Un secuestro en Donetsk y una misión anterior que lo origina: la nueva entrega de Operaciones especiales: Lioness
La tercera temporada de la serie de Taylor Sheridan con Zoe Saldaña y Nicole Kidman vuelve a la pantalla y se apoya en dos hechos: una infiltración de la CIA en territorio ruso y un rapto posterior que reabre la trama.
Arranca la cosa con un sacudón: veo en pantalla a la agente que encarna Zoe Saldaña secuestrada por fuerzas rusas. Esa primera escena, ese primer acorde oscuro, es la puerta de entrada a la tercera temporada de Operaciones especiales: Lioness, la serie de espionaje que Taylor Sheridan viene sosteniendo desde hace ya un par de años y que ahora vuelve a escena con sus dos caras más conocidas: la propia Saldaña y Nicole Kidman. Lo que me encontré, mirándola con tiempo y en frío, es una temporada organizada alrededor de dos hechos que se miran de reojo y se explican entre sí: una misión de infiltración en Donetsk y un secuestro que sobreviene meses después.
Antes de meterme en la trama quiero dejar algo en claro, porque a veces uno escucha Lioness y piensa en otra cosa: acá lo que hay es un thriller de espías con acción militar, con la CIA moviendo piezas sobre el terreno y con Sheridan como producto de autor detrás de cámara, ese mismo que uno ya conoce de otras series que mezclan operativos, despachos y mucha tensión contenida. La pregunta que organiza la temporada es cómo se llegó al secuestro, y para contestarla la serie viaja hacia atrás y reconstruye una misión previa del equipo Lioness en Donetsk, donde el objetivo era dar con un integrante del servicio secreto ruso.
Donetsk, los despachos y la sombra del rapto
La temporada se sostiene sobre un cruce muy concreto que a mí, particularmente, me resulta de los más interesantes del formato. Por un lado está el trabajo de campo: las infiltraciones, los movimientos sobre el terreno, la adrenalina de cada paso en falso. Por el otro, las escenas en despachos, con los planes sobre la mesa, las conversaciones entre superiores y subordinados, la política interna de una agencia que decide a quién se arriesga y a quién se cuida. Ese ida y vuelta entre la operación concreta y la planificación es, a mi entender, lo que le da densidad a la entrega, porque la acción sola no explica nada sin el contexto en el que se decide.
Esa estructura de dos tiempos se nota desde el arranque. Como decía al principio, la temporada empieza con Saldaña secuestrada y, a partir de ahí, va y viene hacia la misión en Donetsk que funcionó como antecedente del conflicto. No es un recurso nuevo en el género, pero acá se nota bastante la mano de Sheridan en cómo dos hechos separados por meses terminan enganchados en una misma línea de causa y consecuencia. Me gustó, sobre todo, que la serie no apura la reconstrucción y se toma su tiempo para mostrar cómo se tejió la operación que terminó mal.
- Es un thriller de espías con acción militar, producido por Taylor Sheridan.
- La tercera temporada ya está finalizada y se ofrece dentro del catálogo de SkyShowtime.
- La historia se apoya en dos hechos: una misión de la CIA en Donetsk y un secuestro posterior.
- El equipo de Lioness es el encargado de la infiltración en territorio ruso.
- No se precisa disponibilidad específica en la Argentina, más allá de la plataforma general.
Para ir cerrando, y ya metido en el terreno de la recomendación que uno siempre se permite hacer cuando hay algo interesante para contar, les digo lo que pienso: si les gusta el espionaje con pies sobre la tierra, con operaciones que se planifican y se ejecutan, esta temporada les va a servir. Si, en cambio, prefieren el espionaje de salón, de cocktail y dobles discursos, también hay lugar, porque las escenas de despacho tienen lo suyo. A mí, particularmente, me llevó a pensar en eso que solemos repetir cuando hablamos de chamamé, que es otra manera de contar historias largas con paciencia: "Kamichí, ikatu oîa la herida, pero ijavike oîa la memoria" -el dolor se puede curar, pero la memoria siempre vuelve-. Como en esta serie: por más que la misión termine, lo que pasó en Donetsk vuelve. Y eso, para mí, es el motor de toda la entrega.
Si se animan a verla y quieren después comentarla, me encuentran en la sección de Cultura y chamamé. Mientras tanto, les dejo la pregunta que les hacía al pasar: a ustedes, ¿qué les gusta más de una serie de espionaje, las infiltraciones de campo o las decisiones que se cocinan en despachos? Yo ya tengo mi respuesta, pero se las guardo para la próxima nota.
