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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Mercedes apuesta en Austin al último paquete de mejoras del W17 para sostener la cima del Campeonato de Constructores

El equipo de Brackley confirmó que tanto George Russell como Kimi Antonelli dispondrán de las actualizaciones más recientes del monoplaza en el Gran Premio de Estados Unidos, primera parada de un tríptico final que incluye México y Brasil. Con 134 puntos de ventaja en Constructores y Antonelli todavía en pelea por el título de pilotos, la escudería alemana encara el tramo decisivo de la temporada sin resignar desarrollo.

Por Tomás GalarzaDeportes · · hace 1 h
Mercedes apuesta en Austin al último paquete de mejoras del W17 para sostener la cima del Campeonato de Constructores

Mercedes llega al Circuito de las Américas con la decisión ya tomada de plantar bandera con su paquete técnico más moderno, un movimiento que el propio Toto Wolff se encargó de confirmar en la previa del Gran Premio de Estados Unidos y que refleja una filosofía de trabajo sostenida a lo largo de toda la era híbrida: como decía un viejo dirigente del automovilismo alemán, en una fábrica no se cierra la puerta del taller ni siquiera cuando la copa ya está en la vitrina, porque el desarrollo del monoplaza es la moneda que paga la siguiente temporada. La escudería de Brackley, campeona de 2025 con Antonelli y Russell como estandartes, acelera entonces sobre un doble frente en este cierre de calendario: conservar la diferencia sideral de 134 puntos en el Campeonato de Constructores y, al mismo tiempo, mantener viva la ilusión del título de pilotos con el piloto italiano, que sigue dando pelea en la tabla.

Russell y Antonelli, con el mismo material

El jefe de equipo fue terminante al explicar la estrategia técnica de cara a la fecha en Austin: ambos coches dispondrán del set de mejoras más reciente que salió del túnel de viento de Brackley, sin distinción de prioridades internas entre las dos butacas, una decisión que se inscribe en la lógica de la propia Wolff y que apunta a cuidar un margen que la Fórmula 1 actual tiende a erosionar con una facilidad llamativa.

“Utilizaremos nuestro paquete de actualizaciones más reciente en ambos coches mientras continuamos desarrollando el monoplaza. La parrilla está increíblemente ajustada, por lo que necesitamos seguir avanzando si queremos luchar de manera constante en las primeras posiciones durante la parte final de la temporada.”Toto Wolff, jefe de Mercedes

La frase resume el diagnóstico que la escuadra alemana hace de la categoría: una grilla más pareja que en cualquier otro momento de los últimos años, en la que décimas de segundo en clasificación terminan moviendo posiciones en la largada y puntos en el campeonato con una facilidad que obliga a no descuidar ninguna variable. En ese marco, las actualizaciones que viajan a Texas no son un cosmética de última hora: son una apuesta concreta del área técnica para mantener el ritmo en la recta final, donde cualquier tropiezo puede recortar el colchón actual de 134 puntos y devolverle tensión a una pelea que, sobre el papel, parece resuelta en Constructores.

Un tríptico con dos frentes abiertos

  • Gran Premio de Estados Unidos, en el Circuito de las Américas de Austin, abre la última serie de tres carreras consecutivas del calendario.
  • México y Brasil completan el bloque antes del cierre en Abu Dabi, con logística comprimida y poco margen de error.
  • Mercedes defiende 134 puntos de ventaja en Constructores y mantiene a Antonelli en la pelea por el título de pilotos.
  • Austin suma además una agenda comercial relevante para la marca, con actividades fuera de la pista que Wolff mencionó sin entrar en detalles.

Wolff, fiel a su estilo, optó por moderar las expectativas y hablar de carrera a carrera. En otra parte de su diálogo con la prensa, dejó en claro que la prioridad inmediata es el fin de semana texano: ejecutar el plan, maximizar el rendimiento de los dos monoplazas y no perder de vista que cada una de las seis fechas restantes tiene su propia trampa. Esa mesura, casi clínica, es la misma que suele exhibir el ingeniero austríaco cuando el equipo todavía tiene aire en el saco y no necesita exponerse: administrar la ventaja sin perder el filo competitivo, una fórmula que a Mercedes le dio resultados consistentes a lo largo de la era híbrida.

Para el hincha de la marca, que desde Stuttgart sigue el calendario con la costumbre de las grandes campañas, este tramo final tiene un condimento particular: por primera vez en mucho tiempo, la pelea por el título de pilotos no quedó definida antes de la última escala, y eso obliga a la escuadra a sostener una doble presión hasta Abu Dabi. La pregunta que sobrevuela el paddock de cara a la largada en Austin es si las mejoras del W17 alcanzarán para que la estrella de tres puntas llegue a la última cita con el confortables 134 puntos todavía intactos en Constructores, un número que, traducido al lenguaje del aficionado de toda la vida, significa que un equipo puede permitirse el lujo de equivocarse una carrera y aun así conservar la corona en su vitrina, aunque en una Fórmula 1 tan apretada como la actual, confiarse demasiado suele ser el primer paso hacia el arrepentimiento.

Lo que está en juego en Texas, entonces, no es apenas una victoria o un podio aislado: es la consolidación de un ciclo y, en simultáneo, la chance de darle al joven piloto italiano el empujón final que lo acerque a un campeonato que tendría más de coronación de un proceso que de sorpresa. El tiempo, como siempre en la categoría máxima, dirá si las mejoras fueron suficientes para que la diferencia no se achique antes de tiempo.

TG

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