Totti asume como asesor de Maxima Roma y se mete de lleno en el proyecto del básquet de la capital italiana
El exdelantero y emblema de la Roma de fútbol se incorpora a un club recién fundado con un rol que va mucho más allá de la imagen: participará en la estructura deportiva, el vínculo con los hinchas y los programas sociales. La apuesta institucional apunta a transformar su leyenda en identidad para una ciudad que lo conoce de memoria.
Como decía un viejo dirigente romano, hay figuras que no se jubilan cuando cuelgan los botines: simplemente buscan otra camiseta para seguir en la cancha, aunque sea desde otro banco. Eso es, exactamente, lo que acaba de ocurrir con Francesco Totti, el delantero que durante dos décadas fue la cara más reconocible de la Associazione Sportiva Roma y que, nueve años después de su retiro, aceptó un desafío que lo aleja del fútbol y lo lleva directo al parquet.
Un nuevo club con nombre propio
Maxima Roma es la apuesta de básquet que busca hacerse un lugar en la capital italiana, una ciudad donde el deporte mayor es el calcio y donde todo proyecto alternativo tiene que pelear desde abajo por cada metro de atención. En ese contexto, la contratación de Totti no responde a una operación marketinera aislada sino a una decisión estratégica de la dirigencia, que pretende apoyarse en el reconocimiento social del exfutbolista para darle volumen institucional a un proyecto todavía en formación.
El propio Totti lo explicó con pocas palabras al confirmar su llegada: "Tenía hambre de nuevos retos y sentí el deseo de asumir uno nuevo. El rol y, sobre todo, el proyecto que me ofrecieron me convencieron de inmediato." Más adelante agregó: "Estoy muy feliz de ser parte activa de este proyecto y agradezco al club la confianza depositada en mí." Las dos frases, reproducidas por el club en su anuncio, dejaron en claro que el exdelantero no se limita a una foto ni a una vidriera: se incorpora como asesor institucional con funciones concretas.
- Participación en decisiones vinculadas al crecimiento institucional del club.
- Desarrollo del vínculo con los hinchas y construcción de la base de seguidores.
- Acompañamiento de programas de responsabilidad social en la ciudad de Roma.
El peso de una leyenda que excede al fútbol
Nacido en Roma en septiembre de 1976, Francesco Totti construyó con la camiseta giallorossa un currículum que lo ubica entre los símbolos más fuertes del fútbol italiano de las últimas décadas. Jugó 786 partidos con la Roma, convirtió 307 goles y llevó la cinta de capitán durante veinte temporadas, una continuidad prácticamente inaudita en el fútbol moderno. Con ese club obtuvo cinco vueltas olímpicas en distintos frentes: un Scudetto, dos Copas de Italia y dos Supercopas italianas, además de quedarse con la Bota de Oro europea en 2007. Con la selección italiana, además, disputó 58 encuentros y formó parte del plantel campeón del mundo en Alemania 2006. Se despidió del fútbol en mayo de 2017.
Ese currículum es, justamente, lo que la dirigencia de Maxima Roma pretende capitalizar. El presidente del club, Paul Matiasic, fue el encargado de ponerle palabras al operativo: "La participación de Francesco en el proyecto confirma nuestra identidad como club y demuestra que estamos construyendo algo con lo que toda la ciudad puede identificarse", sostuvo, y agregó una aclaración que quita cualquier lectura decorativa: "Su papel no será meramente simbólico." La frase buscó desactivar de arranque la lectura de que se trataba de un fichaje de imagen y dejar planteada la idea de un involvement real en la construcción institucional.
La historia entre Totti y Roma, en números
El vínculo entre Totti y la Roma de fútbol es, en los papeles, una de las relaciones más extensas y estables entre un jugador y un club en la historia reciente del fútbol europeo. Si se toma como referencia únicamente el periodo en que fue capitán, la cuenta arroja veinte temporadas consecutivas con la cinta al brazo, una marca que en se replica en ligas de primer nivel y que en el contexto italiano resulta prácticamente excepcional. A eso se suma una cantidad de goles que lo dejó muy por encima de cualquier otro jugador histórico del club y una cantidad de presencias que lo convirtió en referente absoluto del vestuario.
Para Maxima Roma, ese pasado no es un simple activo publicitario: es la materia prima con la que la dirigencia pretende armar la identidad del club nuevo. La intención, según se desprende de las palabras del propio Totti y de Matiasic, es que el exdelantero ayude a tender puentes con los habitantes de la ciudad, con los potenciales socios y con un público que todavía no tiene el hábito de seguir al básquet local. En otras palabras, se busca que el carisma acumulado en de fútbol se traslade a una disciplina distinta.
Una apuesta a largo plazo
La decisión de Totti de sumarse a Maxima Roma se inscribe en una movida mayor del deporte italiano, donde distintos clubes de básquet de ciudades con tradición futbolera vienen tentando a viejas glorias del calcio como vía para acelerar su crecimiento. La diferencia en este caso es que el referente elegido no es un exjugador cualquiera sino la figura más emblemática de la Roma deportiva contemporánea, un activo que, por su sola presencia, modifica la conversación pública en torno al proyecto. La pregunta que empieza a circular entre los hinchas romanos es si esa transferencia de es capaz de traducirse en socios, en tribunas llenas y en una identidad de club propia, algo que en el básquet italiano no se construye de un día para el otro.
Como cierre, cabe una reflexión sobre el hincha romano, que durante décadas acompañó a Totti en cada domingo de fútbol y que ahora deberá decidir si está dispuesto a seguirlo a otra cancha, con otra pelota y con otro reglamento. El exdelantero, por lo pronto, ya avisó que la decisión está tomada y que piensa asumirla con el mismo compromiso con el que durante defendió la camiseta de la Roma: con la convicción de que, cuando un proyecto lo convence, se entra de lleno y sin reservas.
