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Sábado, 3 de octubre de 2026
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Tocar un instrumento y rendir mejor en la escuela: qué dice un estudio hecho con chicos argentinos de entre 7 y 9 años

Una investigación de la Universidad Northeastern comparó a 76 niños y encontró mejores puntajes en memoria, lectura, escritura y matemáticas entre quienes practicaban música. Los autores aclaran que el trabajo no prueba causalidad y advierten por el costo de las clases.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · · hace 1 h
Tocar un instrumento y rendir mejor en la escuela: qué dice un estudio hecho con chicos argentinos de entre 7 y 9 años

La Costanera todavía tiene ese rumor de río y de chicos que corren con los pies en el pasto. Ahí me crucé con Esteban, un padre de Boedo que esperaba a su hija en una clase de violín. Me dijo algo que se me quedó dando vueltas: "desde que toca, me llega con las notas más arriba". No es un dato científico, claro, pero sirve como puerta de entrada a una investigación que se acaba de publicar y que vuelve a poner el foco en la relación entre la música y el aprendizaje.

Qué midió el estudio y a quiénes

El trabajo, realizado por la Universidad Northeastern, reunió a 76 chicos de entre 7 y 9 años, divididos en dos grupos equiparados por edad, sexo y nivel socioeconómico. La mitad practicaba un instrumento al menos 30 minutos por semana —sobre todo piano y cuerdas— y la otra mitad no tenía formación musical. A todos se les tomaron pruebas de memoria de trabajo, razonamiento, vocabulario y aprendizaje visual y auditivo, además de evaluaciones escolares de lectura, escritura y matemáticas. En todos esos frentes, los que tocaban un instrumento sacaron mejores puntajes.

  • Memoria de trabajo y razonamiento: diferencias a favor de los chicos con formación musical.
  • Vocabulario y aprendizaje visual y auditivo: resultados también superiores.
  • Evaluaciones escolares: mejoras en comprensión lectora, ortografía y reconocimiento de palabras.
  • Rendimiento en matemáticas: ventaja para quienes practicaban un instrumento.
  • Resonancias magnéticas: se observó una diferencia en una vía cerebral que conecta áreas de audición, lenguaje y movimiento.

Por qué no alcanza para decir "la música causa todo esto"

Acá viene el llamado de atención que los propios investigadores se encargan de hacer: los chicos no fueron asignados al azar a tocar o no tocar. Las familias que llevan a sus hijos a un conservatorio suelen ofrecer, en simultáneo, otras experiencias que también estimulan el aprendizaje. Aunque el estudio comparó grupos de condiciones socioeconómicas parecidas, eso no descarta que haya otros factores en juego. En otras palabras: la asociación es fuerte, pero no prueba que las clases de música sean la causa directa de los mejores rindes.

“Tocar un instrumento exige leer la partitura, mantener el ritmo y coordinar los movimientos al mismo tiempo. Esa multitarea pone en juego las funciones ejecutivas, que son las que nos permiten planificar, sostener la atención, controlar impulsos y adaptarnos a los cambios.”Psyche Loui, profesora de música de Northeastern

A ese punto se suma Anita Collins, investigadora y educadora musical, que subraya que aprender un instrumento entrena la escucha, la planificación y la autorregulación. Para las familias, el dato es alentador: la música aparece asociada a habilidades que la escuela pide todos los días. Pero los propios autores remarcan un límite concreto: el costo de la formación puede dejar afuera a muchos chicos. Por eso le pido al municipio que piense en serio en programas municipales de música en los barrios, con instrumentos en comodato y becas para los que menos tienen. Si la música ayuda a aprender, debería ser un derecho y no un privilegio de quienes pueden pagarlo.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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