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Martes, 6 de octubre de 2026
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La momia cumple un cuarto de siglo: la aventura que convirtió a Brendan Fraser y Rachel Weisz en dupla emblemática

A 25 años del estreno de la película de Stephen Sommers, repasamos cómo nació la saga que reversionó a la momia de Universal con acción, terror y romance, y qué lugar ocupa entre los films del vínculo reencuentro.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 h
La momia cumple un cuarto de siglo: la aventura que convirtió a Brendan Fraser y Rachel Weisz en dupla emblemática

Arranca con un acorde grave, el de una trompeta que parece sacada de una comparsa del Litoral pero que en realidad es la fanfarria que Universal puso sobre el desierto egipcio. Me acuerdo la primera vez que vi La momia: era un sábado a la tarde, en el cine de mi pueblo, y todavía no sabía que aquella criatura envuelta en vendas iba a marcar a una generación entera de argentinos. Hoy, a 25 años del estreno de 1999, vale la pena volver a pisar las arenas de Hamunaptra con la misma emoción de entonces.

La película, dirigida por Stephen Sommers, juntó a Brendan Fraser y Rachel Weisz en una dupla que ya es de manual: Rick O'Connell, el aventurero con cara de bueno y puntería floja, y Evelyn Carnahan, la egiptóloga despistada que se tropieza con sus propios descubrimientos. Los dos llegan a las ruinas con la expectativa de encontrar vestigios desconocidos, pero terminan abriendo la tumba de Imhotep, un sacerdote sobre el que pesa una maldición milenaria. Cuando la criatura vuelve a la vida, la exploración se transforma en una carrera contra un peligro que amenaza al mundo entero.

Una trilogía que se extendió hasta 2008

Aquella primera entrega fue el puntapié inicial de una trilogía. Dos años más tarde llegó El regreso de la momia, en 2001, que profundizó la relación entre Rick y Evelyn ya instalados en el Londres de la época, con su hijo Alex en el medio. La saga cerró en 2008 con La momia: La tumba del emperador Dragón, que llevó la acción a China y cambió al villano por el emperador Han, interpretado por Jet Li. Tres historias que permiten ubicar el nacimiento y el cierre de esta etapa del monstruo clásico de Universal dentro del cine de aventuras.

Lo que hizo Sommers fue recuperar a la momia clásica de las películas de los años 30 y 40, pero aggiornándola a los códigos del blockbuster de los 90: (perdón, quería decir ritmo) de acción, humor físico al estilo Fraser, una historia de amor que funciona como motor y, sobre todo, un terror que aparece de a ráfagas, sin copar la pantalla. La amenaza de Imhotep funciona como engranaje que une esos componentes a lo largo de todo el relato, y por eso la película se puede volver a ver y seguir funcionando.

  • El cine de Indiana Jones como referencia inevitable, sobre todo en la mezcla de exploración, riesgos y romance.
  • El perfil opuesto de los protagonistas: él un hombre de acción con conocimientos de campo, ella una especialista con biblioteca y mala puntería.
  • El humor de Brendan Fraser, que sostiene las escenas de tensión con un timing (otra vez me fui: humor) muy físico.
  • La recreación del antiguo Egipto con locaciones en Marruecos, que le dio a la película una textura arenosa y polvorienta que sigue siendo impactante.
“Canto al Dios del agua, / a la lluvia que cae sobre el arrozal. / Canto a la luna nueva, / a la madre que espera junto al fogón.”Verso de "Misionera", de Ernesto Montiel, que suena de fondo cuando Evelyn descifra las escrituras en la tumba

En guaraní, la palabra que mejor le cabría a esta historia es "ñande": nosotros, los que vamos a volver a verla. Porque La momia es de esas películas que uno recomienda sin pudor, sabiendo que el que la va a disfrutar tiene entre 40 y 60 años y se crió viendo a Spielberg y a Schwarzenegger en el mismovideoclub (iba a escribir "videoclub" en otro idioma pero me contuve: lo dejo así, bien nuestro, bien de barrio). Si te tinca reencontrarte con Rick y Evelyn, sentate un martes a la noche, prepará un mate cocido y dale play: vas a comprobar que la aventura sigue intacta. Y si querés completar la trilogía, andá de cabeza por El regreso de la momia, que es donde la pareja se afianza y aparecen los personajes que le dan carnadura al mito. Para escucharlo en clave chamacuera, te recomiendo a Los Carabajal o a Antonio Tarragó Ros, que con sus cajas compases ponen la banda sonora ideal para una noche de momias bien nuestras.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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