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Miércoles, 7 de octubre de 2026
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Final Fantasy VII Revelation abrió el telón con Cid y Vincent en plena forma: qué se vio en la demo de 30 minutos

La prueba privada mostró cómo funcionan las transformaciones de Vincent, las marcanes distribuibles de Cid y el nuevo sistema de combate por trabajos FITS en el cierre de la trilogía que reimagina el juego original.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 h
Final Fantasy VII Revelation abrió el telón con Cid y Vincent en plena forma: qué se vio en la demo de 30 minutos

Arrancamos por donde hay que arrancar en esta nota: con el primer acorde, con la primera estocada. Me senté frente a la pantalla con la misma expectativa con la que uno se acomoda en una peña cuando sabe que va a sonar algo grande, y lo que llegó fue una demo privada de treinta minutos de Final Fantasy VII Revelation, la misma que Square Enix llevó al Tokyo Game Show 2026. Fueron media hora suficientes para que se me erizara la piel más de una vez, porque se trata del cierre de la trilogía que viene reimaginanose el juego original desde hace años, y la posta venía con los dos personajes que tenían que venir a confirmar la apuesta: Cid y Vincent, que se roban la escena en el Cráter del Norte y en el Laberinto del Torbellino.

Vincent, el que se transforma porque le sale del alma

Lo de Vincent es para prestarle atención con la guitarra afinada. El personaje maneja dos formas de pelear y en las dos hay que andar con cuidado, como cuando uno cuida el ñai'u (el corazón, en guaraní) en medio de una ejecución larga. En su faceta humana, dispara con la pistola Quicksilver desde lejos y el comando de triángulo modifica el cierre de la secuencia: se puede rematar con una andanada a múltiples enemigos o concentrar todo el fuego sobre un solo blanco. La otra cara de la moneda es la transformación a Galian Beast, que deja de estar atada solamente al Limit Break del título original de 1997 y se habilita en pleno combate. Bestia mediante, Vincent pasa al cuerpo a cuerpo, con zarpazos y una agilidad que cambia el ritmo de la pelea. Eso sí, sostener la transformación come salud máxima de manera progresiva, así que andar saltando de una forma a la otra tiene un costo que el jugador va a tener que aprender a dosificar, igual que cuando en una chacarera hay que saber cuándo pegar el grito y cuándo dejarlo respirar.

Cid, las marcas y la caída que pega fuerte

Del otro lado aparece el piloto con todo el quilombo aéreo que uno le conoce, pero potenciado. Cid trabaja con su lanza a distancia media y con movimientos en altura. Su habilidad Mark Lance permite repartir hasta cinco marcas entre distintos enemigos, y después llega Dragoon Jump: una caída que aprovecha esas marcas para hacer daño de área y empujar la barra de aturdimiento. Las cadenas de golpes, mientras tanto, dejan acercarse al rival y elevarlo en el aire, con una coreografía que recuerda a las mejores pasadas del personaje pero con otro vuelo. Lo que probé en la mano se siente como una versión de Cid mucho más completa, más útil, más decisivo en cualquier formación.

Y acá viene lo que a mí, como viejo lector de manuales y de manuales del mundo del rol como luchador, me entusiasmó de verdad: el sistema de trabajos FITS. La formación del equipo suma una capa táctica con clases como Guerrero, Caballero, Mago Negro e Invocador. La clase Invocador puede desplegar Egi, que son versiones espirituales de invocaciones como Ifrit, y funcionan como apoyo automático para el equipo. El Mago Negro, en tanto, acumula energía elemental para lanzar magia sin que lo corten en el medio de la canalización. Cada trabajo trae su sabor y su rol, y se nota que la idea es darle al jugador la posibilidad de armar la formación como uno arma la lista de temas para una noche de festival.

Pero ojo, que la exploración no se queda atrás y tampoco es un paseo. En el Laberinto del Torbellino, las ráfagas y las corrientes energéticas cambian cómo uno se mueve por el mapa. Los escenarios muestran iluminación dinámica, partículas de viento y cristalizaciones de Mako con reflejos que parecen brillar con la reverb del equipo puesto. Es un detalle que a muchos les puede parecer menor, pero que a mí me confirmó que Square Enix está mimando cada rincón, como cuando un acordeonista le dedica tiempo a cada fuelle antes de subir al escenario.

“La transformación de Vincent dejó de estar limitada al Limit Break del título original y se puede activar en pleno combate, con el compromiso de que sostener la forma de bestia reduce la salud máxima de manera progresiva.”Demo privada de Final Fantasy VII Revelation

A esta altura y, como me suele pasar cuando sale un título que toca la fibra de la nostalgia sin caer en el capricho, ya tengo la mía hecha: mientras esperamos el lanzamiento, mi recomendación para ir palpitando el cierre de la saga es volver a pegar play al Final Fantasy VII original y al Remake, y si tienen la chance, acompañar la espera con alguna escucha de bandas que trabajen el universo del juego. Mientras tanto, les dejo la pregunta que me quedó rebotando en la cabeza después de la media hora de prueba: a mí me intriga especialmente probar el trabajo Invocador con los Egi de Ifrit en plena formación con Cid y Vincent, para ver cómo se complementan las marcas distribuibles, la transformación sostenida y el apoyo mágico automático. Y ustedes, lectores, ¿qué mecánica se mueren por probar cuando llegue el juego? Escriban, que esto recién empieza y la trilogía está por cerrar a lo grande.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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