Ramón Díaz, entre la espera de River y el costo de decir que no: rechazó a Corinthians y todavía no recibió llamadas desde Núñez
El entrenador riojano confirmó que descartó una propuesta formal del club paulista para mantenerse disponible ante un eventual cuarto ciclo en River. Su hijo Emiliano hizo lo propio con un cargo en el elenco brasileño. Hasta el cierre de esta nota, ningún dirigente del Millonario se comunicó con ellos.
Ramón Díaz atraviesa el tramo más singular de su extensa carrera como director técnico. A sus casi sesenta y cinco años, con el currículo poblado de vueltas olímpicas en distintos continentes, el riojano se encuentra sin club desde fines de 2025, cuando fue desvinculado de Internacional de Porto Alegre tras una serie de resultados adversos. Lo llamativo no es el desempleo, al que está habituado un entrenador de su trayectoria, sino el motivo declarado por el propio protagonista: desechó una oferta concreta del Corinthians de Brasil para mantenerse expectante de lo que pueda ocurrir en River Plate, la institución que lo vio nacer como futbolista y donde ya condujo al primer equipo en tres ciclos diferentes.
La decisión de privilegiar a Núñez
El entrenador lo explicó en una entrevista con el canal de streaming Love ST, en la que fue terminante. "Deseché una gran oportunidad en Corinthians esperando una oportunidad en River luego que se dé. A River siempre quiero que le vaya bien", sostuvo. La frase cerró un ciclo de especulaciones que circulaba en el ambiente desde hacía varias semanas y confirmó que, ante la inminencia de un ofrecimiento formal desde Brasil, la respuesta del riojano fue negativa. Como decía un viejo dirigente del fútbol argentino, hay decisiones que se toman con la calculadora apagada y la memoria encendida, y este parece ser el caso de un entrenador que privilegió un vínculo sentimental por sobre una oportunidad concreta de trabajo.
El propio Ramón Díaz se encargó, no obstante, de poner paños fríos al voluntarismo: "Nadie habló conmigo ni con Emiliano ni se comunicó con nosotros", aclaró, en referencia a su hijo y asistente técnico Emiliano Díaz. Hasta el cierre de esta nota, ni el presidente del club de Núñez, Stefano Di Carlo, ni ningún otro integrante de la Comisión Directiva se había acercado formalmente al entrenador ni a su cuerpo técnico. La voluntad está declarada, pero del lado de River no hay, al menos por ahora, movimientos visibles en la misma dirección.
“Deseché una gran oportunidad en Corinthians esperando una oportunidad en River cuando se dé. A River siempre quiero que le vaya bien.”Ramón Díaz, en declaraciones al canal Love ST
Emiliano también eligió a su padre
La decisión tuvo un correlato directo en el cuerpo técnico. Emiliano Díaz, hijo del entrenador y figura central del esquema de trabajo del riojano, publicó un mensaje en sus redes sociales en el que confirmó que también declinó un ofrecimiento para asumir como director técnico del Corinthians. "Hoy me tocó tomar la decisión más difícil de mi carrera, que es no poder vivir el sueño que tanto esperaba. Es un día muy triste, pero hay una cosa que siempre he llevado conmigo, que es la lealtad. Hoy tengo el deber como profesional, pero sobre todo como hijo, de acompañar a la persona que apostó por mí en un momento muy difícil y que quiere cumplir su último sueño en el fútbol", escribió el propio Emiliano. La frase dejó en evidencia un dato que excede lo deportivo: en el universo Díaz las decisiones profesionales se discuten en clave familiar y la lealtad se pondera por encima del currículum inmediato.
El historial con River y el mapa de la espera
El vínculo entre Ramón Díaz y River Plate se extiende por casi cuatro décadas y atraviesa tres etapas distintas como entrenador: la primera entre 1995 y 1997, la segunda en el breve interinato de 2001, y la tercera, la más extensa, entre 2002 y 2014, cuando terminó su último ciclo. En esos períodos el riojano conquistó nueve títulos con la camiseta del Millonario, una cifra que lo ubica como el segundo director técnico más ganador en la historia del club, apenas por detrás de Marcelo Gallardo. Entre los trofeos obtenidos sobresalen la Copa Libertadores de 1996 —la segunda en la historia de River—, la Supercopa Sudamericana de 1997 y cinco torneos locales. Tras su salida, en 2014, pasó por el fútbol de Arabia Saudita, Egipto, Paraguay, Emiratos Árabes Unidos y Brasil, con resultados dispares pero con un denominador común: la negativa a desligarse emocionalmente de Núñez.
En el fútbol argentino, las esperas largas suelen terminar de dos maneras: con el llamado que justifica la decisión o con el paso del tiempo que transforma la espera en resignación. Por ahora, Ramón Díaz apostó a lo primero y pagó un costo tangible al hacerlo. Rechazó una propuesta concreta, declinó un cargo de relevancia internacional para él y para su hijo y, a cambio, recibió silencio del lado de Núñez. Queda por verse si ese silencio se romperá antes de que otra oferta lo convoque a cruzar el mostrador. Mientras tanto, la pelota, como suele ocurrir en estos casos, sigue siendo del dirigente. La pregunta que sobrevuela el mundo River y que se hacen los hinchas más memoriosos es cuánto tiempo puede sostenerse un técnico de su experiencia y de su carácter sin aceptar un destino menor, esperando la oportunidad que dice merecer. La reflexión inevitable que deja esta novela por ahora sin capítulos es la del hincha, ese que recuerda cada título de 1996 y de 1997 y se pregunta si el crédito emocional con la casa alcanza para justificar la espera. El hincha, como tantas veces, observa con atención y aguarda.
