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Flushing Meadows vuelve a tener tres argentinos en la tercera ronda y el historial de 2018 reaparece como espejo inevitable

Cerúndolo, Etcheverry y Navone accedieron a los 32 mejores del US Open por primera vez en ocho años. El cruce entre Navone y Etcheverry garantiza un compatriota en cuartos; Cerúndolo se mide con Fritz. La última final argentina en un Grand Slam sigue siendo la de Del Potro hace siete temporadas.

Por Tomás GalarzaDeportes · 4 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El tenis argentino volvió a ocupar un lugar que parecía reservado para otra época. Francisco Cerúndolo, Tomás Etcheverry y Mariano Navone superaron la segunda ronda del US Open y se instalaron simultáneamente entre los 32 mejores de Flushing Meadows, una coincidencia que no se registraba desde 2018, cuando Juan Martín del Potro, Diego Schwartzman y Guido Pella habían alcanzado esa misma instancia en el último Grand Slam del calendario.

Como decía un viejo dirigente del tenis local, estas camadas siempre se miden contra la sombra de quienes dejaron huella, y la referencia de aquel 2018 resulta inevitable: Del Potro, Schwartzman y Pella no solo llegaron a tercera ronda sino que el tandilense extendió su camino hasta la final, donde cayó ante Novak Djokovic por 6-3, 7-6 y 6-3, después de que Rafael Nadal abandonara en semifinales. Aquella sigue siendo la última final de Grand Slam en singles disputada por un argentino.

El cuadro y los cruces de la próxima ronda

  • Navone (49°) y Etcheverry (32°) se enfrentan este viernes, no antes de las 17 hora argentina, en un duelo que garantiza al menos un argentino en cuartos de final.
  • Cerúndolo (25°) se mide con el estadounidense Taylor Fritz (10°), con un historial equilibrado: cada uno se impuso una vez en sus enfrentamientos previos.
  • El ganador del cruce argentino enfrentará en cuartos al vencedor de Fritz o Cerúndolo, lo que asegura presencia argentina entre los ocho mejores.

La delegación albiceleste llegó a Nueva York con una de las participaciones más amplias de la temporada: trece tenistas ingresaron directamente al cuadro principal y otros nueve atravesaron la qualy, aunque sin conseguir el pasaje. En el cuadro femenino, Solana Sierra cayó en primera ronda ante Elina Svitolina, mientras que Nadia Podoroska alcanzó la segunda ronda tras superar a Simona Waltert, donde fue eliminada por Iga Swiatek por 6-3 y 6-2. Julia Riera, Jazmín Ortenzi, Luisina Giovannini y Lourdes Carlé tampoco pudieron sortear la clasificación.

Del lado masculino, el torneo fue más exigente con los representantes nacionales. Thiago Tirante, Juan Manuel Cerúndolo, Sebastián Báez, Román Burruchaga, Camilo Ugo Carabelli, Facundo Díaz Acosta y Francisco Comesaña quedaron eliminados en la primera ronda, en tanto Marco Trungelliti, que había avanzado a segunda, perdió ante Alexander Blockx. La actuación de Cerúndolo, Etcheverry y Navone terminó por sostener una jornada que, en números globales, dejó más despedidas que celebraciones.

El peso de la comparación

El antecedente de 2018 tiene peso propio en la memoria del tenis nacional y atraviesa cualquier lectura del presente. Aquella edición entregó a la Argentina una finalista en individuales masculinos y dejó una marca que, siete ediciones después, ninguno de los tres sobrevivientes de esta semana ha alcanzado todavía. Cerúndolo, número 25 del ranking, es el más cercano en pergaminos; Etcheverry y Navone, en cambio, atraviesan etapas distintas de consolidación en el circuito, con la particularidad de que ambos nacieron en la provincia de Buenos Aires y representan una generación que, como señalaban los entendidos, se fogueó en los futures europeos antes de dar el salto.

La pregunta que sobrevuela Flushing Meadows es si alguno de los tres podrá cortar una racha de siete años sin finales argentinas en Grand Slams individuales, o si el tenis nacional deberá conformarse, otra vez, con ver a sus representantes en instancias menores. La tercera ronda, de todos modos, ya constituye un logro colectivo que coloca a la Argentina en un lugar que solo una camada reciente había ocupado en el último lustro, y que los especialistas consideran valioso en términos de proyección, aunque todavía lejano de las gestas que el público recuerda.

El hincha, que suele medir los torneos por los resultados y no por los procesos, esta vez tiene al menos un dato para celebrar antes del fin de semana: habrá un argentino en cuartos de final del US Open, algo que no ocurría desde hace tiempo, y un nombre propio seguirá en carrera cuando el lunes arranque la segunda semana del torneo.

TG

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