Gasly y el guiño a Colapinto en la previa de Monza: “Estamos trabajando bien juntos” y la ilusión por un circuito que lo vio campeón
El francés habló en el paddock italiano, destacó la renovación del argentino en Alpine de cara a 2027 y se mostró optimista por el rendimiento del monoplaza después de las mejoras que debutaron en Zandvoort. Además, palpitó su regreso al escenario donde hace cinco años logró la única victoria de su carrera en la Fórmula 1.
A casi dos décadas de la última gran celebración francesa en el Autodromo Nazionale di Monza, cuando Renault se subió a lo más alto del podio en 2006 con Fernando Alonso, Pierre Gasly regresó al templo de la velocidad italiana con el peso simbólico de haber sido el último piloto galo en ganar allí, en la edición de 2020 que la pandemia obligó a correr sin público. En esa rueda de prensa en el paddock previo al Gran Premio de Italia, el piloto de 30 años eligió hablar, sobre todo, de su compañero de equipo. Es que Franco Colapinto acaba de confirmar su continuidad en Alpine para la temporada 2027, un movimiento que la escudería de Enstone viene gestando desde mitad de año y que terminó de cerrarse en las últimas horas, según pudo reconstruir este portal.
Como decía un viejo dirigente de los boxes europeos, los grandes equipos no se construyen solamente con un coche rápido, sino con un clima interno que permita que dos pilotos tiren para el mismo lado sin sombras. En esa línea pareció moverse Gasly cuando se sentó frente a los periodistas: “Me alegro por Franco. Creo que estamos trabajando bien juntos con el equipo, en la manera en que estamos haciendo avanzar al equipo y en la dinámica que tenemos”, resumió el francés, en una declaración que deja en claro que la convivencia interna en Alpine transita por un momento de estabilidad poco habitual en una escudería que, como decía un viejo dirigente, suele vivir más alterada que una tribuna visitante en los últimos minutos.
El recorrido de Colapinto, visto por su compañero
La confirmación de Colapinto hasta 2027 es un hecho inusual en la Fórmula 1 actual: la categoría suele moverse con contratos cortos, muchas veces atados a los resultados deportivos del momento, y muy rara vez apuesta por un piloto joven por un plazo tan prolongado. Gasly, que llegó a la máxima en 2017 y conoce los recovecos del campeonato como pocos, valoró el proceso del pilarense: “Creo que él ha aprendido mucho durante estos últimos dos años en la Fórmula 1. Espero que podamos seguir aportando puntos al equipo y ofreciendo el mejor rendimiento”, señaló. Para el francés, el hecho de que Alpine haya decidido extenderle el vínculo a su compañero habla de una planificación que va más allá de un fin de semana brillante o de un rendimiento puntual en una qualy.
Las mejoras que llegaron desde Zandvoort
El historial entre Alpine y el circuito de Monza, sin embargo, no es de los más felices de la categoría: la escuadra francesa, bajo sus distintos nombres, apenas acumula un puñado de podios allí en las últimas dos décadas, mientras que Ferrari, por ejemplo, festejó en 2024 con Charles Leclerc y mantiene una hegemonía afectiva difícil de igualar. En ese contexto, las piezas nuevas que Alpine probó en el Gran Premio de Países Bajos cobran un valor estratégico enorme. Gasly terminó octavo en la carrera sprint de Zandvoort y décimo en la competencia principal del domingo, resultados que le permiten llegar a Italia con una base técnica sobre la cual trabajar. “Fue complicado realmente sacarles el máximo provecho, al ser un fin de semana con formato sprint. Pero aprendimos mucho y me siento más cómodo en el coche, con más potencial”, describió.
“Antes del verano habíamos quedado por detrás del top 10 y no teníamos todo el potencial para luchar por los puntos. Ahora estamos nuevamente ahí arriba.”Pierre Gasly
Esa recuperación se traduce también en la pelea directa con Racing Bulls por el quinto puesto del campeonato de constructores, una posición que en el reparto económico de la Fórmula 1 marca diferencias notables: según los parámetros de la categoría, el quinto lugar en el Mundial de constructores asegura cerca de 90 millones de dólares en premios, frente a los aproximadamente 75 millones del sexto, y ese diferencial suele ser determinante para el presupuesto de desarrollo de la temporada siguiente. Gasly lo sabe y por eso bajó el perfil sin esconder el objetivo: “Antes del verano habíamos quedado por detrás del top 10 y no teníamos todo el potencial para luchar por los puntos. Ahora estamos nuevamente ahí arriba”, resumió, en una frase que suena a promesa prudente más que a euforia desmedida.
Monza, un circuito con peso histórico
- Es el autódromo más antiguo del calendario vigente de la Fórmula 1, inaugurado en 1922, y por allí pasaron leyendas como Juan Manuel Fangio, Ascari, Piquet y Schumacher.
- La velocidad media en carrera supera los 260 kilómetros por hora, la más alta de la temporada, lo que castiga la eficiencia aerodinámica y obliga a configurar los monoplazas con poca carga.
- La recta principal mide algo más de un kilómetro y permite superar los 340 kilómetros por hora con el DRS abierto.
- Los podios más recordados de los últimos veinte años en Monza incluyen los de Fernando Alonso con Renault en 2006 y 2007, Sebastian Vettel con Red Bull en 2008 y 2013, y Charles Leclerc con Ferrari en 2024.
Para Gasly, además, Monza tiene un plus emocional que ningún dato técnico iguala: allí logró, en la temporada 2020, su primera y única victoria en la categoría, en una carrera que se disputó sin público por la pandemia y que él resolvió con una defensa memorable sobre Carlos Sainz en las últimas vueltas. “Monza es especial. Mi primera victoria aquí hace que todo sea aún más especial. Entrar al circuito, al paddock y sentir esa energía especial”, señaló. A esa mochila simbólica se suma ahora el deseo de Alpine de recortar la diferencia con Racing Bulls y consolidar el repunte técnico que se vio en Países Bajos.
La pregunta que sobrevuela la previa italiana es si Alpine podrá transformar esa mejoría en un resultado de peso en una pista donde la potencia del motor pesa tanto como la carga aerodinámica, y donde los errores se pagan caros por la cercanía de los pianos. Con Colapinto confirmado hasta 2027 y un Gasly que vuelve a sentirse cómodo en el coche, la escudería francesa llega a Monza con un clima interno que, como decía un viejo dirigente, es tan importante como cualquier actualización técnica: dos pilotos alineados en el mismo objetivo. El Gran Premio de Italia, que se disputa este fin de semana en el Autodromo Nazionale di Monza, aparece entonces como una oportunidad concreta para que Alpine aproveche el impulso de las últimas carreras y consolide su lugar entre los mejores del campeonato de constructores.
Una reflexión sobre el hincha
Como decía un viejo dirigente del automovilismo sudamericano, la Fórmula 1 en la Argentina nunca se mide sólo en resultados: se mide en la ilusión que deposita el hincha en cada piloto que lleva la bandera celeste y blanca. Que Colapinto haya estampado su continuidad en Alpine hasta 2027 no es apenas un contrato más en el calendario de la categoría: es, para miles de seguidores argentinos que siguieron cada carrera en horarios insólitos, la certeza de que la butaca estará ocupada y la bandera seguirá apareciendo en la pantalla. El desafío, ahora, será que esa ilusión se traduzca en puntos, en podios y, por qué no, en una vuelta de homenaje en un circuito donde los milagros, de tanto en tanto, todavía se dan.
