Trucco reavivó en Paraná el debate sobre el futuro reglamentario del Dodge en el Turismo Carretera
El triunfo del piloto en el autódromo entrerriano volvió a abrir la discusión en el paddock sobre si la marca de la estrella recibirá alguna modificación técnica antes del arranque de la Copa de Oro Río Uruguay Seguros. El preparador Fabián Giustozzi advirtió que un retoque en la cilindrada podría ser la vía más viable.
Como decía un viejo dirigente de la categoría, en el Turismo Carretera nunca sobra un debate cuando una marca se acerca al podio. Esa frase vuelve a cobrar vigencia después de la victoria de Juan Martín Trucco en el autódromo de Paraná, un resultado que reavivó una discusión que la categoría arrastra desde hace varias temporadas: la necesidad o no de un ajuste reglamentario para que el Dodge Challenger pueda competir en igualdad de condiciones frente a Ford y Chevrolet en la etapa más decisiva del campeonato.
El piloto se impuso con la marca de la estrella en la fecha entrerriana y abrió un interrogante que ya circula por los talleres y los pasillos del paddock: ¿conviene introducir algún retoque técnico en los motores Dodge antes del inicio de la decimonovena edición de la Copa de Oro Río Uruguay Seguros, instancia que define buena parte del campeonato? La pregunta no es menor, porque la diferencia de rendimiento entre las tres marcas sigue siendo una de las preocupaciones centrales de los preparadores.
La posición del preparador
“Al ser pocos los Dodge, a diferencia de Ford y Chevrolet, eso complica para saber la realidad y llegar al resultado.”Fabián Giustozzi, preparador de Jonatan Castellano
Fabián Giustozzi, referente del trabajo con la marca en la categoría y habitual responsable de los motores del Dodge Challenger de Jonatan Castellano, analizó el panorama y consideró cuál sería la vía más razonable para acortar la brecha que separa a la estrella del óvalo y del chevron. En su planteo se desprenden dos ejes concretos sobre los que podría girar cualquier intervención técnica.
El preparador reconoció además que la escasez de unidades Dodge en la grilla complica la lectura real del rendimiento de la marca. Con menos autos en pista que sus rivales directos, cada resultado aislado pesa más en el promedio, pero al mismo tiempo distorsiona la estadística y dificulta la tarea de los ingenieros a la hora de proponer cambios concretos. Esa condición, sumada al historial de los cruces técnicos entre las tres marcas en las últimas décadas, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de una decisión institucional antes de que la Copa de Oro quede en marcha.
Por ahora no existe una definición oficial de la organización respecto de un eventual ajuste, y la cuenta regresiva hacia la instancia decisiva del calendario mantiene la abierta en los talleres. El hincha del Turismo Carretera, que durante generaciones acompañó la pulseada tecnológica entre las terminales, vuelve a quedar a la espera de una resolución que podría redefinir el desarrollo de la competencia en su tramo más trascendente.
