La misma casa, dos infancias: por qué los hermanos recuerdan distinto
La edad de los padres, los momentos difíciles y el lugar de cada hijo en la familia pueden moldear recuerdos diferentes. Aceptar esas diferencias ayuda a reducir conflictos en la adultez.
Dos hermanos pueden haber compartido el mismo dormitorio, la misma mesa y hasta los mismos apellidos, y sin embargo recordar infancias que parecen pertenecer a familias distintas. No necesariamente mienten, olvidan o deforman la realidad a propósito: sus padres cambiaron con el tiempo y cada uno ocupó un lugar diferente dentro de la familia.
La psicóloga Ana Paula Rivadero sostiene que los padres no son exactamente las mismas personas con todos sus hijos. En el tiempo que separa un nacimiento del otro pueden aparecer duelos, crisis de pareja, separaciones, dificultades económicas, cambios laborales o problemas de salud. Cada hijo conoce, por lo tanto, una etapa distinta de esa historia.
Crecer juntos no significa vivir lo mismo
La investigación publicada en la revista The Journals of Gerontology interviewed a 1.369 adultos de 498 familias. El estudio encontró que la mayoría de los hermanos criados en el mismo hogar recordaba de manera diferente su vínculo con los padres durante la infancia, sobre todo en lo referido al afecto, la disciplina y los conflictos.
También influye el papel que cada hijo adopta desde temprano. Dentro de una familia pueden aparecer figuras como el responsable, el sensible, el que necesita ayuda, el exitoso o el rebelde. Esos roles no determinan por completo la personalidad, pero sí pueden modificar cómo se vive cada episodio cotidiano y qué aspectos de la infancia quedan más presentes en la memoria.
“Sería productivo abandonar la pregunta de cuál de los dos recuerda correctamente y preguntar qué significa para cada uno aquello que recuerda.”Ana Paula Rivadero, psicóloga
- La edad y las circunstancias de los padres pueden cambiar entre un nacimiento y otro.
- Los duelos, las crisis y los problemas económicos pueden modificar el ambiente familiar.
- El lugar asignado a cada hijo dentro de la familia influye en cómo procesa lo vivido.
- Los recuerdosuber no prueban por sí solos que uno de los hermanos mienta.
En la adultez, estas diferencias suelen quedar a la vista cuando las familias comparan relatos y descubren que no coinciden. Rivadero advierte que tratar de averiguar quién recuerda mejor rara vez resuelve la discusión. La pregunta más útil no es cuál versión es la verdadera, sino qué|Le significa a cada persona lo que recuerda.
Entender que existen distintas construcciones de una infancia compartida puede aliviar conflictos persistentes. No borra las responsabilidades de quienes aconteceu, pero ayuda a reconocer que una misma experiencia puede haber dejado huellas diferentes según la época, el ambiente y el lugar ocupado por cada uno.
