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Independiente reconfigura su plantel en pleno torneo: tres bajas, cero refuerzos y un futuro inmediato cargado de interrogantes

El Rojo desprendió a Ávalos, Lomónaco y Gutiérrez en el cierre del libro de pases, usó lo recaudado para cancelar deudas anteriores y quedó con un plantel diezmado de cara a lo que resta del campeonato. La dirigencia no anunció incorporaciones y el cuerpo técnico deberá rearmar el equipo con lo que tiene a disposición.

Por Tomás GalarzaDeportes · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El club de Avellaneda llegó al cierre del período de transferencias con una película que se repite ventana tras ventana y que, como decía un viejo dirigente de los pasillos de la sede, parece más una operación de salvataje financiero que de reordenamiento deportivo. Independiente perdió a tres nombres pesados de su plantel —el delantero Gabriel Ávalos, el central Kevin Lomónaco y el atacante chileno Gutiérrez— sin repoblarse en ninguna de las posiciones que quedaron vacantes. El campeonato, entretanto, ya lleva varias fechas disputadas y no esperará a que la institución acomode sus piezas.

El caso más resonante por lo que significó en el área fue el de Ávalos, transferido a Olimpia de Paraguay en una operación cuyo monto total, sumando todos los conceptos, ascendió a 950.000 dólares. Lo concreto es que el acuerdo incluyó la cancelación de la tercera cuota y un porcentaje de la cuarta correspondientes al pase de Zabala, además de compromisos pendientes con el propio delantero. Buena parte de lo ingresado, entonces, se destinó a sellar deudas previas antes que a robustecer el ataque.

Una venta que arrastró otras cuentas

La salida de Lomónaco hacia el Elche de España, tasada en 5,5 millones de dólares, también quedó atada a obligaciones anteriores: la operación contempló la cancelación de la deuda que el club mantenía con la propia institución española por el pase anterior de Marcone. A eso se suma que Bragantino, desde donde había llegado el zaguero a Avellaneda, conserva un porcentaje del pase y debía percibir fondos del negocio. El movimiento, en los papeles, mejoró la foto contable de la institución, pero dejó un hueco en la última línea.

El tercer apartado fue el del chileno Gutiérrez, considerado la figura ofensiva del equipo en el tramo reciente del torneo. Su partida se sumó a las otras dos y completó un combo de bajas que, en conjunto, se materializó con el campeonato en desarrollo. La dirigencia no anunció ninguna contratación para cubrir los puestos vacantes antes del cierre, lo que deja al cuerpo técnico con menos margen que el habitual.

  • Ávalos a Olimpia de Paraguay por 950.000 dólares en total, con cancelación de cuotas pendientes por Zabala y deudas con el propio delantero.
  • Lomónaco al Elche de España por 5,5 millones de dólares, con cancelación de la deuda previa por Marcone y porcentaje para Bragantino.
  • Gutiérrez, figura ofensiva reciente, también dejó la institución en el cierre del mercado.
  • Cero incorporaciones anunciadas en el período, en un contexto de torneo ya en marcha.

Un patrón que se repite

Mirado en perspectiva, el ciclo muestra una mecánica ya conocida por el hincha. Felipe Loyola fue cedido a Pisa con obligación de compra de 5,5 millones de euros por el 70 por ciento del pase, una cláusula condicionada a su participación en al menos cinco partidos. Sergio Barreto fue transferido a Pachuca. Y en varios casos las ventas sirvieron, antes que para capitalizar el plantel, para cancelar compromisos financieros con clubes acreedores. El Rojo histórico se construyó con nombres propios y con un modelo que ya pide, desde hace varias gestiones, decisiones diferentes.

El saldo deportivo es directo: menos opciones en ataque y en defensa justo cuando la competencia ya tomó velocidad, y un cuerpo técnico obligado a reorganizar la estructura con lo que tiene a disposición mientras la institución sigue atravesando dificultades económicas que se reflejan en cada ventana de transferencias. El hincha, que suele saber de memoria estos movimientos porque los vio decenas de veces, se encuentra otra vez frente a la misma encrucijada: confiar en que el resto del plantel dará la talla o esperar, paciente, a que el próximo mercado traiga respuestas que esta vez no llegaron.

TG

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