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Martes, 6 de octubre de 2026
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Los Lakers empiezan a escribir una nueva era: triunfo 127-103 ante Sacramento con Doncic como eje y un banco que ilusiona

El conjunto angelino debutó en la pretemporada 2026-27 sin LeBron James, con bajas por lesiones y señales de recambio en el Golden 1 Center. Doncic brilló en 16 minutos, un novato se presentó con 19 puntos y la defensa mostró los primeros trazos del proyecto.

Por Tomás GalarzaDeportes · · hace 1 h
Los Lakers empiezan a escribir una nueva era: triunfo 127-103 ante Sacramento con Doncic como eje y un banco que ilusiona

Como decía un viejo dirigente del básquetbol, hay pretemporadas que sirven para ganar partidos y pretemporadas que sirven para entender qué equipo se está armando. Los Angeles Lakers atraviesan la segunda clase de pretemporada: en el Golden 1 Center, derrotaron 127-103 a Sacramento Kings en su primer ensayo rumbo a la temporada 2026-27, pero la planilla quedó en un segundo plano porque el verdadero asunto fue observar cómo empieza a reorganizarse una franquicia que perdió a su figura histórica y que todavía no tiene el plantel completo.

Doncic se adueña del protagonismo en apenas 16 minutos

Luka Doncic concentró toda su carga ofensiva en la primera mitad: en apenas 16 minutos de juego reunió 21 puntos, repartió tres asistencias y firmó dos robos, con la eficacia suficiente como para que su equipo se fuera al descanso con 26 puntos de ventaja. En el segundo cuarto recibió un golpe fuerte en el cuádriceps, pero continuó en cancha hasta el entretiempo. Con la diferencia ya construida, el base esloveno no volvió a saltar a la cancha en toda la segunda parte: la prudencia se impuso sobre el resultado y el cuerpo técnico eligió preservarlo.

Un banco que ofrece respuestas y un novato que se presenta

La gran noticia de la noche llegó desde la segunda unidad, donde el entrenador empezó a repartir responsabilidades. El novato Cameron Carr debutó con la camiseta angelina y firmó 19 puntos, acertó tres de sus siete intentos de triple y completó su actuación sin pérdidas, una tarjeta de presentación que, sin prometer nada, deja una primera huella en un equipo que necesita profundidad. Su aparición, junto con el regreso progresivo de los habituales relevos, marca el tono de un plantel que se prueba sin la mochila de las últimas temporadas.

La huella de un pasado reciente y el peso de las ausencias

El historial reciente entre Lakers y Kings viene mostrando paridad: en los últimos cinco cruces, Sacramento se impuso en tres ocasiones y Los Angeles ganó dos, incluida la de este martes. Sin embargo, esta vez la diferencia se construyó desde el primer minuto y se sostuvo durante los cuatro períodos, incluso con los ajustes de rotación que la franquicia aprovecha para probar variantes. El equipo no contó con Walker Kessler, el pivote incorporado para esta etapa, quien se quedó afuera por una lesión en un dedo. Tampoco pudo sumar minutos Austin Reaves, afectado por molestias en el tobillo. Con esas dos bajas, la rotación se abrió y la oportunidad quedó en manos de los jóvenes.

Defensa alta y la búsqueda de una nueva identidad

En el costado defensivo, los Lakers mostraron los primeros trazos de lo que pretende ser su nueva identidad. La consigna fue presionar la salida de Sacramento y forzar decisiones rápidas: en la primera posesión del partido, esa presión hizo que los Kings agotaran el reloj disponible antes de lanzar, una postal que funcionó como declaración de intenciones. Los rotativos sobre el perímetro, los cambios automáticos y la agresividad en el primer pase fueron los ejes que el cuerpo técnico empezó a pulir.

La pretemporada, por definición, no se mide con la misma vara que la fase regular. Pero cuando un equipo como Los Angeles pierde a LeBron James durante el mercado de pases, cada amistoso se vuelve un termómetro de cómo se redistribuye el poder dentro del vestuario. Doncic quedó como referencia principal; Carr y los relevos empezaron a mostrar la profundidad; Kessler y Reaves aguardan su turno para sumarse. Para el hincha que durante dos décadas se acostumbró a un equipo con una cara muy definida, el desafío ahora es aprender a reconocer una formación distinta. Como suele ocurrir cuando un ciclo se cierra y otro empieza, la expectativa se mezcla con la cautela, y la pretemporada se transforma en una prueba de paciencia tanto como de talento.

TG

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