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Miyazaki, los pies descalzos y la poética de la ruina: el director de FromSoftware rompe el silencio

El creador de la saga Soulslike abordó sin que se lo pidieran el chiste sobre sus personajes femeninos sin calzado y lo conectó con su mirada filosófica del mundo. La ruina, el renacimiento y las manos como símbolo en The Duskbloods.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 4 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Arrancamos por donde arrancó él, sin aviso y casi de la nada, como suele pasar cuando uno se sienta frente a Hidetaka Miyazaki: el hombre te termina contando cosas que vos ni le habías preguntado. Esta vez le tocó al viejo chiste de la comunidad, ese meme que viene dando vueltas desde hace años y que señala, entre risas, que el director japonés tiene una supuesta fijación con los pies de sus personajes femeninos. Pies descalzos, pies protéticos, pies dibujados con una atención al detalle que ya es marca registrada de FromSoftware.

“Hay un rumor de que tengo cierta fijación por los pies, pero honestamente no estoy seguro de dónde proviene. Siento que más bien intento retratar algún aspecto de la naturaleza humana o de la existencia que resulta difícil de describir.”Hidetaka Miyazaki

Una estética que habla sin palabras

Y acá es donde la cosa se pone interesante, porque cuando uno repasa la galería de personajes de la saga empieza a entender que el patrón existe y que no es casualidad. Pienso en la Maiden in Black de Demon's Souls, esa figura silenciosa que te acompaña en la niebla; en Priscilla, de Dark Souls, envuelta en ese misterio que parece de otro mundo; en Sister Friede, también de Dark Souls, con su blancura espectral; y por supuesto en Malenia, de Elden Ring, cuyas prótesis reproducen dedo por dedo la anatomía de un pie humano. La comunidad, claro, lo convirtió en meme. Pero Miyazaki lo desactiva con una honestidad que, a mí entender, lo honra: admite que ciertos elementos pueden aparecer de forma subconsciente, sin que él los planee de manera explícita.

  • Maiden in Black (Demon's Souls): la guía silenciosa entre brumas.
  • Priscilla (Dark Souls): la criatura mitad humana, mitad dragón.
  • Sister Friede (Dark Souls III): la friática de gestos helados.
  • Malenia (Elden Ring): la guerrera de las prótesis milimétricas.

La ruina como puerta al renacimiento

Ahora bien, lo que a mí me terminó de cautivar de esta charla no fue el pie ni la mano, sino la filosofía entera que el director pone detrás de cada decisión estética. Miyazaki lo dijo con una frase que me quedó sonando: si tiene que elegir entre un futuro brillante y uno oscuro, se inclina por el oscuro. Pero ojo, que no es pesimismo gratuito ni gesto de adolescente atormentado: es que, según su mirada, explorar la ruina y el deterioro te permite después asomarte a ese pequeño destello de esperanza, y ahí, en ese fugaz instante de luz, aparece lo verdaderamente hermoso. Es casi un credo chamamero, si me permiten el cruce: esa idea de que la pena y el festejo conviven, de que después del temporal siempre queda un alma templada. En guaraní, a esa mezcla la podríamos llamar jeporã, algo así como lo que está bien templado, lo que sale fortalecido de la prueba.

El escenario para que todo esto se concrete es The Duskbloods, el próximo título de FromSoftware, donde las manos vuelven a ocupar un lugar central como símbolo. Si los pies descalzos eran el ancla visual de cierta vulnerabilidad expuesta, las manos prometen ser el vehículo de algo distinto: conexión, acción, intervención en el mundo. Habrá que esperar para ver cómo se traduce esa poética en pantalla. Mientras tanto, yo me quedo con la sensación de que estamos frente a un director que, aun cuando habla en off sobre memes y bromas de internet, termina dejándonos una lección de fondo: que en el arte, como en la vida, las obsesiones aparentes muchas veces no son más que búsquedas genuinas por expresar aquello que las palabras solas no alcanzan.

A quién ir a escuchar

Si este tema les picó la curiosidad y quieren profundizar en la poética de la ruina y el renacimiento desde otro lado, les recomiendo una escucha que me acompaña seguido: Ramón Giménez, el hombre de Mercedes que sabe cantar la lluvia y la salida del sol como pocos. Vayan a buscarlo a alguna peña, siéntense cerca y presten atención a cómo trabaja los silencios entre verso y verso: ahí se entiende, mejor que en cualquier entrevista, eso que Miyazaki llama el destello fugaz de esperanza.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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