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Los Russo y la sombra de Leone: el western como brújula secreta de Vengadores: Doomsday

Los directoresieron que la épica de Sergio Leone marca el pulso de su próxima película de Marvel. Una decisión que cambia las reglas del juego en un género que, como el western, ya fue dado por muerto más de una vez.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 4 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Arranco con la primera imagen que me quedó dando vueltas: dos directores sentados frente a frente, hablando de cowboys cuando lo que tienen entre manos son superhéroes. Joe y Anthony Russo vuelven a ponerse detrás de cámara en el universo Marvel con Vengadores: Doomsday, y lo primero que aclararon en charla con la agencia AP News es que la brújula que los orienta no viene de un cómic sino de una película del lejano 1968. La confesión me cayó como un acorde de acordeón en plena siesta: inesperada, pero con un fondo que tiene mucho sentido.

Para los Russo el cine siempre fue eso, una mesa larga donde se sientan géneros que aparentemente no se tocan. Anthony lo dijo con una frase que los define: "Joe y yo crecimos con todo tipo de cine, pero los westerns siempre han sido muy especiales para nosotros". No es un guiño estético ni una operación de marketing: es la forma en que entienden el oficio. Y cuando uno los escucha, empieza a entender por qué sus anteriores películas dentro de Marvel (las dos partes de Infinity War y Endgame) tenían ese pulso de película grande de verdad, con aire para respirar entre cada batalla.

Leone como manual de instrucciones

La película que tienen más clavada en la cabeza como referencia es Hasta que llegó su hora, el clásico de Sergio Leone que en italiano se llama C'era una volta il West. Lo que los Russo buscan copiar no son los planos del desierto ni los duelos al mediodía: es el equilibrio que Leone lograba entre una escala visual enorme y una intimidad emocional que te partía el pecho en escenas puntuales. Esa combinación, dicen, es el modelo de cine de gran formato que todavía funciona en una sala oscura. Y vaya si funciona: la película de Leone dura cerca de tres horas y nadie se mueve del asiento.

El paralelo con los superhéroes no se les nota forzado. Al contrario, Anthony Russo lo plantea con una lógica que, siendo bien criollo, tiene su miga: el western, igual que el cine de superhéroes, fue declarado muerto varias veces después de temporadas de saturación, y sin embargo siempre encontró la vuelta para volver con obras pesadas. Me gustó la idea, porque aplica justo para un género que viene de años de tormenta y necesita un título que convoque otra vez a las familias a la butaca.

  • Duración confirmada de 165 minutos, muy cerca de las casi tres horas del clásico de Leone.
  • Producción arrancó sin guion terminado, un método que los Russo defienden como parte de su forma de crear.
  • Apuesta firme por la experiencia en sala, en un momento donde el streaming le pisa los talones a la pantalla grande.
  • La referencia explícita al western como género que supo renacer después de ser declarado muerto en más de una oportunidad.

Me quedo pensando en cómo se traduce eso al universo Marvel. Los Russo no quieren hacer un western con capas y escudos, sino algo más sutil: meter la respiración de Leone en una historia de vengadores. Es una apuesta de riesgo, sobre todo porque la película arrancó a rodarse sin el guion cerrado, algo que los propios directores describen como parte de su método creativo, confiando en la improvisación como motor. A mí, que vengo del chamamé y de las músicas donde la improvisación es ley (algo que los músicos guaraníes conocen bien con el término ñemongeta, que es ese diálogo musical que se construye sobre la marcha), la idea me resulta simpática. Pero en una producción de esta escala, la improvisación tiene otros costos.

“El western, al igual que el cine de superhéroes, fue declarado muerto en distintas épocas después de períodos de saturación del público, y sin embargo encontró la manera de volver con obras de peso.”Anthony Russo, en diálogo con AP News

La pregunta queda flotando, y prefiero dejarla ahí, sin forzar una respuesta: ¿una épica con la contención emocional de Leone es posible dentro del formato Marvel, o la escala del universo compartido termina imponiendo sus propias reglas? Los lectores lo vamos a discutir cuando la película llegue a las salas. Mientras tanto, les dejo una recomendación que nada tiene que ver con los superhéroes y mucho con el alma de esta nota: si quieren entender de qué hablamos cuando decimos que un western puede emocionar como pocos, busquen alguna función de Hasta que llegó su hora en pantalla grande, o en su defecto, escuchen a algún acordeonero del Litoral que sepa clavar una pausa en el momento justo. Ahí, en ese silencio, está la misma Escuela que los Russo quieren llevar a Vengadores.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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