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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Fernando Burlando y el chip hormonal: la nueva medicina que según el abogado le puso "la cabeza como un chico de 17"

El letrado contó que lleva tres años con un dispositivo subcutáneo que, dice, le ordena el sistema hormonal y le aguanta jornadas de trabajo sin pausa. Habló de prevención de enfermedades degenerativas, de estudios previos y hasta de un cruce con su pareja Barby Franco que viene de 2019.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 h
Fernando Burlando y el chip hormonal: la nueva medicina que según el abogado le puso "la cabeza como un chico de 17"

Arrancamos por la primera estrofa de esta historia, que tiene más de revelación médica que de pasillo de tribunales: Fernando Burlando, el abogado que todos los argentinos reconocen por los juicios que copan la pantalla, blanqueó en televisión que desde hace tres años lleva encima un chip hormonal implantado y que, lejos de ser un capricho, se convirtió en una herramienta central de su día a día. Lo dijo con la tranquilidad de quien ya se acostumbró a los resultados y, sobre todo, con la convicción de estar pisando lo que él mismo llamó "la nueva medicina".

La escena es concreta: una entrevista reciente donde el letrado fue al hueso desde el primer momento. Contó que el dispositivo subcutáneo "regulariza y ordena a nivel hormonal todo", y que los efectos no se quedan en la vida sexual sino que se estiran hacia el rendimiento cotidiano. La frase que más se grabó fue una comparación etaria que él eligió a propósito: "Tengo la cabeza no como un chico de 30, sino como un chico de 17 años". Cuando le pidieron que explique a qué se refería con eso, la cerró sin dar lugar a dobles lecturas: "A todo".

De qué se trata, según el propio Burlando

“De qué se trata la nueva medicina: de que uno llegue a la vejez con la mayor plenitud posible. Te demora y te retarda cualquier tipo... no sé, podés tener posibilidad de un gen de Parkinson, te dan todos productos naturales y te demoran y te retardan la aparición.”Fernando Burlando

Ahí aparece el corazón de su planteo. Burlando no se presentó como un fanático del fitness ni como un obsesivo del rendimiento: se mostró como un convencido de que la medicina actual puede anticiparse a los males y, en el camino, regular lo que hasta hace poco se dejaba librado al azar. Según su descripción, el chip apunta tanto al equilibrio hormonal como a la prevención de enfermedades degenerativas, siempre dentro de un esquema de productos naturales y controles médicos.

Para graficar cómo se traduce eso en la rutina, tiró un ejemplo bien terrenal: terminar de alegar en el juicio por la sucesión de Diego Maradona a las nueve de la noche, a las once seguir estudiando el día siguiente y a la mañana temprano ya estar entrenando. Esa maratón, sostuvo, la banca sin claudicar gracias al tratamiento. La jornada, según lo dejó entender, es el termómetro con el que mide si el chip "funciona", y su veredicto fue directo: "Funciona, es bárbaro".

Quiénes pueden hacérselo y qué dijo de su familia

El abogado insistió en un punto que la mayoría de las veces se pasa por alto cuando se habla de estos tratamientos: no se aplica de manera automática. Antes de colocar el dispositivo hace falta pasar por estudios y controles previos, una etapa que, a su entender, es la que separa a la "nueva medicina" de cualquier solución exprés.

En lo personal, contó que su círculo íntimo está al tanto. Sus hijas y su madre conocen el tratamiento y, por lo que se desprende de sus palabras, lo acompañan sin mayores cuestionamientos. En cuanto a su pareja, la mediática Barby Franco, el tema tiene historia propia: en 2019 ella había bromeado en una radio con la idea de colocarle un chip sexual al letrado, con una frase que quedó flotando: "Ya que él me puso un chip a mí, yo le voy a poner un chip sexual, ya que tiene tanto trabajo". Esta vez, consultado por un eventual chip que la propia Franco tendría colocado, Burlando optó por no opinar y argumentó razones contractuales.

Lo que queda flotando, che, es una pregunta que excede al showbiz y que toca de cerca a cualquiera que cargue con jornadas largas: ¿cuánto de lo que Burlando cuenta como descubrimiento personal es, en realidad, una ventana hacia una tendencia que ya está pisando fuerte en la consulta médica? Sin meternos en terrenos que el material no autoriza, lo concreto es que el abogado lo presenta como un antes y un después, lo recomienda para hombres y mujeres y lo enmarca en una medicina pensada para llegar a la vejez con la mayor plenitud posible.

Si este tema te picó la curiosidad y querés escuchar a alguien que se anime a cantarle a estas movidas desde nuestra música, te dejo una recomendación bien de acá: fíjate en Horacio Guarany, que en chamamé tiene aquella frase que dice más o menos que el cuerpo es instrumento y el alma es quien lo toca. No viene al caso meterse en detalles médicos ajenos, pero sirve como almohada para pensar el cuidado propio con el mismo cariño con el que se cuida un instrumento. Si te copa la cosa, andá a buscar las grabaciones de los años setenta: ahí está el viejo Guarany cantando con una energía que, justamente, parece la de un pibe de 17.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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