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Martes, 20 de octubre de 2026
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Una convocatoria para cuarenta vacantes en Ezeiza desbordó expectativas y expuso la precariedad estructural del mercado laboral

Una distribuidora alimenticia del sur del conurbano bonaerense recibió más de diez cuadras de fila de postulantes antes de las ocho de la mañana. El episodio reavivó el debate sobre la persistencia del empleo no registrado, que según el INDEC alcanza a casi la mitad de los puestos del país.

Por Darío AlmirónEconomía y comercio · · hace 2 h
Una convocatoria para cuarenta vacantes en Ezeiza desbordó expectativas y expuso la precariedad estructural del mercado laboral

El dato de arranque resulta elocuente por sí mismo: una distribuidora alimenticia con base en Ezeiza publicó en sus redes sociales la apertura de alrededor de cuarenta vacantes laborales y, al momento de iniciar las entrevistas, la fila de postulantes se extendía por más de diez cuadras sobre la calle Reconquista, en el sur del conurbano bonaerense. La convocatoria, difundida por la empresa Cabaña Santa Marta a través de Instagram y Facebook, había sido prevista para comenzar a las ocho de la mañana, aunque los testimonios recogidos indican que la hilera comenzó a formarse durante la noche anterior, lo que da cuenta de la magnitud de la demanda contenida en un distrito donde el desempleo y la informalidad golpean con particular intensidad.

Para dimensionar el fenómeno, resulta pertinente recurrir a la información difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, que en su informe correspondiente al segundo trimestre de 2026 registró que casi la mitad de los puestos de trabajo del país se desarrollan aún sin registro formal, una proporción que se mantiene en niveles estructuralmente elevados desde hace más de una década. En ese contexto, la escena registrada en Ezeiza no constituye un hecho aislado, sino la expresión visible de una dinámica que atraviesa a buena parte de los distritos del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde la búsqueda de un empleo en blanco opera como una aspiración sostenida y, en numerosos casos, inalcanzable para amplios sectores de la población económicamente activa.

Los perfiles que acudieron a la convocatoria

La composición de quienes se acercaron hasta el domicilio de Reconquista 654 reflejó la heterogeneidad propia de un mercado de trabajo que combina segmentos muy disímiles en materia de calificación, experiencia previa y situación de ingresos. Según los relatos recogidos en el lugar, se presentaron jóvenes de 18, 19 y 20 años que buscaban su primer empleo formal, trabajadores con trayectorias en atención al cliente, cocina, construcción y comercio, y personas que procuraban abandonar ocupaciones informales o de corta duración. Una estudiante de enfermería explicó que necesitaba un ingreso para sostener su carrera; un joven de 18 años con experiencia en construcción, cocina y mecánica manifestó que esperaba conseguir la primera oportunidad en blanco, en particular considerando las dificultades adicionales que enfrentan quienes no han completado el secundario. También se acercaron personas que ya contaban con un empleo, pero que lo consideraban inestable: un hombre de 41 años sostuvo que buscaba algo más firme, mientras que una mujer con más de seis años de trabajo sin registro refirió que percibe alrededor de 600.000 pesos mensuales, abona la cobertura médica de su propio bolsillo y que ese ingreso apenas le alcanza para cubrir los servicios, los alimentos y los gastos del hogar.

Las pretensiones salariales y el procedimiento de selección

  • La empresa había solicitado currículum impreso, documento de identidad y un formulario disponible en línea, aunque aclaró que entregaría copias en papel durante la espera para garantizar la participación de quienes no pudieran completar el trámite digital.
  • Las pretensiones salariales variaron de manera considerable: un postulante de 18 años estimó que necesitaba cerca de 1.200.000 pesos mensuales para alcanzar mayor autonomía, mientras que otros mencionaron como referencia el salario mínimo vital y móvil o un monto que les permitiera cubrir los gastos básicos del hogar.
  • Los postulantes provenían de localidades cercanas como Tristán Suárez, El Jagüel, Luis Guillón, Carlos Spegazzini y Esteban Echeverría, y en muchos casos asistieron acompañados por amigos o familiares, lo que sugiere la existencia de redes informales de difusión de oportunidades laborales en la región.
  • La convocatoria fue percibida como una oportunidad excepcional en un contexto donde las ofertas de empleo formal son escasas, razón por la cual la demanda superó ampliamente las previsiones de la empresa y la capacidad operativa instalada para la recepción de antecedentes.

En el plano comparativo, la magnitud de la convocatoria puede contrastarse con el comportamiento del mercado laboral en el mismo mes del año anterior, período en el que las búsquedas de empleo en el sur del conurbano bonaerense ya mostraban niveles elevados de respuesta, aunque sin alcanzar, según los registros disponibles, escenas de fila extensas como la documentada en esta oportunidad. Vamos a los números: si se toma como referencia la tasa de informalidad difundida por el INDEC para el segundo trimestre de 2026, que ronda el 47 por ciento de los asalariados registrados, y se la cruza con la cantidad de vacantes ofrecidas en este caso, la proporción entre oferta y demanda formal se ubica en niveles extraordinariamente desfavorables para los postulantes, lo que ayuda a explicar la extensión de la fila y la hora temprana en que comenzó a conformarse.

En lo que respecta a la dinámica salarial, los montos mencionados por los postulantes —que oscilaron entre los 600.000 pesos percibidos en la actualidad por trabajadores informales y los 1.200.000 pesos considerados como aspiración por un joven de 18 años— se inscriben en un debate más amplio sobre la distancia entre los ingresos del trabajo no registrado, los haberes de bolsillo del empleo formal y la evolución del salario mínimo vital y móvil, variables que en los últimos meses mostraron actualizaciones nominales que, en términos reales, no han logrado recuperar el poder adquisitivo perdido en períodos anteriores. La escena registrada en Ezeiza, en definitiva, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que el mercado laboral argentino no termina de resolver: cómo ampliar la cobertura del empleo registrado en un contexto donde la demanda de formalidad supera con creces a la oferta de puestos en blanco.

De cara al mes que viene, la variable clave a observar será la evolución de la tasa de actividad y de la tasa de informalidad que publica el INDEC, así como el comportamiento de los salarios formales en relación con la inflación, toda vez que de la conjunción de ambos indicadores dependerá, en gran medida, que episodios como el de Ezeiza continúen replicándose o que, por el contrario, comience a verificarse una recomposición efectiva del mercado de trabajo registrado en el conurbano bonaerense y en el resto del país.

DA
Darío AlmirónEconomía y comercio

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