Jueves, 3 de septiembre de 2026
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Peppa Pig crece: llega la undécima temporada con un George que escucha distinto y una beba que revoluciona todo

La serie británica que ya supera los doscientos años en pantalla presenta dos cambios que reconfiguran la familia Cerdito: el hermano menor aparece con pérdida auditiva moderada, asesorada por una entidad especializada, y se suma la pequeña Evie. El nuevo showrunner explica la apuesta en una entrevista.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · 3 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Arrancamos la mañana en la costanera, con el ruido de los primeros corredores y un vecino, Jorge, que me dice mientras estira las piernas que su hija de cuatro años ya no se imagina la casa sin Peppa. La serie británica cumple más de dos décadas al aire y, lejos de caducar, prepara su undécima temporada para el próximo 7 de septiembre con dos movimientos que alteran de raíz la dinámica que el público venía memorizando: George, el hermano menor, aparece con pérdida auditiva moderada, y la familia Cerdito recibe a la pequeña Evie, un bebé que llega para desordenar lo que parecía eterno.

Quién toma las riendas creativas y por qué importa

El responsable de imprimirle esa vuelta de tuerca es Adam Redfern, un showrunner con pasado en las series Las aventuras de Paddington y Go Jetters, que tomó la conducción creativa del programa hace apenas algunos meses. Redfern lo describe como un punto de partida incómodo y a la vez estimulante: con más de cuatrocientos episodios ya producidos, la tarea consistía en encontrar senderos nuevos sin traicionar la fórmula que sostuvo al personaje durante generaciones.

“Es imperfecta, se mete de cabeza en las situaciones, es curiosa y es muy fácil identificarse con ella. Muchos personajes preescolares son demasiado perfectos y por eso no perduran. Peppa, en cambio, comete errores, pero al final de cada episodio aprende a ser más amable y a comportarse mejor.”Adam Redfern, showrunner de Peppa Pig

Esa es, según Redfern, la explicación de la vigencia del programa: una protagonista que se equivoca, que prueba y falla, y que termina cada media hora aprendiendo algo. La construcción deliberada de esa imperfección es lo que vuelve a Peppa una compañía razonable para los chicos que miran desde un sillón en Villa Lugano o en cualquier barrio del conurbano.

George, la pérdida auditiva y el trabajo con una entidad especializada

La trama en torno a George y su pérdida auditiva moderada se desarrolló con el asesoramiento de la Sociedad Nacional de Niños Sordos del Reino Unido. Redfern cuenta que el equipo incorporó una idea que parece elemental y no lo es: no hay dos experiencias iguales frente a la pérdida auditiva. Cada persona la vive de manera distinta, de modo que los capítulos se pensaron para ser accesibles y adaptarse al nivel de comprensión de los chicos que los miran.

  • George aparece con pérdida auditiva moderada, un rasgo incorporado con asesoramiento de la Sociedad Nacional de Niños Sordos del Reino Unido.
  • Evie, una beba, se suma a la familia Cerdito y obliga a Mamá y Papá a reorganizar la rutina.
  • Mamá Cerdita y Papá Cerdito protagonizan escenas en las que le piden a Peppa que deje la tableta y salga a jugar al jardín.
  • Redfern considera que un episodio de Peppa debe justificar el tiempo que los chicos le dedican con calidez, humor y valores concretos.

La llegada de Evie responde a otra lógica, más íntima y acaso más universal: la de sacudir una dinámica familiar estable después de dos décadas. Redfern señala que la irrupción de un bebé en una casa donde todo parecía ordenado es algo con lo que muchos adultos se identifican, incluso sin tener un tercer hijo. El agotamiento de Mamá y Papá Cerdito, ahora desbordados por tres criaturas, está pensado para que los padres se reconozcan en la pantalla, algo que este cronista, padre de dos, agradece en silencio.

El equipo además incorporó en los nuevos capítulos situaciones ligadas al tiempo frente a las pantallas: Mamá Cerdita y Papá Cerdito aparecen en escenas donde le piden a Peppa que deje la tableta y salga a jugar afuera. Redfern lo plantea como un compromiso: el contenido infantil tiene que justificar el rato que los chicos le dedican, y un episodio de Peppa, dice, debe ofrecer calidez, humor y valores que efectivamente se recuerden al otro día en el patio de la escuela.

Me quedo dando vueltas por el parque con el café en la mano y una idea que me cuesta soltar: si una serie pensada para menores de cinco años se anima a poner sobre la mesa la discapacidad y el agotamiento parental, algo estará entendiendo sobre los chicos y sobre las familias que los criamos. Le pido al municipio que, de una vez, impulse en los centros culturales de cada barrio ciclos de debate y funciones accesibles para que padres y docentes podamos conversar sobre lo que nuestros hijos miran, en lugar de enterarnos por los loro de un colegio. Mientras tanto, el domingo 7 de septiembre toca sentarse en el sillón con la nena y ver si Evie duerme mejor que mi vecino Jorge a las tres de la mañana.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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