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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Una tos que apagó el micrófono: la bronquitis que frenó a Barry Manilow en Las Vegas y reavivó el debate sobre su salud

El cantante dejó el escenario tras cantar apenas dos temas en el International Theater del Westgate. Sus allegados confirmaron el diagnóstico de bronquitis aguda y la suspensión de la función siguiente, en medio de un calendario ya golpeado por la operación de un cáncer de pulmón detectado a fines del año pasado.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 h
Una tos que apagó el micrófono: la bronquitis que frenó a Barry Manilow en Las Vegas y reavivó el debate sobre su salud

El primer acorde todavía estaba vibrando cuando Barry Manilow sintió que el cuerpo le jugaba una mala pasada. Cantó dos canciones y se fue. No hubo bises, no hubo brindis al público, no hubo esa despedida ceremoniosa a la que el cantante tiene acostumbrado a sus fans desde hace décadas. En el International Theater del Westgate Las Vegas Resort & Casino se hizo un silencio raro, de esos que pesan, y entonces la banda empezó a estirar un instrumental que ya nadie quería escuchar. Minutos después, una voz en off les dijo a los asistentes lo que nadie quería escuchar: el show se cortaba por problemas de salud.

Una tos que se vuelve noticia

Lo que empezó como una tos persistente terminó siendo una bronquitis aguda, según confirmaron sus representantes. El diagnóstico encendió las alarmas no solo por el momento mismo, sino por lo que arrastra detrás: un calendario 2025 lleno de postergaciones que tiene a Manilow, a esta altura del año, más en reposo que en los escenarios que lo convirtieron en leyenda.

La idea inicial era que la residencia en Las Vegas arrancara en febrero, pero una intervención quirúrgica la corrió a marzo. Volvió a aplazarse en mayo, cuando el cantante reconoció grandes avances en su recuperación aunque su médico le bajó el pulgar: todavía no estaba en condiciones de actuar. En junio pudo cumplir fechas en el Reino Unido, pero Las Vegas quedó pendiente para julio, y ahora otra vez la pregunta obligada es hasta cuándo.

El cáncer que le cambió la agenda

Para entender por qué cada tos de Manilow es hoy una noticia hay que remontarse a diciembre del año pasado. Lo que parecía un chequeo de rutina derivó en un hallazgo que el propio cantante describió como un baldazo de agua fría: un cáncer de pulmón en estadio 1, detectado a partir de molestias en las caderas y de unos antecedentes de bronquitis recurrentes que terminaron sirviendo, paradójicamente, como alerta temprana.

“Si no me hubieran hecho esas pruebas para ver cómo estaban los pulmones, eso me salvó la vida, porque lo que tenía no tenía síntomas.”Barry Manilow, en entrevista con la revista People

El diagnóstico llegó envuelto en una negación que el cantante no tiene problema en reconocer. Me dijeron: Puede ser cáncer. Yo dije: ¡No puedo tener cáncer!, recordó en la misma nota. Cuatro semanas después del resultado confirmado, entró al quirófano para una lobectomía, es decir, la extirpación de la parte del pulmón afectada. La operación salió bien y, según sus propias palabras, no hizo falta pasar por quimioterapia ni por radioterapia. Soy uno de los afortunados: no tuve que someterme a quimioterapia, radioterapia ni nada de eso, subrayó.

La detección temprana fue, según los médicos que lo atendieron y según él mismo repite, la diferencia entre un susto enorme y una historia con final mucho más oscuro. Si se hubiera extendido más, habría estado en un lío tremendo. Por suerte no se propagó, contó todavía conmovido por lo cerca que pasó del precipicio.

Una pausa que obliga a repensarlo todo

La enfermedad, además, le movió el piso existencial. En la misma entrevista con People, Manilow confesó que la experiencia lo empujó a hacer un balance personal profundo. Realmente me ha hecho pensar profundamente sobre si hice lo que quería hacer, si he hecho feliz a la gente, si he sido un buen amigo, resumió, con la honestidad cruda de alguien que sabe que la hoja de la vida tiene cada vez menos páginas en blanco.

Por ahora, lo concreto es que quienes habían comprado entradas para el show suspendido del día siguiente empezaron a recibir correos electrónicos con las instrucciones para pedir el reintegro. Lo demás, seguirá esperando: nuevas fechas, nuevos partes médicos y, sobre todo, un regreso que el público de Las Vegas ya empieza a sentirse en el bolsillo y en el corazón.

Quién puede ocupar esa butaca mientras tanto

Si el vacío que deja Manilow en el Westgate se siente grande, una opción cercana y entrañable para ir a escucharlo bien de cerca es la del canadiense Michael Bublé, que tiene residencia en el mismo Strip con un repertorio de clásicos del pop y del crooner muy en la línea del propio Manilow. Quienes quieran algo más íntimo y acústico pueden buscar fechas de Tony Bennett, un histórico de la canción adulta que, a pesar del paso del tiempo, sigue regalando veladas de Standards a sala llena. Y para los que prefieran un show más electrónico y explosivo, el DJ francés David Guava, que acaba de extender su temporada en el mismo complejo, ofrece el contrapunto perfecto para una noche distinta en Las Vegas.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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