Volver al Día E: Marcus y Dom abren la herida antes de que lleguemos a conocerlos del todo
La precuela de Gears of War pone a jugar la invasión Locust desde sus primeras horas y deja a Baird y Cole en la grada, todavía como personajes por descubrir. Un repaso por el momento exacto de la saga que la nueva entrega eligió como punto de partida.
Arranca la nota como si arrancara el juego: con esa primera imagen de Sera todavía en paz, una ciudad cualquiera, una barra, dos amigos tomando algo después del servicio. Marcus Fenix y Dominic Santiago están ahí, en un bar, con la prendida de fondo y una entrevista a un jugador de thrashball que se llama Augustus Cole. Nadie en la mesa sabe todavía que esa noche les va a cambiar la vida para siempre. Así empieza Gears of War: E-Day, la precuela que acaba de abrir su acceso anticipado para los usuarios de la edición deluxe y que vuelve a poner la saga en el momento exacto donde todo se rompió: el Día de la Emergencia, cuando los Locust salieron de abajo de la tierra y la humanidad dejó de ser dueña de su propio planeta.
Te lo cuento en criollo, como nos gusta en estas páginas: el juego no arranca en cualquier punto, arranca en el lugar de la herida. La invasión Locust, ese ataque coordinado que lleva catorce años siendo el motor de toda la franquicia, aparece acá en su hora cero, en carne viva, con los personajes justo antes de convertirse en lo que los jugadores más grandes ya sabemos que van a ser. Y ese es, a mi entender, el hallazgo más interesante de la propuesta: volver a los orígenes no para repetir lo que ya vimos, sino para mostrarnos la versión de Marcus y Dom que todavía no conocíamos.
Un escuadrón que todavía no es el que conocemos
Una de las cosas que más llaman la atención del planteo es que el equipo de Marcus y Dom en E-Day no es el Escuadrón Delta de la trilogía original. Mirá la formación: Marcus Fenix y Dominic Santiago comparten filas con Mags y Reyes, dos compañeros que la saga ya tiene en el mapa pero que hasta ahora funcionaban más como nombres propios que como del día a día. Baird y Cole, los otros dos nombres que cualquierfan de Gears tiene grabados a fuego, todavía no están. Y la razón es de lo más simple: cronológica. Su ingreso al Escuadrón Delta ocurre nada menos que catorce años después de los hechos que narra esta precuela, ya en el primer Gears of War. O sea, los dos personajes que terminaron siendo inseparables de Marcus y Dom en la trilogía todavía no forman parte de su vida cuando el mundo se les viene encima.
Igual los creadores tuvieron el detalle de dejar un guiño para los que vamos siguiendo la saga desde el vamos. Mientras Marcus y Dom están en el bar del que hablé al principio, la entrevista a Cole suena de fondo, porque en ese momento de la línea de tiempo Cole todavía es figura de los Hanover Cougars, un jugador de thrashball con su propio público, y ni se imagina que en pocas horas va a tener que colgarse la camiseta deportiva y ponerse el uniforme del COG. Más adelante, la historia ata un cabo que los memoriosos de la saga van a reconocer al toque: una apuesta de Dom en contra de Cole termina siendo la famosa deuda de veinte billetes, la misma que termina de saldarse en Gears of War 3. Una forma elegante de recordarles a los jugadores viejos que sí, esto es la misma historia, pero vista desde mucho antes.
- Marcus Fenix y Dominic Santiago son los protagonistas de E-Day, escoltados por Mags y Reyes.
- Damon Baird y Augustus Cole todavía no integran el Escuadrón Delta: su llegada ocurre catorce años después.
- El Día de la Emergencia marca un quiebre personal para Baird, que pierde a sus padres en el ataque inicial de los Locust.
- Baird se suma al ejército el mismo día de la invasión; su primer encuentro con Cole es un mes más tarde.
- En E-Day, Cole es jugador de los Hanover Cougars y todavía no es soldado; la guerra lo obliga a dejar el deporte.
- Una entrevista televisiva a Cole en un bar y la apuesta de Dom por veinte billetes conectan esta entrega con Gears of War 3.
Lo de Baird, en particular, me parece de lo más humano de toda la movida. El Día de la Emergencia no es para él un evento geopolítico ni una fecha en los libros de historia: es la jornada en la que se queda sin viejos. Los Locust le matan a los padres en el ataque inicial, él sobrevive por esas cosas que tiene la guerra, y ese mismo día, con el corazón todavía caliente, se alista en el ejército. Un mes después se cruza con Cole, en lo que termina siendo el primer ladrillo de una de las amistades más recordadas de la franquicia. Después, con el paso de los años, los dos van a terminar sumándose al grupo de Marcus y Dom. Pero nada de eso existe todavía en E-Day. Es como si la saga nos dijera al oído, en un susurro bien de chamamé, algo así como pirakutu che la historia grande: todo nace de un pequeño dolor, de una mesa de bar, de una deuda de veinte billetes que se cobra mucho después.
“La apuesta de Dom en contra de Cole en E-Day es la misma deuda de veinte billetes que termina de saldarse en Gears of War 3. Un hilo finito que une la precuela con el final de la trilogía.”Relato de la conexión argumental entre E-Day y la trilogía original
Dicho todo esto, y más allá de los guiños para los fans de la primera hora, lo que termina definiendo a E-Day es algo que para mí vale oro como propuesta: la decisión de contar la guerra desde la trinchera de los que todavía no son leyenda. Marcus todavía no es el soldado roto que conocimos en el primer Gears of War. Dom todavía no cargó sobre el lomo las cosas que le vemos cargar en la trilogía. Baird y Cole son, a esta altura, un nombre en una entrevista de televisión y un muchacho que acaba de perder a su familia. Es como si la saga hubiera decidido correr el foco y dejar la épica para más adelante, y mostrarnos, en cambio, las horas previas a la épica. Para los que peinamos canas con la franquicia, es una oportunidad de volver a esos personajes desde un lugar mucho más chico, más cotidiano, casi íntimo. Y para los que se acercan por primera vez, es la posibilidad de entender de una vez por todas por qué estos cuatro terminaron siendo, en definitiva, una familia.
Si me dejás recomendarte con quién quedarte a la hora de entrarle a E-Day, te diría que vayas con tiempo y con los auriculares puestos. Si te interesa el Marcus previo al Marcus, andá derecho a él: la precuela lo muestra en un momento de la línea de tiempo en el que todavía tiene la guardia baja y eso, para cualquierfan, vale oro. Si te copa el drama más de raíz, quedate con Baird, que es el personaje que más se transforma de un día para el otro y al que la guerra le pasa literalmente por encima de la mesa familiar. Y si lo tuyo es el cruce entre lo deportivo y lo militar, no le pierdas pisada a Cole: su paso del thrashball al frente de batalla es, en el fondo, la metáfora perfecta de lo que le pasa a Sera entera en esas horas. E-Day, a primera vista, no viene a reinventar la saga: viene a contarnos, con paciencia y con oficio, la noche en la que todo se rompió. Y en eso, les soy sincero, me parece que la propuesta hace los deberes.
