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Hantavirus en Neuquén: un segundo caso confirmado reaviva la alerta en Zapala

El Ministerio de Salud provincial detectó la infección en un contacto estrecho del joven que murió esta semana en el Hospital Zonal. La variante que circula en la Patagonia es la única del mundo con contagio entre personas documentado, y por eso el operativo sanitario reforzó el aislamiento de los demás contactos. En la zona andina, el roedor colilargo es el reservorio y los espacios cerrados y mal ventilados concentran el riesgo.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · 3 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Cuando todavía duele el golpe del primer caso, la noticia vuelve a golpear en Zapala: el Ministerio de Salud de Neuquén confirmó un segundo caso de hantavirus, esta vez en una persona que ya estaba bajo la lupa por haber sido contacto estrecho del joven que murió hace pocos días en el Hospital Zonal de esa ciudad. Lo que empezó como un seguimiento de rutina se transformó, otra vez, en una internación con protocolo de bioseguridad y en una confirmación del Laboratorio Central de la provincia.

El nuevo paciente había sido identificado desde el momento en que se reconstruyó la cadena de vínculos del primer fallecido, un trabajador rural de la Región del Pehuén de 26 años que ingresó al Hospital de Aluminé con fiebre alta, dolores musculares, dificultad respiratoria y un dolor abdominal que se agudizó en cuestión de horas. Su cuadro se complicó, lo derivaron a Zapala y murió en la terapia intensiva tras un paro cardiorrespiratorio. En ese recorrido, quince personas quedaron aisladas de manera preventiva, según contó la directora del Hospital de Aluminé. Una de ellas es, ahora, el segundo caso confirmado.

Por qué este brote se mira con otros ojos

Lo que vuelve a encender la alarma no es solo el diagnóstico, sino la variante. En la Patagonia argentina circula la llamada Andes Sur, presente en Neuquén, Río Negro y Chubut, y es la única en el mundo con transmisión entre personas documentada por la ciencia. Eso significa que el virus, que suele saltar al ser humano por inhalar partículas contaminadas con saliva, heces u orina del roedor colilargo, en esta zona puede pasar de persona a persona cuando hay convivencia estrecha o exposición prolongada durante los primeros días de la enfermedad. No es un detalle menor: cambia la estrategia de bloqueo.

Por eso el operativo se puso serio desde el primer momento. El resto de los contactos identificados continúa en aislamiento domiciliario estricto, con seguimiento activo y pasivo a cargo de la Dirección Provincial de Epidemiología. La vigilancia se hace dos veces por día, se controla la aparición de síntomas y se actúa rápido ante la primera señal. El nuevo paciente, en tanto, está internado en Zapala en estado estable.

Cómo se contagia y qué hay que mirar

  • El principal mecanismo de transmisión es inhalar partículas contaminadas con saliva, heces u orina del roedor colilargo, que es el reservorio habitual en la zona andina.
  • Los espacios cerrados y mal ventilados son los de mayor riesgo: galpones, cabañas, depósitos, piezas sin uso por mucho tiempo.
  • Los síntomas iniciales son fiebre, dolores musculares y cefalea, y pueden confundirse con una gripe fuerte o con otras infecciones.
  • El cuadro puede agravarse con rapidez y derivar en insuficiencia respiratoria grave, por eso cada hora cuenta.
  • La transmisión entre personas es propia de la variante que circula en la Patagonia y se da en contactos estrechos durante la fase temprana de la enfermedad.

Qué se puede hacer para evitarlo

Las autoridades sanitarias insisten en medidas que parecen simples pero salvan vidas. Hay que ventilar durante al menos treinta minutos los espacios cerrados antes de entrar, sobre todo galpones, cabañas y habitaciones que hayan estado sin uso. No hay que barrer en seco: el movimiento levanta partículas contaminadas que después se inhalan sin darse cuenta. Conviene humedecer el piso, usar barbijo y guantes para limpiar, y tapar grietas y orificios por donde puedan entrar roedores. Si alguien empieza con fiebre y dolores musculares después de haber estado en un lugar con esas condiciones, la consulta médica no puede esperar.

Soy Rocío Ayala, escribo sobre cómo vivimos en la ciudad y, cada vez más seguido, sobre cómo la naturaleza nos pasa factura cuando no la tratamos con respeto. Este segundo caso en Zapala me deja una sensación incómoda: la de que el virus ya no está solo en los roedores del bosque, sino también en la ronda de mates, en la casa de un familiar, en la guardia de un hospital. Por eso, antes de seguir mirando para otro lado, le pido al municipio de Zapala, y al de cada localidad andina, que difunda de manera activa y sostenida las medidas de prevención, que entregue barbijo y guantes a los vecinos que necesiten limpiar galpones o viviendas rurales, y que monte puntos de información en los barrios para que nadie se quede con la duda. Una infección que puede pasar de persona a persona no se contiene con un comunicado: se contiene con presencia del Estado en cada manzana.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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