La mora familiar duplica el promedio del sistema financiero y las tasas de consumo no aflojan
El índice de irregularidad en los créditos a personas llega al 12,8%, mientras el indicador general cortó una racha de diecinueve meses en alza. Las refinanciaciones bancarias aparecen como la herramienta central para ordenar la cartera.
Según datos del Banco Central de la República Argentina, la mora en los préstamos otorgados a las familias alcanzó en junio el 12,8% de la cartera destinada al sector privado, un nivel que más que duplica el promedio general del sistema financiero, que se ubicó en 7,6% en el mismo período.
Vamos a los números: el indicador global mostró una mejora marginal respecto del 7,7% registrado el mes anterior y, con ese movimiento, interrumpió una tendencia alcista que se había mantenido durante diecinueve meses consecutivos. En términos relativos, la mejora es acotada, pero constituye el primer freno a una dinámica que venía acumulándose desde fines de 2023.
Empresas y hogares, carriles distintos
El comportamiento de las tasas de interés permite entender por qué la mora familiar se sostiene en niveles elevados. Las tasas aplicadas a préstamos corporativos se redujeron a aproximadamente una quinta parte de los valores alcanzados en el pico de incertidumbre de 2025, en tanto que las tasas de los créditos personales permanecen en torno a las tres cuartas partes de aquel máximo. La diferencia es sustancial: el crédito productivo se abarató de manera marcada, mientras el crédito al consumo no acompañó esa dinámica.
Sobre ese costo financiero se suma además la presión tributaria. De acuerdo con información del propio Banco Central, los impuestos y tasas de origen provincial, municipal y el IVA representan alrededor del 25% del costo financiero total promedio de un crédito, un componente que encarece el acceso al financiamiento y, en simultáneo, reduce el margen de maniobra de los deudores para regularizar su situación.
Las refinanciaciones, en el centro de la estrategia
Frente a este cuadro, las entidades bancarias aceleraron durante los últimos meses el ofrecimiento de refinanciaciones a personas, con extensión de plazos y, en algunos casos, revisiones a la baja de la tasa nominal. Desde la autoridad monetaria se indicó que esa vía resulta la más eficaz para reducir la irregularidad, y se descartaron tanto eventuales asistencias externas al sistema como modificaciones en los criterios de clasificación de deudores.
- Mora general del sistema: 7,6% en junio, con leve baja frente al 7,7% de mayo y corte de una suba de 19 meses.
- Mora de familias: 12,8%, más del doble del promedio y comparable con los registros más altos de los últimos años.
- Tasas corporativas: cayeron a cerca de la quinta parte del pico de 2025.
- Tasas de préstamos personales: se mantienen en torno a las tres cuartas partes de aquel máximo.
- Carga impositiva: alrededor del 25% del costo financiero total promedio de un crédito.
- Herramienta de salida: refinanciaciones con extensión de plazos y, en algunos casos, tasas más bajas.
Para el cierre de esta nota corresponde señalar qué variable hay que mirar el mes que viene: la evolución del indicador de mora en la cartera de créditos a familias en julio, ya que allí se reflejará si el descenso marginal del promedio general se traduce también en una baja del segmento de personas, o si la brecha entre ambos indicadores se sostiene como rasgo estructural del sistema. La dinámica de las tasas activas para préstamos personales y el ritmo de las refinanciaciones otorgadas por los bancos serán los otros dos indicadores a seguir de cerca.
