Una lengua de nieve que bajó a toda velocidad por el filo de Chapelco y dos esquíes que se salvaron por muy poco
El jueves a la tarde, en la zona alta del cerro Chapelco, una avalancha se soltó en un sector que el propio centro deー no tiene habilitado. Dos personas pasaron al lado y salieron de una pieza. Acá te contamos qué pasó y por qué conviene no salirse de las pistas señalizadas.
Me acuerdo de la primera vez que vi la Costanera del lago Lácar llena de nieve, con un vecino de San Martín de los Andes, Jorge, que me dijo al pasar: «Acá arriba la montaña te avisa, pero a veces no te da tiempo». Esta semana, en el filo del Cerro Chapelco, la montaña avisó con una lengua de nieve que bajó a una velocidad que asusta, y dos esquiadores se salvaron por muy poco.
El jueves, ya entrada la tarde, una masa importante de nieve se desprendió en el sector posterior del filo del cerro, a casi mil novecientos ochenta metros sobre el nivel del mar, en una zona que el propio complejo tiene fuera del dominio esquiable. No es un sector señalizado para bajar ni está habilitado para la práctica del deporte. Dos personas que descendían en zigzag por esa área quedaron a pocos metros del frente de la avalancha y, según el reporte oficial, lograron alejarse sin lesiones.
Un episodio filmado por casualidad
Lo más llamativo es que la secuencia fue registrada de manera casual por gente que estaba en las cercanías. En las imágenes se ve la nube blanca ganando la ladera con una velocidad que impresiona y a los protagonistas del milagro buscando rápido un lugar a salvo. Cuando el personal del centro deー tomó conocimiento del desprendimiento, activó el protocolo de seguridad, impidió el ingreso al sector y empezó a evaluar la estabilidad del terreno.
- Activar el protocolo de seguridad de forma inmediata.
- Cerrar el paso de personas hacia el área afectada.
- Evaluar las condiciones de la montaña antes de habilitar nuevamente el sector.
- Recordar a los visitantes que el filo no está dentro del dominio esquiable autorizado.
Desde la administración de Chapelco recordaron algo que parece obvio pero que esta vez casi termina mal: el filo es uno de los puntos más altos del cerro y ese sector no está señalizado ni autorizado para esquiar. La recomendación, una y otra vez, es la misma: permanecer dentro de las zonas habilitadas y respetar al pie de la letra lo que indica el personal especializado, desde pisteros hasta patrulleros.
¿Por qué se cae la nieve de golpe? Las avalanchas se producen cuando una masa de nieve pierde estabilidad sobre una pendiente. Influyen la acumulación de capas de distinta consistencia, los cambios bruscos de temperatura, el viento que redistribuye la nieve sobre la ladera y, claro, la inclinación del terreno. Después de nevadas intensas, el viento suele armar cornisas y bolssones que pueden desarmarse solos o con el paso de una persona. Por eso los centros de esquí delimitan con precisión las zonas seguras: lo que parece un trecho tentador fuera de las pistas puede ser la carga extra que termina desatando todo.
La temporada en Chapelco va hasta el 30 de septiembre, así que todavía quedan semanas de buena nieve y de circulación intensa por la montaña. Por eso, más allá del susto, lo que pido concreto al municipio de San Martín de los Andes y a las autoridades del parque es que refuercen la cartelería en los accesos al filo, que sumen presencia de patrulleros en los horarios pico y que armen una campaña específica, en redes y en papel, para que ningún visitante confunda un sector fuera de pista con un atajo. La montaña siempre termina pagando la factura, y en este caso la pagó solo en un gran susto. La próxima puede no tener la misma suerte.
