Una segunda ronda que dejó al tenis argentino con representación a mínima expresión en Shanghai
Cuatro albicelestes quedaron en el camino, Francisco Cerúndolo sigue en carrera y Sebastián Báez tiene su compromiso pendiente en el Masters 1000 chino.
La historia reciente del tenis argentino en los Masters 1000 suele escribirse con nombres propios que aparecen en las rondas decisivas, pero la edición de Shanghai dejó al menos un capítulo ingrato para los representantes albicelestes. Cuatro jugadores saltaron a la cancha en la segunda ronda del torneo chino y los cuatro regresaron a casa antes de lo esperado. El saldo provisional muestra a Francisco Cerúndolo instalado en la tercera ronda y a Sebastián Báez a la espera de su compromiso, lo que reduce la presencia nacional a una expresión mínima en uno de los certámenes más relevantes del calendario.
Cuatro derrotas con matices distintos
La derrota más resonante por categoría de rival fue la de Juan Manuel Cerúndolo, que cayó ante el español Carlos Alcaraz, tercer preclasificado y reciente campeón del ATP 500 de Tokio, por un doble 6-3. El porteño, que había superado la primera rueda y llegaba con ritmo, no encontró cómo desequilibrar al murciano, que se perfila como uno de los grandes candidatos al título.
El historial entre ambos, como suele recordarse en los pasillos del circuito, apenas comenzaba a escribirse, y el cruce dejó una lectura clara: el argentino compite en escena grande, pero todavía necesita cerrar partidos de este nivel para instalarse en ese lote.
- Martín Etcheverry (31°) perdió con Dalibor Svrcina (126°) por 6-3, 3-6 y 7-5; había igualado el marcador después de ceder el primer set, pero el checo, que ingresó desde la qualy, sostuvo el nivel en el tramo decisivo y ahora enfrentará a Daniil Medvedev.
- Thiago Tirante (54°) cayó ante Rafael Jódar por 4-6, 6-2 y 6-3; el platense se quedó con el primer parcial con un quiebre temprano y solidez de saque, pero el español reaccionó y cerró en un tercer set de 51 minutos; próximo rival: Jirí Lehecka.
- Camilo Ugo Carabelli (77°) protagonizó uno de los partidos más peleados de la jornada frente a Félix Auger-Aliassime (6°): ganó el primer set, estuvo cerca de estirar la definición, pero el canadiense lo resolvió en el tie-break por 7-1 y cerró en el tercero por 7-5.
- Juan Manuel Cerúndolo (55°) se despidió ante Carlos Alcaraz (3°) por 6-3 y 6-3, sin posibilidad de generar riesgos ante el reciente campeón de Tokio.
Las cuatro caídas comparten un patrón que en la Argentina del tenis se comenta, como decía un viejo dirigente del circuito cuando repasaba estas jornadas: el jugador sudamericano compite, pelea cada punto y suele quedarse en el umbral. Shanghai volvió a poner ese techo en evidencia, con la diferencia de que esta vez los rivales fueron de peso diverso, desde un Alcaraz instalado en la elite hasta un Svrcina que llegó desde la clasificación previa.
Lo que queda de la delegación
La buena noticia de la jornada la dio Francisco Cerúndello, que venció a Roman Safiullin por 7-6 (7-5) y 6-3 y se metió en la tercera ronda, donde lo espera el checo Jakub Mensik, decimoquinto del escalafón. Es, por estas horas, el único argentino con lugar asegurado en la siguiente instancia del Masters 1000.
El capítulo pendiente lo escribe Sebastián Báez, que debe disputar su partido de segunda ronda ante el monegasco Valentin Vacherot, décimo séptimo del mundo. Su resultado terminará de definir el tamaño de la participación albiceleste en Shanghai.
Al final, como casi siempre en estas semanas de gira larga, la reflexión vuelve sobre el hincha argentino, que mide la semana no por la cantidad de representantes sino por la presencia en las rondas que importan. Shanghai todavía no se cerró del todo para la delegación, pero ya dejó la huella de una segunda ronda difícil de digerir.
