Paredes vuelve a caerse en el momento más caliente: desgarro y ausencia asegurada en la Copa Sudamericana
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El capitán de Boca Juniors, Leandro Paredes, sumó un capítulo más a su largo historial de lesiones musculares durante la presente temporada y, esta vez, lo hizo en el momento más incómodo del calendario: cuando el equipo de La Ribera se apresta a definir el semestre en la Copa Sudamericana y con el superclásico ante River Plate asomando en el horizonte inmediato. El mediocampista sufrió un desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho durante el empate 2-2 frente a Instituto de Córdoba, apenas dieciséis minutos después de haber ingresado desde el banco de suplentes, y el diagnóstico lo dejará afuera de los dos compromisos clave que se avecinan.
Un reemplazo que terminó en pesadilla
La secuencia se desarrolló en el estadio Mario Alberto Kempes, donde el Xeneize igualó 2-2 con la Gloria por la undécima fecha del Torneo Clausura. Paredes había ingresado en el segundo tiempo en lugar de Milton Delgado para darle equilibrio y jerarquía al mediocampo, pero a los pocos minutos sintió un pinchazo en la cara posterior del muslo derecho que lo obligó a pedir el cambio y a abandonar la cancha con gestos visibles de preocupación. Los estudios posteriores confirmaron la mala noticia: desgarro grado 2 y un plazo de recuperación que no baja de las tres semanas, un número que automáticamente lo deja fuera de la semifinal ante Vasco da Gama de Brasil, tanto en el partido de ida como en la revancha, y que al mismo tiempo lo coloca en zona de riesgo para el choque contra River del primero de noviembre en La Bombonera.
Como decía un viejo dirigente xeneize, estas son las lesiones que más duelen, las que llegan cuando el equipo empieza a tomar forma y el jugador aparece como la pieza determinante del rompecabezas. El capitán venía de recuperar continuidad, de mostrarse como el eje futbolístico del mediocampo y de asumir el liderazgo que la camiseta reclama, por lo que su caída golpea doble: lo priva a él de los partidos más importantes del semestre y obliga al cuerpo técnico a reorganizar una zona sensible del campo en medio de la definición internacional.
Historial entre Boca y Vasco da Gama
El cruce copero entre Boca y Vasco da Gama no es nuevo en la historia grande del fútbol continental, aunque los antecedentes más cercanos quedaron repartidos con resultados dispares para el conjunto argentino. En el historial oficial por torneos Conmebol, el Xeneize registra cuatro victorias, dos empates y tres derrotas frente al club de Río de Janeiro, con doce goles a favor y once en contra, números que reflejan la paridad de un enfrentamiento clásico y que refuerzan la idea de que la ausencia de Paredes aparece en el peor momento posible, justo cuando el equipo necesita experiencia y pausa en mitad de cancha para manejar partidos de eliminación directa.
- Abril: molestia en el isquiotibial derecho durante el superclásico ante River en el Monumental.
- Mayo: nuevo desgarro en la misma zona antes del Mundial de Clubes, lo que retrasó su puesta a punto.
- Junio-julio: llegó a Estados Unidos con la molestia, no participó de los amistosos previos y recién sumó minutos frente a Austria.
- Agosto: problema en el isquiotibial izquierdo frente a Platense.
- Septiembre: repetición de la zona afectada en el cruce con Vélez por Copa Argentina.
- Octubre: desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho ante Instituto, la sexta lesión del año y la quinta de origen muscular.
Qué cambia en el equipo sin el capitán
En los nueve partidos que Boca disputó en lo que va de 2026 sin Paredes en cancha, el equipo acumuló cuatro victorias, cuatro empates y una derrota, con una efectividad del 59 por ciento que resulta casi idéntica al 60 por ciento que registra con él dentro del campo. Sin embargo, las estadísticas no cuentan todo: el funcionamiento del mediocampo suele perder pausa, cambio de ritmo y lectura de juego cuando el capitán no está, y eso se nota especialmente en los partidos de copas, donde los detalles marcan la diferencia entre seguir y volver a casa.
Para cubrir el puesto, Rodolfo Arruabarrena maneja tres nombres: Williams Alarcón, que ya respondió tras la salida de Paredes frente a Instituto y aparece como primera variante por lo inmediato; Camilo Rey Domenech, que supo reemplazar al capitán en compromisos anteriores y reapareció en Reserva tras una molestia, lo que lo posiciona como el perfil más parecido por características; y Tomás Belmonte, el reemplazante más frecuente del ciclo y un futbolista de confianza para el entrenador, aunque con otras condiciones en el quite y la marca.
Mientras tanto, en el vestuario se manejan dos escenarios con la cautela que imponen los plazos médicos. La recuperación de tres semanas lo dejaría justo en el límite del superclásico del primero de noviembre, por lo que la evolución día a día será la que determine si llega con lo justo o si termina mirando el partido desde afuera. Existe, además, la posibilidad de que viaje con la delegación a Brasil para acompañar al plantel en la ida de la semifinal, aunque sin participación en el campo, un gesto de presencia que el cuerpo técnico suele valorar en estos casos.
Como tantas veces en la historia reciente de Boca, el hincha termina siendo el gran damnificado de un calendario que no perdona lesiones. El simpatizante xeneize, que durante años acompañó al club en cada rincón del continente, vuelve a encontrarse con la misma postal: un referente vestido de corto observando desde el banco o desde la tribuna cómo sus compañeros salen a la cancha en los partidos que definen el año. La reflexión que sobrevuela La Ribera es la de siempre, la del aguante sin pausa pero con memoria: confiar en los que les toque entrar y entender que, mientras Paredes se rehabilita, el equipo deberá reinventarse otra vez para sostener la ilusión copera y llegar vivo al superclásico.
