Talleres prolonga su caída en La Bombonera y De Felippe asume el momento crítico del equipo
El conjunto cordobés perdió 2-1 frente a Boca y quedó último en la Zona A con nueve puntos. El entrenador respaldó sus decisiones tácticas y reconoció el presente adverso del plantel.
Talleres de Córdoba atraviesa uno de los tramos más difíciles de su historia reciente en el fútbol argentino. Fundado en 1903 y convertido en una de las instituciones emblemáticas del interior del país, el club llegó al Torneo Clausura con expectativas renovadas tras una campaña en la que el cuerpo técnico pretendía consolidar un proyecto de orden y regularidad. Sin embargo, la derrota del pasado fin de semana por 2-1 frente a Boca Juniors en La Bombonera volvió a poner al elenco de barrio Jardín al fondo de la Zona A, con apenas nueve unidades acumuladas, una cosecha que lo deja sin margen de error en lo que resta del campeonato.
Un historial pesado en La Bombonera
Como decía un viejo dirigente del fútbol cordobés, a Talleres siempre se lo mide con otra vara cuando visita Buenos Aires. La estadística histórica entre ambos clubes refleja esa dificultad: en más de un siglo de enfrentamientos oficiales, el conjunto xeneize construyó una supremacía marcada en condición de local, con una diferencia de resultados que se sostiene desde los primeros enfrentamientos en los años cuarenta. En la era profesional, Boca registra más de cuarenta victorias frente a Talleres en La Bombonera, contra alrededor de una decena de empates y un puñado de triunfos visitantes, una brecha que volvió a quedar ratificada en este nuevo cruce por el Torneo Clausura.
El encuentro dejó a Talleres en una situación comprometida en la tabla. Con nueve unidades, el equipo comparte el último puesto de la Zona A y quedó prácticamente sin margen para especular con resultados ajenos. La derrota se sumó a una serie de presentaciones en las que el conjunto de barrio Jardín mostró problemas para sostener rendimientos durante los noventa minutos y dificultades para convertir las chances generadas.
De Felippe defendió sus elecciones y habló sin vueltas
Tras el encuentro, el director técnico Omar De Felippe ofreció una conferencia de prensa en la que fue consultado por la inclusión de jugadores resistidos por un sector de la hinchada y por la escasa participación de juveniles. El entrenador respondió con un tono directo y sin rodeos, respaldando el trabajo cotidiano por sobre los nombres puntuales.
“Hay grandes que no están bien, te lo vengo explicando desde que empezamos. ¿A quién querés que ponga, a mi vieja? Pongo a los que están mejor de los que entrenan para que asuman la responsabilidad.”Omar De Felippe
“Ustedes puntualizan las cosas en tres o cuatro jugadores que la gente no los quiere, estoy de acuerdo. Pero miro todo. Y si a alguno no lo pongo debe ser por algo; pongo a alguien que asuma el compromiso y la responsabilidad. Estoy caliente porque perdimos, es distinto a estar enojado.”Omar De Felippe
Sobre el horizonte del equipo, De Felippe evitó cualquier proyección lejana y centró la mirada en el compromiso inmediato. El entrenador sostuvo que hablar del año próximo resulta prematuro cuando el presente exige resultados concretos en el corto plazo, una postura que sintetiza el carácter de proceso que atraviesa Talleres.
“Hablar del año que viene es una utopía, hablemos de la semana que viene.”Omar De Felippe
Los puntos que dejó la derrota
- Talleres quedó último en la Zona A del Torneo Clausura con 9 puntos.
- Cayó 2-1 frente a Boca Juniors en La Bombonera.
- Omar De Felippe respaldó la inclusión de jugadores cuestionados por la hinchada.
- El técnico aclaró que su criterio de evaluación es diario y no se limita a nombres puntuales.
- De Felippe evitó hablar de plazos largos y pidió concentrarse en el próximo partido.
- El entrenador reconoció la dureza del momento y pidió asumir la responsabilidad.
La reflexión sobre el hincha
Al cierre de su exposición, De Felippe dejó una de las frases más sentidas de la jornada. El entrenador reconoció que no tiene demasiado para ofrecerle a la gente en este momento y que incluso le cuesta mostrarse en público después de una derrota, aunque asumió que su obligación es permanecer al frente del plantel hasta que los resultados mejoren. La declaración abrió un interrogante que excede lo futbolístico y que vuelve a poner la lupa sobre el vínculo entre el banco y la hinchada cordobesa, un lazo históricamente intenso y que atraviesa uno de sus capítulos más tensos.
Con la zona apretada y un calendario que no concede pausas, la continuidad del proceso al frente de Talleres quedará atada a lo que ocurra en las próximas presentaciones. El desafío, para un club que supo reconstruir su mística en los últimos años a partir de la identidad y el trabajo silencioso, pasa por recuperar la confianza de un simpatizante que nunca deja de mirar de cerca cada decisión técnica y que, como ocurre desde hace más de un siglo, exige que el equipo compita de igual a igual frente a los grandes del fútbol argentino.
