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Thiago Tirante y la madrugada que lo reubicó en el mapa del tenis mundial

El tenista platense de 24 años dejó en el camino a Novak Djokovic en el Masters 1000 de Cincinnati, trepó al puesto 42 del ranking ATP y se presenta como una de las cartas más firmes de Argentina de cara al US Open, tras un proceso de reconstrucción técnica y mental que el propio jugador describió como el más profundo de su carrera.

Por Tomás GalarzaDeportes · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

El tenis argentino volvió a escribir un capítulo de esos que, como decía un viejo dirigente de la Asociación Argentina de Tenis, suelen aparecer cuando menos se los espera y terminan ordenando el calendario de un jugador desde la raíz. Esta vez el protagonista fue Thiago Tirante, un platense de 24 años que el martes 12 de agosto de 2025, en la cancha central del Lindner Family Tennis Center de Cincinnati, derrotó por 7-6 y 7-6 al serbio Novak Djokovic en la segunda ronda del Masters 1000 y se metió, por primera vez en su trayectoria profesional, entre los cincuenta mejores tenistas del mundo.

El resultado lo dejó además en los cuartos de final del torneo, instancia a la que accedió sin ceder sets en su debut frente al francés Quentin Halys, y le permitió escalar hasta el puesto 42 del ranking ATP cuando la actualización se conoció el lunes siguiente. Se trató de la mejor marca histórica de un jugador que, hasta el inicio de esta temporada, circulaba por el segundo centenar de la clasificación y que en el último año y medio había pasado más tiempo lesionado que compitiendo.

Un partido que se decidió cuando la balanza se equilibró

El propio Tirante reconstruyó después el desarrollo del encuentro y reconoció que el arranque fue tan adverso como se presumía. El primer set se le escapó sin que apareciera el tenis con el que se siente cómodo y con el serbio moviéndose a voluntad por la cancha. El quiebre llegó en el segundo parcial, en un game que se prolongó durante aproximadamente dieciocho minutos y que funcionó como verdadera bisagra del partido: a partir de ese momento el argentino empezó a disociar el peso del nombre que tenía enfrente y volvió a ejecutar su plan habitual de juego.

“Acá está todo empatado, vamos a un tercer set, a ver quién maneja mejor los momentos importantes.”Thiago Tirante, sobre lo que pensó al adjudicarse el segundo set

En la red, el saludo fue breve y formal. Djokovic se acercó, lo felicitó por la victoria y le deseó suerte en lo que quedaba del torneo. Tirante, con las emociones todavía muy arriba, le agradeció por todo lo que hizo por el tenis a lo largo de su carrera y le dijo que había sido un placer compartir la cancha con él. La conversación no se extendió más allá de ese intercambio y ambos jugadores se retiraron hacia los vestuarios sin agregar declaraciones cruzadas.

Las claves del salto: raqueta nueva, dos psicólogos y un proceso propio

  • Cambio de raqueta: dejó atrás el modelo Blade, que sentía demasiado rígido para su estilo, y pasó a uno que le ofrece mayor efecto y potencia. La prueba duró una semana y los resultados fueron inmediatos.
  • Acompañamiento profesional: incorporó a dos psicólogos deportivos al equipo de trabajo, decisión que él mismo señala como una de las más determinantes del cambio de rumbo.
  • Reencuadre mental: dejó de mirar lo que hacen los rivales para concentrarse en su propio proceso, una decisión consciente que coincide con su mejor etapa en el circuito.
  • Punto de inflexión en Copa Davis: la serie en Corea del Sur, donde viajó como primera raqueta y cargó con la presión de los resultados, terminó en derrota pero, según su mirada, lo hizo crecer más en lo mental que cualquier victoria.
  • Próximo objetivo: el US Open, último Grand Slam de la temporada, aparece como la primera gran vidriera para consolidar el ranking recién alcanzado.

El historial entre ambos y el lugar de Tirante en el tenis argentino

El cruce con Djokovic en Cincinnati fue apenas el segundo enfrentamiento directo entre ambos: el antecedente correspondía a la segunda ronda del ATP 500 de Río de Janeiro de 2023, cuando el serbio se impuso en sets corridos sin mayores complicaciones. Es decir que, antes de esta semana, el historial entre uno y otro estaba 1-0 a favor del europeo y sin sets a favor del argentino, una brecha enorme si se considera que Djokovic atraviesa el tramo final de una carrera que acumula 24 títulos de Grand Slam.

En el contexto del tenis argentino, el ascenso de Tirante se inscribe en una camada que, más allá de lasidades de cada uno, viene pidiendo lugar desde hace varias temporadas. La última vez que un jugador albiceleste había alcanzado una posición tan alta en el ranking ATP había sido meses atrás, y lo conseguido por el platense en Cincinnati le permite llegar al US Open con el mejor ranking de su carrera, con confianza alta y con la certeza, según sus propias palabras, de que todavía no tocó techo.

Para el hincha argentino, en definitiva, lo de Cincinnati no fue solamente una sorpresa en el marcador: fue la confirmación de que un proyecto de largo plazo, con decisiones técnicas, deportivas y emocionales tomadas con tiempo, puede modificar la trayectoria de un jugador en cuestión de meses. Y esa, como suele ocurrir en el deporte nacional, termina siendo la noticia más importante que el resultado en sí mismo.

TG

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