, permitirá dimensionar si la composición de la parte alta de la distribución se mantiene estable o si se producen cambios relevantes en la estructura de fuentes que sostienen los ingresos familiares.

DA
Darío AlmirónEconomía y comercio

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