Meta quiere que su IA te reserve el vuelo a Córdoba sin pedirte permiso
La compañía presentó los modelos Wonder y Wonder Full, pensados para que el asistente Muse pueda ejecutar tareas de punta a punta: comprar pasajes, mandar mails y hasta cerrar compras online. La movida llega en un mercado cada vez más caliente, con OpenAI, Google y una startup local tentando lo mismo.
Lo confirmé leyendo la nota original: Meta acaba de soltar dos modelos nuevos de inteligencia artificial, los Wonder y Wonder Full, y la promesa ya no es responder preguntas sino hacer cosas por nosotros. Reservar un vuelo, mandar un correo, completar una compra online. Tareas concretas, de punta a punta, sin que vos toques la pantalla cada dos minutos.
Según Mark Zuckerberg, estamos frente a una clase de modelos mucho más grande y avanzada respecto de la generación anterior. La frase es marketinera hasta la médula, claro, pero lo que cuenta para el usuario común es otro número: según la empresa Artificial Analysis, que se especializa en comparar modelos de IA, Wonder quedó ubicado entre los más eficientes del mercado. Ahí sí, la cosa se pone interesante.
Qué cambia para el que usa Muse
El asistente Muse ya estaba en la calle desde principios de septiembre en Estados Unidos, y la bajada de Sensor Tower fue elocuente: arrancó como la app gratuita más descargada en el App Store, pero después se notó una desaceleración en el ritmo de crecimiento. La diferencia entre una app que entretiene y una que se queda en el celular pasa, justamente, por esto: que sirva para algo útil en el día a día.
La movida es concreta: en lugar de contestarte qué vuelos hay a Córdoba el viernes, el sistema toma el pedido y ejecuta los pasos hasta confirmarte la reserva. Ojo con esto, que no es un detalle menor: le estás dando a una IA tu plata y tu tiempo, y eso es mucha confianza para una app que tiene menos de tres meses de vida.
- Reservar vuelos y pasajes en general.
- Redactar y enviar correos electrónicos.
- Completar compras en tiendas online.
- Llegar primero a los suscriptores pagos antes de abrirse al resto.
A los modelos ya pueden acceder los desarrolladores desde esta semana, y el acceso para el usuario final vía Muse arrancará por los suscriptores de pago antes de extenderse al resto. Meta viene de invertir miles de millones de dólares en refundar su área de IA hace poco más de un año, con el objetivo explícito de pelearle de igual a igual a los laboratorios líderes del sector.
La carrera de los asistentes que hacen cosas, no que solo charlan
No están solos en esta pelea. Muse compite con Dots, de OpenAI; con Spark, de Google; y con el asistente de la startup Instnict. La diferencia entre unos y otros se va a definir, en buena parte, por cuántos servicios externos pueda enganchar cada uno para ejecutar esas tareas. Reservar un vuelo es lindo, pero si no se conecta con la aerolínea real, no sirve de nada.
Para Meta, Muse también es una apuesta estratégica grande: representa una vía de ingresos por fuera de la publicidad, que hoy financia la casi totalidad de sus operaciones y sostiene inversiones proyectadas de hasta 145.000 millones de dólares este año, con foco en infraestructura de inteligencia artificial. O sea, Zuckerberg necesita que Muse sirva no solo para chichear con la IA sino para empezar a facturar distinto.
Mi lectura, después de masticar la nota: la propuesta suena potente en el papel, pero todavía falta ver cómo se banca el día a día. Un sistema que te reserva un vuelo y te gasta la tarjeta sin pedirte confirmación en el medio necesita ser muy prolijo para ganarse la confianza del usuario común. Si falla una sola vez, chau credibilidad por un buen rato.
¿Vale la pena probarlo? Si sos de los que ya pagan un servicio premium de Meta, y vivís en Estados Unidos, probaría cuando llegue. Si todavía no podés acceder, mi consejo es el de siempre: enterate cómo funciona, leé letra chica, y dejá que otros sean los conejitos de indias primero.
