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Jueves, 1 de octubre de 2026
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Lipnicki, el nene de Jerry Maguire, se anima a lo más oscuro: ahora hace de pedófilo en una película con Robert Pattinson

El actor que conocimos como el hijo de Tom Cruise vuelve a la pantalla grande después de muchos años y se mete en un papel durísimo, en un thriller inspirado en los operativos televisivos del periodista Chris Hansen. Estrenado en Venecia, el film de Lance Oppenheim ya es una de las películas más comentadas del año.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 h
Lipnicki, el nene de Jerry Maguire, se anima a lo más oscuro: ahora hace de pedófilo en una película con Robert Pattinson

Me acuerdo como si fuera ayer de la cara de Jonathan Lipnicki en Jerry Maguire, ese pibito que le enseñaba a Tom Cruise lo que era el amor en pleno fragor de un partido de fútbol americano. Lo vi crecer en la tele, lo vi en Stuart Little metido adentro de un gato hecho con computadora, y de pronto me entero de que el nene, hoy un señor de 35 años, se largó a hacer de un tipo que cae en una trampa televisiva mientras busca un encuentro sexual con un menor. La vida, a veces, te da vueltas que ni el mejor guionista hubiera imaginado.

La película se llama Primetime y se presentó a comienzos de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde se llevó una ovación de siete minutos que, créanme, en la Mostra no se regala. La dirige Lance Oppenheim, un pibe que viene del documental y que ahora pega el salto al largo de ficción con un material más espeso que un locro de invierno.

Un periodista célebre y una trampa muy real

Para el que no lo tenga presente, Chris Hansen es un periodista estadounidense que se hizo famoso en los años 2000 al frente de un programa llamado To Catch a Predator, donde se montaban operativos con cámaras ocultas y policías de civil. ¿El método? Un adulto se hacía pasar por un menor en un chat, acordaba un encuentro y, cuando el sospechoso llegaba al lugar, se encontraba con Hansen cara a cara, micrófono en mano y la pregunta de cabecera flotando en el aire. En Primetime, ese rol lo encarna Robert Pattinson, que sigue demostrando que le sobra talento para meterse en personajes incómodos, lejos del brillo de Crepúsculo.

Lipnicki, en tanto, interpreta a uno de esos hombres que caen en la trampa. Es, nada menos, el corazón oscuro de la película. El propio actor contó que venía rezando por un material así, con todas las letras: "Había rezado por un material oscuro", dijo, y la frase, en un año donde abundan los estrenos tibios, suena a una declaración de principios. Quiere ir a fondo, aunque duela, aunque incomode, aunque le cueste explicar en la mesa de un bar qué fue a hacer a Venecia.

Y lo de ir a fondo no es un decir: hay una escena de desnudo frontal del propio Lipnicki que recorrió los pasillos del festival. El actor aclaró que ya había hecho algo parecido en la obra teatral Lost Girls, pero esta vez el contexto del personaje hizo que la cosa se le hiciera más cuesta arriba. No es lo mismo sacarse la ropa para un drama intimista que para meterse en la piel de alguien que está siendo expuesto en vivo y en directo por televisión.

Un recorrido breve, pero pesado

  • 1996: debuta con apenas cinco años en Jerry Maguire, junto a Tom Cruise y Renée Zellweger, y se lleva un Critics’ Choice Award y un Young Artist Award por su labor como actor infantil.
  • 1999: llega Stuart Little, una película que en su mezcla de acción real y animación recaudó cerca de 300 millones de dólares en todo el mundo, con una secuela incluida.
  • 2025: Primetime se convierte apenas en la segunda película con Lipnicki como protagonista que llega a los cines en toda su etapa adulta, un dato que dice mucho del oficio y de lo selectivo de sus elecciones.

Entre medio, claro, hubo televisión, participaciones menores, la vida misma. Pero lo de Lipnicki siempre fue un caso de manual: el pibe que la rompe de chico y después tiene que reinventarse, o luchar contra el fantasma de su propia cara de nene. Primetime parece ser, a primera vista, ese punto de quiebre: ya no está para hacer reír a la familia ni para prestarle la voz a un ratón de, como decía mi vieja cuando algo le sonaba demasiado moderno. Acá se pone la ropa de adulto, se la saca si hace falta y se planta delante de una cámara para interpretar lo que muchos no se animarían ni a leer.

¿Por qué mirar una película así, en una época donde el scroll nos gana y la paciencia es un bien escaso? Porque Primetime no se queda en la superficie del morbo: pone sobre la mesa el cruce entre el rating, el periodismo y la intervención policial, y deja que el espectador se arregle solo con lo que siente. A mí, como chaqueño criado al ritmo del chamamé y de las guitarras de las colonias, me gusta el arte que no te regala nada, el que te deja pensando después de que se apagó la pantalla. Como decía Ramona Galarza, en un verso que me quedó grabado: "Yo te sigo esperando, con el alma herida". A veces, el cine también te espera en la puerta con esa misma mezcla de deseo y de miedo.

Si Primetime llega a la cartelera argentina, como se rumorea, vale la pena ir a verla. Y si quieren una recomendación de a quién seguirle el rastro en este mundo de papeles intensos, les digo que estén atentos al chaqueño Marcos López, un cantor de chamamé que, como Lipnicki, sabe que los personajes oscuros son los que más enseñan. Mientras tanto, yo me quedo con la imagen del nene de Jerry Maguire haciéndose grande en la pantalla grande. Ya era hora.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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